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Secreto bancario


Luz verde a la controvertida ley FATCA


Por Andrea Ornelas


La ministra de Finanzas, Eveline Widmer-Schlumpf, defendió el FACTA en la cámara alta del Parlamento. (Keystone)

La ministra de Finanzas, Eveline Widmer-Schlumpf, defendió el FACTA en la cámara alta del Parlamento.

(Keystone)

El Senado suizo aprobó este lunes las nuevas reglas que obligarán a Suiza –y al resto del mundo- a identificar y comunicar a Estados Unidos los posibles evasores norteamericanos con cuentas bancarias en el extranjero. En Suiza, grupos civiles y políticos comienzan a preparar el terreno para someter a referéndum una ley que consideran extraterritorial.

En materia legal, la nueva Ley para el Cumplimiento Fiscal de las Cuentas del Extranjero (FATCA por sus siglas en inglés) tiene vía libre para operar en Suiza. El Consejo de los Estados (cámara alta) autorizó el pasado lunes (23.09) que la plaza financiera helvética entregue a Washington información sensible sobre clientes que podrían estar ocultando sus fortunas en Suiza.

El Senado se suma así a la cámara baja del Parlamento que aprobó el FATCA a principios de septiembre. Se trataba, ante todo, de formalizar una decisión, ya que el Consejo de los Estados había avalado los principios de FATCA en junio, pero la ley recibió ajustes técnicos menores durante el verano.

Alrededor de una quincena de bancos suizos enfrentan acciones legales en Estados Unidos por haber aceptado en el pasado fortunas de clientes estadounidenses evasores, por lo que el margen de negociación de las autoridades helvéticas es cada vez más limitado, y el fin del secreto bancario… más cercano.

La temida FATCA

El Congreso de Estados Unidos aprobó en 2010 la Ley para el Cumplimiento Fiscal de las Cuentas en el Extranjero, conocida a escala internacional como FATCA.
 
Su objetivo es combatir la evasión fiscal en el extranjero por parte de sus ciudadanos.


Con esta legislación, Washington espera que todos los bancos extranjeros se dispongan a otorgar nombres y otro tipo de datos confidenciales a la autoridad fiscal estadounidense.


De acuerdo con la legislación vigente en EEUU, están sujetos al pago obligatorio de impuestos todos los ciudadanos estadounidenses y los residentes legales en este país, así como los estadounidenses expatriados y los extranjeros domiciliados en el extranjero, pero con activos importantes en EEUU.


Tras la creación de FATCA, todas las instituciones financieras foráneas están obligadas a registrarse ante el Internal Revenue Service (IRS), en su calidad de autoridad fiscal de EEUU, y se comprometen a identificar y comunicar la existencia de sus clientes sujetos al cumplimiento de obligaciones fiscales con el país norteamericano.

Los intermediarios financieros que no cooperen con el IRS serán castigados con una retención del 30% sobre todos los pagos que perciban en EEUU y serían obligados, posteriormente, a abandonar sus operaciones en dólares (una divisa sin la cual ningún banco puede realizar sus transacciones cotidianas).

Intercambio casi automático

Aunque inicialmente prevista para el 1 de enero de 2014, FATCA no entrará en vigor hasta el 1 de julio debido a una serie de demoras operativas en Estados Unidos.

La futura ley contempla un sistema muy cercano al intercambio automático de información. Los bancos deberán entregar información sensible a Washington sobre cuentas sospechosas, pero el nombre del titular no será transmitido si este último no lo autoriza.

No obstante, con la información enviada –número de cuenta y montos-, las autoridades fiscales de EEUU podrán después solicitar la información que precisan vía una demanda de asistencia administrativa, por lo que los evasores encubiertos tienen pocas probabilidades de eludir al fisco de su país.

Para Suiza, FATCA forma parte del paquete de compromisos que han decidido asumir el Gobierno y la plaza financiera nacional para cerrar definitivamente el capítulo de la disputa fiscal iniciada hace más de cinco años, cuando se conoció que los bancos helvéticos encubrían de forma sistemática a evasores norteamericanos.

Para iniciar una nueva relación bilateral, los bancos suizos que aún no son investigados por la justicia de EEUU deberán también declarar voluntariamente si han aceptado, o no, a clientes estadounidenses sospechosas de evasión –y pagar multas eventuales si lo han hecho- para evitar castigos financieros mucho mayores, que comprometen de hecho su capacidad de seguir en el mercado estadounidense u otro.

¿Referéndum?

Con respecto a FATCA, aunque el terreno legal para su aplicación se ha allanado, se multiplican las voces que apoyan la idea de un referéndum.

El organismo de cabildeo ciudadano Lobby des Citoyens se opone tajantemente a la aplicación de FATCA al considerar que se trata de una legislación con alcance extraterritorial.

“Suiza está a punto a abrir una brecha monstruosa en su legislación al aceptar el ultimátum de Estados extranjeros. Algo que quizás pueda ser aceptado por una república bananera, pero que no es tolerable en un Estado de derecho como Suiza, que es además soberano, independiente y neutro”, afirma la citada organización en el documento en el que fija su posición con respecto a FATCA.

Marc Studer, presidente del Lobby des Citoyens, lanzó ya una convocatoria para poder exigir un referéndum. Una iniciativa a la que ha respondido favorablemente Olivier Delacrétaz, presidente de la Ligue Vaudoise (movimiento político sin afiliación a un partido), quien se comprometió a realizar el trabajo necesario para recoger firmas en su cantón y en el resto de la Suiza francófona para el “no” a FATCA.

Por su parte, la Unión Democrática del Centro (derecha conservadora) también manifiesta su rechazo a FATCA. Figuras clave de este partido, como Yves Nidegger u Oskar Freysinger, han expresado su interés por formar parte del comité a favor del referéndum.

swissinfo.ch y agencias



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