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Tabaquismo pasivo Cortina de humo entre ciencia y política

(Reuters/Christian Hartmann)

Las medidas que prohíben fumar en los sitios públicos son provechosas para la salud de quienes trabajan en restaurantes, concluyen los estudios recientes. Las autoridades reconocen la validez de esas averiguaciones, pero evitan respaldar leyes antitabaco más rígidas.

El Consejo de Ministros y la Oficina de Salud Pública recomiendan a los electores que el próximo 23 de septiembre rechacen la iniciativa de las organizaciones de salud que si pasa en las urnas prohibiría el servicio de camareros en las salas para fumadores.

Vistas las normas existentes para prohibir el humo de tabaco en el interior de los locales, Suiza da la impresión de ser una alfombra remendada. La ley federal vigente desde el 2010 proscribe, en principio, que se fume en los sitios públicos, pero tolera excepciones.

En solo ocho de los 26 cantones está completamente prohibido fumar en restaurantes y cafés. En los otros hay salas separadas para fumadores o bares especiales. La atención en esos establecimientos es posible solamente con el consentimiento escrito de los empleados.

Los estudios recientes muestran que una ley de proscripción plena es sensata. Una medición hecha por el Instituto de Medicina Tropical y Salud Pública  (IMTS)en tres cantones prueba que la salud del personal ocupado en restaurantes sin humo de tabaco mejoró sustancialmente.

El estudio dirigido por Martin Röösli, catedrático de Medicina Social y Preventiva en la Universidad de Basilea, midió el ritmo cardíaco y el número de pulsaciones de los empleados en restaurantes 12 meses antes de que entrara en vigor la ley antitabaco.

“La reducción del humo de tabaco en un entorno laboral permitió establecer una mejoría medible de la salud cardiovascular”, sostienen los investigadores.

Dicho de otro modo, en los empleados que dejaron de estar sometidos a la inhalación pasiva de humo de cigarrillo disminuyeron considerablemente los riesgos de ataques cardíacos y arterioesclerosis. Tal mejoría no se vio en los camareros de sitios para fumadores, señala el Instituto de Medicina Tropical y Salud Pública.

Esas averiguaciones parecen respaldar los resultados de tres estudios adicionales en distintas regiones del país.

Paro cardíaco

Los restaurantes del Tesino han establecido desde el año 2007 salas separadas para fumadores con atención de camareros. Ahí es donde los investigadores dirigidos por Marcello Di Valentino examinaron el número de pacientes hospitalizados por fallos cardíacos.

Comparando los datos previos y posteriores a la introducción de las medidas contra el fumar pasivo constaron un marcada disminución de hospitalizados: 22% y casi 21% menos en el primero y segundo año, respectivamente, frente a la media existente tres años antes de aplicar normas antitabaco estrictas.

Un análisis similar realizado en el cantón de los Grisones parece confirmar los resultados del Tesino. El equipo del cardiólogo Piero O. Bonetti observó en Chur un 21% de descenso de paros cardíacos agudos.

En el marco de un amplio estudio sobre la salud en los Grisones, los expertos compararon sus resultados con las cifras de Lucerna, un cantón sin restricciones en la materia hasta el año 2010. Los casos de fallos cardíacos se incrementaban allí hasta la aprobación de un mínimo de normas antitabaco por el Parlamento.

Pulmonía

Por último, un estudio de los casos de bronconeumonía aguda en el cantón de Ginebra mostró una disminución de 19% de hospitalizaciones, como consecuencia de la puesta en vigencia, en 2009, de la legislación que prohíbe completamente fumar en restaurantes y bares.

“Por primera vez tenemos evidencia científica de tal impacto”, señala el doctor ginebrino Jean-Paul Humair.

Los científicos constataron también una reducción de las enfermedades cardíacas o de los vasos sanguíneos. No obstante, Humair advierte que la evidencia estadística no es suficiente para vincular los hechos más allá de la duda razonable.

El especialista añade que Ginebra ha ido aplicando poco a poco, desde finales de los 1990, medidas antitabaco en los lugares públicos y en los centros de trabajo. Por lo tanto, dice, los casos de dolencias cardiovasculares pudieron haber empezado a disminuir con el cambio de siglo.

¿Contradicción?

La Oficina Federal de Salud reconoce plenamente el valor de esos resultados. Patrick Vuillème, biólogo y experto en prevención antitabaco, elogia la “alta calidad” de los estudios y considera “riguroso” el enfoque metodológico de los mismos.

El ministro del Interior, Alain Berset, y el jefe de la Oficina Federal de Salud, Pascal Trupler, han mencionado esos estudios en una rueda de prensa realizada previo a la votación nacional. En la ocasión han puesto énfasis en la gravedad de los peligros que representa el fumar pasivo para la salud.

El Gobierno y la Oficina Federal de Salud advierten en su documento oficial que “jamás es inocuo” exponerse al humo del tabaco.


Pero aún al estar de acuerdo con los fines que pretenden los promotores de la iniciativa contra el fumar pasivo, recomiendan a los electores rechazar la propuesta. Según argumentan, la ley actual ha tenido un impacto positivo y es prematuro abordar un nuevo endurecimiento de las normas.

Ante esas declaraciones, muchos ciudadanos se preguntan si las autoridades no se contradicen.

“En absoluto”, responde el biólogo Vuillème, de la Oficina Federal de Salud.

El Gobierno y la Administración deben considerar los aspectos científicos y los de salud, además de tomar en cuenta los puntos de vista políticos, explica.

El mínimo de reglas antitabaco aprobadas por el Parlamento hace dos años es el resultado de una discusión intensa que dio lugar a un compromiso.

“El Gobierno está obligado a cumplir las decisiones del Parlamento y la Administración Federal no puede contradecir al Gobierno. Y en última instancia, los electores son los que tienen la palabra final”, recalca el especialista.

Sondeo

El 23 de septiembre el pueblo suizo debe pronunciarse respecto a una iniciativa que busca endurecer las condiciones actuales para los fumadores fuera de su hogar.

A la fecha, está prohibido fumar en lugares públicos, pero existen salvedades: está permitido fumar en lugares que cuenten con áreas ad-hoc: separadas y bien ventiladas.

La iniciativa “Protección contra el tabaquismo pasivo” busca una prohibición total del cigarro en los espacios cerrados que funcionan como lugares de trabajo.

El instituto gfs.bern interrogó a un panel representativo de 1404 ciudadanos en todas las regiones lingüísticas suizas entre el 3 y el 8 de septiembre.

De acuerdo con los resultados, publicados este miércoles (12.09), la idea de prohibir totalmente el humo del cigarrillo es rechazada por 52% de las personas encuestadas.

Solamente 41% de entre ellas son favorables y 7% no saben todavía qué voto emitirán.

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El cigarrillo en Europa

La libertad de fumar en restaurantes y bares varía en Europa, según señala una investigación de la Oficina Federal de Salud. La aplicación de medidas no es siempre consistente.

Gran Bretaña, Irlanda y España, Noruega y Grecia han impuesto una prohibición clara.

En Francia, Italia, Suecia, Polonia, Finlandia y Bélgica, así como en Estonia y Malta se tolera únicamente salas para fumadores sin atención de camareros.

Los otros países europeos, incluida Suiza, tienen legislaciones remendadas que permiten en parte salas para fumadores y bares específicos.

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Traducción, Juan Espinoza, swissinfo.ch

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