Your browser is out of date. It has known security flaws and may not display all features of this websites. Learn how to update your browser[Cerrar]

Votación federal del 27 de noviembre


¿Las plantas nucleares suizas tienen los días contados?




La iniciativa popular de los Verdes pide terminar con la producción de energía nuclear en Suiza de aquí al año 2029. (Reuters)

La iniciativa popular de los Verdes pide terminar con la producción de energía nuclear en Suiza de aquí al año 2029.

(Reuters)

Prohibir la construcción de nuevas centrales atómicas y limitar a 45 años la vida útil de las plantas existentes: Es lo que pide la iniciativa popular a favor del abandono nuclear que los suizos votan el 27 de noviembre. Pero la propuesta de los Verdes no convence al Gobierno ni al Parlamento suizos que temen una salida precipitada de la energía nuclear.

11 de marzo de 2011: Las dramáticas imágenes de la destrucción causada por un fuerte terremoto y el sucesivo tsunami en Japón dan la vuelta al mundo. La central nuclear de Fukushima, construida a pocos metros del mar, resulta seriamente dañada. El mundo entero está consternado por la tragedia. Pocas semanas después el Gobierno suizo anuncia una decisión histórica: “Las cinco centrales nucleares del país deberán ser apagadas una vez que hayan cumplido su ciclo de vida y no serán sustituidas”.

El Ejecutivo establece que la vida útil de las centrales ronda los 50 años”. Demasiados, según los Verdes, que piden un abandono nuclear más rápido y decidido. Así, en mayo de 2011 lanzan la iniciativa popular ‘Por un abandono planificado de la energía nuclear’ que depositan en la Cancillería Federal (con más de 107 firmas) en noviembre de 2012. El futuro de la energía atómica se decidirá, por tanto, en una votación popular.

Un “estado de emergencia permanente”

La iniciativa solicita que las centrales helvéticas –que generan en promedio cerca del 35% de la electricidad del país– se apaguen a más tardar al cabo de 45 años de actividad. Concretamente, las planta de Beznau I y II (en el cantón de Argovia) y de Mühleberg (Berna) tendrán que ser desactivadas en 2017, las de Gösgen (Solothurn) y Leibstadt (Argovia) en 2024 y 2029, respectivamente.

 (swissinfo.ch)
(swissinfo.ch)

“Suiza tiene las centrales nucleares más viejas del mundo. La de Beznau I lleva activa 47 años”, señala Regula Rytz, presidenta de los Verdes y copresidenta de la Alianza para la Salida Planificada de la Energía Nuclear. El comité a favor de la iniciativa se remite a los datos de la Agencia Internacional de la Energía Atómica para destacar que las 151 plantas cerradas en el mundo (hasta finales de 2015) tenían en promedio menos de 26 años.

“La energía atómica significa vivir en un estado de emergencia permanente. Se trata de una tecnología de alto riesgo cuyas consecuencias negativas duran miles de años”, advierte Regula Rytz, quien recuerda los accidentes de Windscale (Gran Bretaña, 1957), Three Mile Island (Estados Unidos, 1979), Chernóbil (Ucrania, 1986) y Fukushima.

¿Cómo sustituir la energía nuclear?

El Gobierno suizo, aunque comparte los principios de base de la iniciativa, se opone a la enmienda constitucional que proponen los Verdes. A su juicio, fijar un límite en el tiempo significa proceder a un “cierre demasiado precipitado de las centrales nucleares helvéticas, con el consiguiente aumento de las importaciones de electricidad del extranjero”. El Gobierno es partidario de un abandono “ordenado y gradual de la energía nuclear”, como se prevé en la Estrategia Energética 2050 que aprobó recientemente el Parlamento.

LDoris Leuthard, ministra de Energía y uno de los artífices del giro energético anunciado hace cinco años, anota que de ser aprobada la iniciativa, Suiza no estará a punto con las energías renovables. “Tendremos que importar energía del extranjero producida en centrales de carbón y gas. ¿Es eso realmente lo que quieren los Verdes?”, se pregunta.

Para los promotores de la iniciativa, sin embargo, encontrar una alternativa ‘limpia’ no constituye un problema. Existen fuentes renovables (agua, viento y sol) y medidas de eficiencia energética, sostienen. Cerca de 40 000 proyectos de energía limpia esperan recibir los fondos de incentivación del Estado, afirma Regula Rytz. “Con ellos solos, se podría reemplazar la producción eléctrica de las plantas de Mühleberg, Beznau I y II”.

Miles de millones de francos

La reticencia del Gobierno suizo se debe también al temor de que los propietarios de las centrales exijan indemnizaciones elevadas por el cierre anticipado de las instalaciones. Según las declaraciones del exdirector de la empresa eléctrica Axpo, Heinz Karrer, al diario ‘Neue Zürcher Zeitung’, las indemnizaciones podrían cifrarse en miles de millones de francos.

Al referirse al coste del abandono nuclear, la federación de empresas suizas, economiesuisse, que preside Heinz Karrer, recuerda que habrá que incluir también el precio del desmantelamiento de las centrales y la gestión de los residuos.

El deseo de los Verdes es cerrar tres de las cinco centrales antes del invierno 2017-2018, en una estación en la que más electricidad necesitamos, agrega Dominique Rochat, experto en energía de economiesuisse. “Suiza no logrará desarrollar otros medios de producción en tan poco tiempo: tendremos que importar mucha electricidad, con lo cual disminuirá nuestra seguridad de abastecimiento”.

Más CO2 sin fuente nuclear

El suministro energético es uno de los argumentos esgrimidos por la mayoría de centro derecha en el Parlamento, que recomienda a los votantes rechazar la iniciativa de los Verdes.

“Nadie ha dicho de dónde provendrá la energía cuando no salga el sol o no sople el viento”, deploró durante el debate parlamentario Albert Rösti, diputado de la Unión Democrática de Centro (UDC, derecha conservadora) y presidente de la Acción para una Política Energética Razonable (AVES), un grupo favorable a la fuente nuclear.

Además, destacó el senador del Partido Demócrata Cristiano (PDC), sin energía nuclear será imposible reducir las emisiones de CO2. Suiza no podrá alcanzar el objetivo que se ha fijado en el marco del acuerdo sobre el clima de París, o sea, reducir a la mitad las emisiones de aquí al año 2030.

.

Las apelaciones del campo rojiverde –cuyos representantes consideran que mantener las centrales en actividad es como jugar a la ruleta rusa– han sido en vano. “Sencillamente tenemos que dejar de recurrir a esta tecnología peligrosa”, declaró el senador ecologista Robert Cramer. En un país densamente poblado como Suiza, las consecuencias de un accidente serían “insostenibles”, puntualizó a su vez el diputado socialista Roger Nordmann.

El pueblo decide

La última palabra sobre este tema candente la tienen los ciudadanos que están llamados a las urnas el próximo 27 de noviembre. Una cosa es cierta: incluso en caso de que rechacen la iniciativa, Suiza tendrá en breve una central menos.

La empresa eléctrica de Berna BKW ha anunciado que la central de Mühleberg, cerca de la capital suiza, se apagará en 2019 por razones económicas.

Energía nuclear en Suiza y el mundo

En Suiza, la energía nuclear se utiliza exclusivamente con fines pacíficos: producción de electricidad y aplicaciones en los ámbitos de la medicina, la industria y la investigación.

En 2015, las cinco centrales del país produjeron 22,1 TW de electricidad (un 33,5% del total de la producción nacional). Actualmente, el reactor I de Beznau está fuera de servicio después de haberse localizado pequeñas fisuras en la estructura de contención.

En el mundo hay 447 reactores nucleares con fines comerciales en 31 países (datos de septiembre de 2016). La mayoría se encuentran en Estados Unidos (100), Francia (58), Japón (43), Rusia (36) y China (34). En conjunto suministran el 11,5% de la electricidad producida en el mundo.

Fuente: Oficina Federal de Energía, Asociación Mundial de Energía Nuclear


Traducción del italiano: Belén Couceiro, swissinfo.ch

×