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Punto de vista


París: ¿Habrá una apuesta seria por la protección del clima?


Por Patrick Hofstetter, WWF Suiza


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Por Patrick Hofstetter

Más de 150 países han anunciado sus planes voluntarios para reducir las emisiones y múltiples empresas abogan por la protección del clima. Pese a esta evolución positiva, la concentración de CO2 en la atmósfera sigue aumentando. Ha llegado el momento de actuar con celeridad y determinación, sostiene Patrick Hofstetter, del WWF Suiza.

El 2014 fue el año más caluroso desde que disponemos de mediciones y el 2015 podría marcar un nuevo récord. En Suiza, los veranos son cada vez más tórridos e improductivos. Para muchas personas en otros países se trata de una cuestión de vida o muerte. La pérdida de las cosechas y las consiguientes hambrunas generan inestabilidad política y migración. La temperatura de los océanos aumenta y los mares con cada vez más ácidos. El blanqueamiento de coral constituye una amenaza sin precedentes para el mundo submarino. En París se decidirá ahora si estos fenómenos representan el inicio de un horror sin fin o una voz de alarma que nos preservará de lo peor.

¿En qué punto nos hallamos?

Desde 2011 se trabaja en un nuevo acuerdo sobre el clima, después de que en 2009, en Copenhague, una primera tentativa ambiciosa fracasara en satisfacer las expectativas. Al margen de las negociaciones, el mundo ha cambiado. Se han perfeccionado las tecnologías ‘verdes’ que hoy pueden competir con las energías fósiles.

El año pasado se construyeron centrales solares, eólicas y alimentadas con otras fuentes renovables que suman una capacidad total de 135 gigawatios. Un récord. A título de comparación, la central nuclear de Mühleberg [uno de las cinco plantas nucleares de Suiza] produce 0,37 gigawatios.

Muchas empresas se han percatado, además, de que proteger el clima ofrece oportunidades y minimiza los riesgos. Las conclusiones de la investigación sobre el clima tienen una gran repercusión. El papa no es el único que se ha manifestado sobre la cuestión. Otros guías espirituales hicieron llamamientos a sus comunidades sobre los problemas derivados del clima. Hace un año, las dos grandes potencias –Estados Unidos y China– dijeron claramente que querían un acuerdo sobre el clima. Los bancos multilaterales de desarrollo han comenzado a tener en cuenta las consecuencias del clima en sus proyectos. Los capitales de los actores financieros que no tienen intención de seguir invirtiendo en las energías fósiles ascienden a 2,6 billones de dólares, una cifra que aumenta día tras día.

Esta desinversión se debe a dos razones. Por un lado, es cada vez más probable que para cumplir los objetivos en materia de reducción de emisiones no se puedan ni deban explotar todos los yacimientos de energías fósiles. Esto incidirá negativamente en la cotización bursátil de las empresas del sector. Por otro, se puede reinvertir el dinero y utilizarlo para habilitar infraestructuras más compatibles con la protección del clima.

Mucho ruido y pocas nueces

Pese a esta evolución positiva, la concentración de CO2 en la atmósfera sigue aumentando. ¿Cambiarán las cosas después de París? A pocas semanas de la conferencia, más de 150 países han presentado a la Secretaría de la Convención Marco de las Naciones sobre el Cambio Climático sus planes nacionales para proteger el clima. Esto significa que por primera vez, muchos países se han visto obligados a tener en cuenta las emisiones de gases de efecto invernadero a la hora de diseñar sus planes de desarrollo. Y esto es importante. Aun así, el presupuesto de carbono disponible para prevenir las consecuencias nocivas de un calentamiento superior a los 2º C se agotará en 2036.

Tenemos que actuar con más celeridad y determinación. Esto implica dejar de invertir dinero limpio en tecnologías sucias, como la construcción de centrales térmicas de carbón o la sustitución de viejos sistemas de calefacción de gasóleo o gas por sistemas análogos. En este sentido, el acuerdo de París debe emitir una señal inequívoca.

A juicio del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), en París se tendrá que alcanzar un acuerdo en los puntos siguientes:

Hay que adoptar e intensificar las medidas para reducir las emisiones de gas de efecto invernadero desde ahora y no a partir de 2020.

Los planes nacionales de protección del clima de los diferentes países deben ser controlados y extendidos periódicamente.

Entre los objetivos a largo plazo debe figurar el abandono completo de las energías fósiles de aquí al año 2050.

Los países tienen que adoptar las medidas ahora, si queremos hacer frente a las inevitables consecuencias del cambio climático. Los daños que ya no se pueden evitar tienen que ser indemnizados, en la medida de lo posible, por los países que los han causado.

Y en la medida de lo posible, los países tendrán que asumir solidariamente las indemnizaciones por los daños irreparables que han causado.

Para una rápida transformación se necesita un intercambio de conocimientos, tecnologías y recursos económicos.

Y hay que repartirse las oportunidades y las cargas de forma justa.

¿Y la diplomacia suiza?

Gracias al tesón de su delegación, Suiza desempeña un papel importante en las negociaciones sobre el clima, pero descuida sus deberes. En los siguientes tres puntos, el WWF pide a Suiza que adopte una política más creíble:

Punto de vista

swissinfo.ch reúne en esta columna una selección de textos escritos por personas ajenas a la redacción. En ella publicamos los puntos de vista de expertos, líderes de opinión y observadores sobre temas de interés en Suiza con el fin de alimentar el debate.

1.  Las emisiones deben disminuir un 3% al año. Los objetivos de reducción que presentó Suiza para el periodo 2021-2030 son incluso inferiores a los igualmente insatisfactorios que los planes de Estados Unidos y la Unión Europea.

2.  Suiza debe poner sus conocimientos, tecnologías y medios económicos a disposición de los países pobres. Los fondos deben provenir de quienes más CO2 emiten y no de los recursos previstos para luchar contra la pobreza. Dada la fortaleza económica de Suiza, parece adecuado que el país asuma el 1% de los costes globales.

3.  Suiza debe apoyar un mecanismo de compensación de los daños y las pérdidas ocasionados por el cambio climático (loss & damage).

Una amplia franja de la sociedad civil se toma en serio la protección del clima. En mayo, la Alianza Suiza para el Clima, que agrupa a cerca de 60 organizaciones, presentó una petición apoyada por más de 107 000 signatarios para exigir que el Gobierno y el Parlamento adopten una política climática equitativa y ambiciosa. Cada vez son más las empresas y asociaciones económicas con orientación al futuro futuro que comparten estas reivindicaciones, tanto en Suiza como en el mundo.

París puede dar un espaldarazo ulterior a esta dinámica e indicar el camino a seguir. Los países, cantones y municipios son los que deben adoptar medidas, fijarse objetivos y emprender el camino que conduce a un futuro más respetuoso con el clima.


Traducción del alemán: Belén Couceiro

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