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Presidente suizo viaja a Teherán


Guía sobre Irán y la conexión helvética




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Teherán (en la foto) atrae a líderes extranjeros que esperan establecer negocios en Irán luego del acuerdo nuclear. (AFP)

Teherán (en la foto) atrae a líderes extranjeros que esperan establecer negocios en Irán luego del acuerdo nuclear.

(AFP)

Suiza, como muchos otros países del mundo, tiene en la mira la profundización de sus relaciones comerciales y otras oportunidades que emergen de la nueva apertura del mercado iraní. La diferencia está en que Berna y Teherán han mantenido, durante décadas, relaciones especiales.

La visita del presidente suizo Johann Schneider-Ammann a Teherán este fin de semana se produce en un momento crucial, justo después de la implementación de un acuerdo nuclear entre seis potencias mundiales destinado a frenar el programa nuclear de Irán, a cambio de levantar algunas de las sanciones internacionales que han paralizado la economía de ese país.

swissinfo.ch explica algunas de las nuevas oportunidades que ofrece el mercado iraní, de casi 80 millones de personas, así como algunas de las dificultades que puede plantear una república islámica teocrática.

¿Cuál es el propósito de la visita de Schneider-Ammann?

El presidente suizo se une a una creciente ola de líderes mundiales que visitan Irán para medir las oportunidades y enviar un mensaje que aliente nuevas inversiones. A finales de enero, el presidente chino fue el primero en visitar Teherán desde que el acuerdo nuclear entró en vigor.

El levantamiento de las sanciones contra Irán, además de la liberación de hasta 100 000 millones de dólares en activos congelados, como parte del acuerdo nuclear, ayudará a revitalizar la economía iraní. La visita de Schneider-Ammann, cuya delegación incluye varias docenas de líderes empresariales y académicos, también se inscribe en el marco de mayores responsabilidades diplomáticas.

¿Cuáles son esas nuevas responsabilidades diplomáticas?

Suiza anunció este mes un acuerdo mediante el cual representará los intereses de Arabia Saudita en Irán, para que los ciudadanos de este último país puedan mantener sus visitas al primero. Suiza representará igualmente los intereses iraníes en Arabia Saudita, una vez que la representación saudita esté claramente establecida.

Arabia Saudita rompió relaciones diplomáticas con Irán en enero después de que manifestantes indignados por la ejecución de un prominente clérigo chiita prendieran fuego a la embajada saudita en Teherán y a otra misión diplomática. El papel de Suiza sería principalmente el de facilitar las visitas de los musulmanes iraníes a Arabia Saudita para las peregrinaciones religiosas.

¿De qué magnitud son las oportunidades para Suiza?

Irán tiene lo que el Banco Mundial considera la segunda mayor economía de Oriente Medio después de Arabia Saudita. La producción económica de Irán fue estimada en 406,3 millones de dólares y la población en 78,5 millones, en 2014.

Las exportaciones helvéticas a Irán ascendían a 630 millones de dólares en 2014 y podrían duplicarse o triplicarse en una década, según la Secretaría de Estado de Económica (Seco) de Suiza. Sin embargo, incluso una duplicación o triplicación representaría solamente alrededor del 1% de las exportaciones suizas.

¿Qué tan grandes son los retos?

La inversión directa de Suiza en Irán aumentó significativamente en los últimos años; existen tres tratados suizo-iraníes sobre protección de inversiones, doble imposición y aviación. Suiza también acoge la gobernabilidad global para asuntos comerciales.

En parte porque Suiza no es miembro de la Unión Europea, Irán ha utilizado este país como núcleo - a veces a través de intermediarios - para la adquisición de petróleo y para las finanzas. La burocracia, el lavado de dinero y otras formas de corrupción son ampliamente citados como obstáculos. Centros financieros y bancos de Suiza podrían correr riesgos a nivel de su reputación al tratar de ofrecer servicios en Irán.

¿Hay algún tema específico a desarrollar con Irán?

Los fabricantes de relojes suizos y de artículos de uso doméstico. Algunos de los principales productores industriales de Suiza, como Nestlé, para la elaboración de alimentos; Novartis y Roche, para los productos farmacéuticos, y Lafarge Holcim, de materiales de construcción, son gigantes globales que podrían resultar beneficiados con el amplio mercado iraní que, por otra parte, incluye 55 millones de suscriptores de teléfonos móviles, casi el mismo número que Francia o Gran Bretaña.

Las empresas suizas que pueden proporcionar desarrollos en alta tecnología o de otro tipo, en los servicios, la industria y la agricultura, son las que mayores oportunidades tienen de beneficiarse. Más específicamente, hay grandes posibilidades en áreas como alimentos, productos sanitarios, cosméticos, productos farmacéuticos, seguros, servicios bancarios y en aviación.

La economía de Irán está dominada por sus hidrocarburos, agricultura y sectores de servicios. El desglose es de 45% en servicios; 44,5% en la industria; y 10,5% en agricultura, de acuerdo con la Seco.

¿Qué pasa con el sector del petróleo y el gas?

Irán ocupa el segundo lugar en el mundo en reservas de gas natural y el cuarto en las reservas probadas de petróleo crudo. También hay una notable presencia del Gobierno en la industria manufacturera y los servicios financieros. Y algunos de los mayores operadores de petróleo del mundo, tales como Vitol, Glencore y Trafigura, tienen su sede en Suiza.

Esos comerciantes, en su mayoría, pusieron fin a sus adquisiciones de petróleo iraní y productos refinados en los últimos cuatro años luego de que las sanciones de la UE y los Estados Unidos prohibieran comprar crudo iraní. Sin embargo, con la eliminación de numerosas sanciones, Irán planifica la venta inicial de 300 000 barriles por día al mercado europeo, y Glencore se ha convertido en la primera compañía occidental en negociar de nuevo con el crudo iraní.

¿Qué tan competitivos son los suizos?

En momentos en que la economía mundial muestra una alta volatilidad, Suiza ha logrado la máxima puntuación en materia de innovación, sofisticación empresarial y eficiencia del mercado de trabajo, entre 140 países encuestados para el Informe de Competitividad Global del Foro Económico Mundial. Singapur, Estados Unidos, Alemania y los Países Bajos están por debajo. Pero se trata más bien de un índice de la industria en suelo suizo.

El informe de competitividad anual de la escuela de negocios IMD, con sede en Lausana, en la que los países fueron evaluados por 6 000 ejecutivos globales, también otorga una alta calificación a Suiza. En 2014, líderes de negocios iraníes y suizos implementaron una cámara de comercio bilateral, la cual ha patrocinado seminarios para negocios potenciales, incluyendo charlas para funcionarios de los sectores público y privado sobre los obstáculos que enfrentan.

¿Cuál es la situación de las sanciones suizas?

En enero, Suiza levantó algunas de sus sanciones económicas contra Irán de acuerdo con las Naciones Unidas y la Unión Europea.

Las restricciones restantes se basan en medidas de la ONU y de la UE para limitar el comercio de armas y otros equipos que podrían ser utilizados para reprimir a la sociedad.

Otras se dirigen a productos nucleares y productos de doble uso relacionados con actividades nucleares. También hay restricciones financieras y de viaje para un número limitado de personas y empresas, además de algunas que afectan a las aeronaves iraníes de carga.

¿Por qué los suizos tienen una relación especial?

Durante décadas, ha habido un flujo constante en la diplomacia suiza, negocios y otros intereses compartidos con Irán. Suiza ha servido como puente a Irán, que ha contribuido a llevar el gas enriquecido de Oriente Medio a la comunidad internacional.

Suiza ha representado los intereses de EE UU en Irán desde 1980, cuando Washington rompió relaciones formales con Teherán después de que un grupo de estudiantes iraníes revolucionarios tomaran la embajada de Estados Unidos en Teherán e hicieran rehenes a 52 ciudadanos estadounidenses. Suiza también ha representado los intereses de Irán en Egipto desde la revolución iraní de 1979 contra el sah Mohamed Reza Pahlevi.

¿Qué pasa con la situación de los derechos humanos?

En sus relaciones con Irán, los suizos han caminado por la cuerda floja entre el desarrollo de las relaciones comerciales y la protección de los derechos humanos y la justicia. Suiza e Irán mantienen conversaciones periódicas en las que se han abordado las preocupaciones sobre la libertad de expresión y la pena de muerte en la República Islámica.

El secretario de Estado suizo, Yves Rossier, ha dicho que Irán quiere volver a la comunidad internacional y está dispuesto a celebrar nuevas conversaciones sobre esos temas, pero estas deben producirse en el contexto de una mejora global de los derechos humanos.

¿Qué hay detrás de las recientes tensiones?

A pesar del acuerdo nuclear que ha calmado las aguas, en los últimos meses ha habido más provocaciones entre Irán y Occidente. Son un reflejo de los grandes intereses detrás de las relaciones de fuerzas en Oriente Medio. Las relaciones Estados Unidos-Irán permanecen en el aire. En ausencia de una misión diplomática de Washington, la Embajada de Suiza en Teherán continúa proporcionando servicios consulares a ciudadanos estadounidenses que viven en o viajan a Irán.

Irán detuvo a 10 marineros estadounidenses y emitió un video de la Guardia Revolucionaria que los muestra de rodillas, con las manos en la cabeza, sobre las cubiertas de sus barcos, antes de liberarlos un día después. Asimismo, un intercambio de prisioneros facilitado por Suiza permitió la liberación del corresponsal de ‘The Washington Post’, Jason Rezaian y otros tres estadounidenses a cambio de siete iraníes detenidos en cárceles de Estados Unidos.


Acuerdo nuclear

Las relaciones comerciales Suiza-Irán se profundizan luego del acuerdo nuclear alcanzado a principios de año entre la República Islámica y Estados Unidos, Gran Bretaña, China, Francia, Alemania y Rusia.

El nuevo acuerdo busca frenar el programa nuclear de Irán a cambio de levantar las sanciones impuestas por la ONU, Estados Unidos y la Unión Europea, que han obstaculizado seriamente el desarrollo económico del Estado.

El acuerdo con Irán concluyó tras 12 años de negociaciones, algunas de las cuales tuvieron lugar en las ciudades suizas de Ginebra y Lausana. Los suizos tienen un interés particular en la República Islámica ante la cual han representado los intereses de EE UU desde hace más de 35 años.

Encuentre al autor en Twitter @JohnHeilprin


Traducido del inglés por Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch

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