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Nacionalidad facilitada Iva Petrusic, el rostro de la inmigración de tercera generación

Iva Petrusic quiso ser suiza para poder participar en la vida política suiza. 

Iva Petrusic quiso ser suiza para poder participar en la vida política suiza. 

(swissinfo.ch)

Si el próximo 12 de febrero se aprueba la reforma, unos 25 000 inmigrantes de tercera generación podrían beneficiarse de la nacionalidad facilitada. Iva Petrusic, cuyo abuelo llegó a Suiza desde Croacia en los años 70, explica lo complicado que fue para ella obtener el pasaporte suizo.

"Sé quién soy y me siento a gusto con quien soy", dice esta estudiante de 20 años. Iva ha aprendido a vivir entre dos culturas. Nació y creció en Suiza aunque sus padres son croatas. Ella es el prototipo del típico inmigrante de tercera generación.

Pasó por el engorroso procedimiento de nacionalización que duró más de dos años y finalmente adquirió la nacionalidad suiza con 16 años. En diciembre de 2015.

"Nací aquí. Crecí aquí. Y siempre he vivido aquí. Por eso quería poder participar en la vida política de mi país", dice.

Nos reunimos en la mesa de un café que sirve crepes al estilo francés, en Aarau, una fría mañana de enero. Iva, que vive con sus padres en la cercana Suhr, viene a Aarau por lo general para encontrarse con sus amigos por la noche.

Recuerda las peleas con sus padres por ir a la ciudad de noche, cuando todavía era una adolescente. "A la hora de pasar tiempo en la ciudad con sus amigos, quedarse a dormir o incluso ir de vacaciones juntos, los suizos son más abiertos. Los padres croatas suelen ser mucho más conservadores. Para ellos, lo primero es la familia", señala. 

"Tuve que hacer un examen oral de alemán. Una pérdida de tiempo porque mi lengua materna es el alemán. 

Pero Iva Petrusic encontró el modo de fusionar ambas culturas. Y mientras sus padres han aprendido a confiar en ella, sus amigos han entendido la importancia de los lazos familiares. “Para mis padres el dilema era saber cuándo debían actuar según los valores suizos y cuándo transmitirnos la cultura croata".

Probar su integración

Crecer sin el pasaporte suizo no ha supuesto un problema para Iva. "En la escuela, otros alumnos a veces me decían ‘yugo’, pero eso nunca me ha molestado".

También recuerda las habituales batallas de bolas de nieve entre alumnos suizos y extranjeros en el patio de la escuela. "Mi grupo a veces ponía a parir a los ‘sucios extranjeros’, olvidando que yo era una de aquellos".

A pesar de haberse criado en Suiza, Iva ha tenido que demostrar que está integrada en la sociedad local. "Tuve que hacer un examen oral de alemán. Una pérdida de tiempo porque mi lengua materna es el alemán. Mi conocimiento del croata es limitado", dice sonriendo.

También necesitó tres cartas de recomendación de gente que la conocía bien. Pero eso no fue todo. "Las autoridades pidieron a mi tutor y a mi escuela un informe sobre mí". Después tuvo que presentarse a una prueba de integración; contestar preguntas en dos reuniones con funcionarios municipales; entregar numerosos documentos. Y esperar mucho tiempo. Las autoridades cantonales, primero, y las autoridades nacionales, después, aprobaron su solicitud de ciudadanía suiza.

Asamblea ciudadana

El último obstáculo que tuvo que superar fue una asamblea municipal en la que su solicitud de nacionalidad se presentó ante ciudadanos locales. "Fue un tanto embarazoso. Se añadieron asientos para mí y para el resto de candidatos a acceder a la nacionalidad. Todo el mundo nos miraba. Y antes de que la asamblea votara tuvimos que salir de la sala. Luego nos dijeron que las solicitudes habían sido aprobadas", recuerda Iva.

Iva Petrusic puede ahora votar. Y el 12 de febrero votará a favor de la nacionalización facilitada de la tercera generación de inmigrantes.

"Estoy de acuerdo en que el pasaporte no se puede dar de manera gratuita. Está bien que el Estado pida a los candidatos un compromiso. Pero el procedimiento debe simplificarse", dice.

Si los votantes suizos aprueban en las urnas la reforma constitucional, sus dos hermanos menores –su hermano de 16 años y su hermana de 8 años– podrían beneficiarse de esta reforma y solicitar un pasaporte por el procedimiento de ciudadanía facilitada. No tiene claro si lo harán. "En este momento son demasiado jóvenes y tienen otras preocupaciones".

Abuelo con permiso temporal

Sus padres han decidido no someterse al largo y costoso proceso de lograr la nacionalidad. No le encuentran utilidad porque, siguiendo los pasos de los abuelos de Iva, tienen previsto volver a Croacia cuando se jubilen.

"Mi abuelo vino a Suiza en los años 70 con un permiso de trabajo temporal. Mi padre vino por primera vez durante las vacaciones de verano y toda la familia se instaló aquí justo antes de que estallase la guerra de los Balcanes [en la antigua Yugoslavia]", dice ella. 

Iva Petrusic mantiene una relación intensa con Croacia, país al que viaja un par de veces al año de vacaciones para visitar a su familia. Pero su futuro, de momento, está en Suiza. Ha comenzado a estudiar trabajo social inspirada por un tío suyo, que es trabajador social y está muy comprometido en la vida política suiza.

La polémica campaña de la UDC carteles contra la nacionalización facilitada de la tercer generación de inmigrantes.

(twitter)

Iva no descarta afiliarse algún día a algún partido político. Le gusta el sistema político de Suiza. “En la política croata la religión juega un papel importante. Suiza es diferente y, en esto, mucho mejor".

Para Iva, procedente de una familia católica practicante, las convicciones religiosas son un asunto personal que no deben mezclarse con la política.

Carteles de mujeres con burka

A Iva no se le escapa que la religión también es un tema recurrente en la política suiza. Y recuerda la polémica campaña de carteles contra la reforma de la nacionalización facilitada que mostraban a una mujer vestida con burka.

"Cuando vi esos carteles en la estación de tren tuve una sensación extraña. No me lo tomé muy en serio. Tratan de asustar a la gente porque no tienen argumentos sólidos".

Iva hace hincapié en que muchos de sus amigos, que como ella son nietos de inmigrantes, han obtenido ya la nacionalidad suiza. Aquellos que no lo han hecho están totalmente integrados en la sociedad helvética. ¡Y nadie lleva burka! “Si mi familia hubiera sido musulmana la integración hubiera sido más difícil”, reconoce la joven.

Iva Petrusic escribe su historia entre dos culturas, dos nacionalidades. Aprecia la organización suiza y ama enormemente el sentido de la familia en Croacia. "Me quedo con lo mejor de ambas culturas. Es un regalo".  


Traducción del inglés: Lupe Calvo

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