Mussie Zerai “En Suiza no se toleraría ni siquiera el 1% de lo que sucede en Eritrea”

A pesar de las promesas, el régimen eritreo no dio ninguna señal concreta de apertura. Por el contrario, las detenciones arbitrarias y las ejecuciones sumarias continúan a ser moneda corriente, afirma Mussie Zerai. Defensor infatigable de los derechos de los refugiados, el sacerdote eritreo denuncia “el racismo político” de los que piensan que algunos pueblos pueden aceptar menos derechos y menos democracia.

 

swissinfo.ch: En Suiza, y en otros países, hay opiniones que afirman que la situación en Eritrea no es tan grave como se dice. ¿Cuál es su visión?

Mussie Zerai: La Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas redactó un informe de 500 páginas sobre la situación de Eritrea, en el cual se habla de crímenes contra la humanidad. Se trata de hechos reales que la gente vivió, no son invenciones.

Minimizar la gravedad de las violaciones cometidas en Eritrea significa utilizar dos pesos y dos medidas. ¿Cuántos periodistas están presos en Suiza por haber criticado al Gobierno? ¿Cuántos políticos han sido arrestados por solicitar más democracia? ¿Y cuántas personas son condenadas a la esclavitud? Si en Suiza o en Europa sucediera el 1% de aquello que se vive en Eritrea, nadie lo toleraría. Entonces, ¿cómo se puede afirmar que en “Eritrea no se está tan mal”? Pensar que algunos pueblos pueden vivir con menos derechos y menos democracia es dar prueba del peor racismo que pueda existir en el plano político.

swissinfo.ch: En un informe publicado el 14 de octubre del 2016, el Gobierno suizo habla, sin embargo, de señales de apertura en Eritrea...

M.Z.: En estos últimos 15 años el régimen ha hecho muchas promesas que no ha cumplido. Cada vez que siente que la presión internacional crece, hace algunas concesiones. Es verdad, ahora ha dado señales de apertura en lo económico, pero a nivel político no hubo ningún progreso. ¡Al contrario!  La demanda de la Unión Europea de reducir la duración del servicio militar quedó en letra muerta. El régimen continúa la represión: desde el inicio del año fueron encarcelados varios artistas por el simple hecho de haber expresado sus ideas. Fueron detenidos, pero no tienen derecho a un proceso porque no existe un sistema jurídico en Eritrea. Hay gente que fue detenida hace veinte años y no se ha sabido nada más. Son “desaparecidos”, como en la época de Pinochet en Chile.

swissinfo.ch: El Gobierno de Suizo considera que los solicitantes de asilo menores que han huido antes de ser enrolados en el ejército, y aquellos que han terminado el servicio militar, podrían ser devueltos a Eritrea. ¿Cuál es su posición?

M.Z.: Hay que aclarar que una persona no es liberada del servicio militar antes de cumplir los 50 años. En el caso de las mujeres, recién hasta los 40 años. Los demandantes de asilo que llegan a Suiza tienen una edad media de 30 años. En cuanto a los menores, devolverles a Eritrea significaría, en concreto, entregarlos al régimen.

¿Cómo puede Suiza, aunque sea solo pensar en reenviar gente a un país que no garantiza el Estado de derecho? El respeto al derecho internacional vale para todos, más allá de los intereses políticos.

Sin pruebas concretas de apertura y un progreso a nivel de la democracia, hablar de reenvío y readmisiones es producto del oportunismo político.

swissinfo.ch: Suiza está evaluando la posibilidad de financiar actividades de ayuda al desarrollo en Eritrea, país del cual se retiró en 2006. ¿Podría ser el medio correcto para presionar al régimen a abrirse y dar una oportunidad a los jóvenes a permanecer?

M.Z.: Es un arma de doble filo. De una parte, se corre el riesgo de legitimar un régimen totalitario, si el dinero o las ayudas se otorgan sin verificarse las contrapartidas. Si, en cambio, Suiza exigen cambios concretos, entonces podría efectivamente contribuir a una apertura.

Según mi opinión, Suiza debería antes que nada poder visitar sin condición alguna las cárceles: hace años que la Cruz Roja Internacional solicita poder visitarlas sin éxito alguno. Sería una primera señal importante de parte del régimen.

Eritrea, opiniones discordantes sobre la situación del país

En junio del 2016, la Comisión de Investigación de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos en Eritrea publicó un informe donde denuncia los “crímenes contra la humanidad” cometidos en dicho país y solicita que el régimen sea juzgado por la Corte Penal Internacional. Los investigadores no pudieron entrar al país y basaron sus acusaciones en testimonios recogidos entre los exilados. Lo que motivó críticas de diferentes sectores.

Por ejemplo, un informe interno de la Unión Europea considera las acusaciones de la ONU como de “muy severas” y pone en duda la credibilidad de los testimonios de los prófugos, “que podrían tener el interés de justificar su estatus”, señala el documento retomado por la Agencia Telegráfica Suiza (ATS).

Si las opiniones sobre la situación en Eritrea divergen tanto, se debe también a que es extremadamente difícil acceder a informaciones independientes sobre el país. Los pocos periodistas que pudieron visitarlo lo hicieron bajo el control atento de las autoridades.

Incluso en Suiza la situación de Eritrea se ubica en el centro del debate político. El año pasado, la Secretaría de Estado para las Migraciones (SEM) modificó algunas de sus reglas. No reconoce más como refugiados algunas categorías de prófugos provenientes de ese país. La SEM considera que estas personas no arriesgarían penas severas en caso de ser repatriadas. Informaciones que las autoridades suizas habrían recibido de “fuentes particularmente seleccionadas”.


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(Traducción: Sergio Ferrari)

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