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Respiro a multinacionales


Aprueban nuevos privilegios fiscales para corporativos


Por Andra Ornelas y agencias


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Las empresas extranjeras con sede en Suiza podrían gozar nuevamente de un generoso régimen fiscal. La Cámara Baja aprobó este martes un paquete de medidas que -sin salirse de la ley- neutralizarían los estragos que supondrá para los corporativos la pérdida de privilegios fiscales como resultado de presiones ejercidas por la OCDE y la UE.

El Consejo Nacional -en su calidad de cámara baja- votó este martes a favor del llamado Tercer Paquete de Reformas Fiscales Corporativas que ya había recibido el apoyo del Senado en 2015. Éste contempla una serie de enmiendas que tendrán un costo fiscal de 2 000 millones de francos suizos. La decisión legislativa es criticada por la izquierda y podría ser sometidas a una iniciativa popular.

No obstante, si las reformas sortean los dos obstáculos citados, entrarían en vigor alrededor del 2019, concediendo un significativo alivio financiero a las compañías extranjeras que hoy se plantean si deben abandonar Suiza.

Durante el último quinquenio, la Unión Europea (UE) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) encabezaron una ardua cruzada para que los cantones suizos eliminaran los privilegios fiscales que ofrecen a las compañías extranjeras. Su queja principal es que dichos esquemas suponen competencia desleal y una distorsión al libre comercio, ya que las ganancias generadas por las empresas foráneas basadas en Suiza pagan menos impuestos que en otros países. La presión prosperó y dichos regímenes de privilegio desaparecerán en 2019 (ver recuadro).

Sin embargo, de prosperar la reforma que acaba de apoyar la cámara baja suiza, los grupos extranjeros con sede en Suiza recibirían ventajas tributarias por otras vías para asegurar que el país no pierda atractivo como destino para los corporativos.

Algunas de las reformas contempladas son:

A)    La aplicación de un nuevo sistema de declaración de reservas ocultas (aquellas que no están reflejadas en el patrimonio de una entidad empresarial) que tendría vigencia durante 10 años y que permitiría aliviar la carga fiscal de las compañías extranjeras domiciliadas en Suiza.

B)    Incentivos fiscales para la investigación y el desarrollo (conocidos en inglés como ‘license box’)

C)    Reducción generalizada de los impuestos corporativos cantonales para todo tipo de empresas, nacionales y extranjeras.

Un acalorado debate

El debate político ha sido feroz debido a que cada fuerza política defiende una posición distinta con respecto al tratamiento fiscal que Suiza debe concederle a las grandes empresas.

La derecha y la centroderecha están a favor de una menor carga tributaria, particularmente sobre los dividendos de las empresas, mientras la izquierda se manifiesta abiertamente en contra de ofrecer nuevos privilegios a los corporativos.

El gran debate se centra, no obstante, en decidir quién y cómo se pagará la factura de los ingresos que dejan de percibirse.

Hoy en día, las empresas extranjeras contribuyen con más de 5 000 millones de francos suizos a las finanzas públicas nacionales. El nuevo esquema propuesto supondría dejar de percibir 2 000 millones de francos suizos que deben ser financiados de alguna forma.

El ministro de Finanzas, Ueli Maurer, juzga que la reforma que apoyó el Legislativo suizo es conveniente y considera razonable que la Confederación Helvética se haga cargo de la mitad de los ingresos no percibidos.

Para aliviar las finanzas de los cantones, la Confederación ofrece aumentar la partida presupuestaria que les distribuye anualmente. Pero no existe acuerdo -ni entre los partidos ni entre las cámaras- sobre la talla de las subvenciones que deberían recibir los cantones.

La izquierda, en voz de los socialdemócratas, afirma que el aumento en los subsidios federales otorgados a los cantones no debe superar los 500 millones de francos suizos. Pero el proyecto de ley podría llevarlos hasta 1 200 millones de francos.

Dada la relevancia del tema, las nuevas concesiones fiscales para empresas podrían ser tema de una votación popular.

Hoy en día, son varios miles de empresas extranjeras las que gozan de un régimen fiscal privilegiado en Suiza, la mayoría de ellas está domiciliada en cantones francófonos como Ginebra, Vaud o Valais. Pero también son conocidas a nivel internacional por su favorable esquema tributario cantones como Zug, Schwyz y Obwalden.

Contrapeso a la BEPS

El 5 de junio del 2015, el Gobierno suizo anunció que pondría fin a una serie de privilegios fiscales ofrecidos por los cantones a los grandes corporativos extranjeros que eligieron a Suiza como sede de sus operaciones. Una decisión que era respuesta a la intensa presión que había recibido por parte de la OCDE y por la UE, que la acusaban de promover una competencia fiscal desleal.

Así, el proyecto Erosión Fiscal y Movilización de las Ganancias (BEPs en inglés), diseñado por la OCDE, la UE y los países del G-20, buscó que los acuerdos de doble imposición -que en su origen fueron creados para que una empresa no pagara impuestos dos veces cuando operaba en otras naciones- sean utilizados para optimizar las cargas impositivas o para escabullirse al fisco local llevando sus ganancias a otros países.

Mientras una empresa nacional suele pagar un ISR promedio de entre 20 y 30%, las multinacionales con sede en Suiza pueden reducirla a una tercera parte.

La presión internacional prosperó y Suiza aceptó los cambios. Pero el nuevo paquete de reformas tributarias que anuncia harían contrapeso a la BEPS, permitiendo a las empresas que se queden en los cantones helvéticos preservar sus ganancias gracias a nuevos incentivos.

swissinfo.ch

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