Navegación

Enlaces para saltar navegación

Principales funcionalidades

Servicio civil, pendientes "Mejor enseñar a leer que aprender a disparar, pero…"

Nahuel Ferrari con sus alumnos del Centro de Apoyo a Niños de la Calle en Oaxaca, México.

Nahuel Ferrari con sus alumnos del Centro de Apoyo a Niños de la Calle en Oaxaca, México.

La posibilidad de sustituir el servicio militar por labores de tipo civil es un gran avance. Sin embargo, es impostergable afinar mecanismos como el sistema de remuneración y la participación de las mujeres, considera joven historiador y antropólogo que prefirió la docencia en México a los fusiles en Suiza.

“La historia de mi padre (perseguido político por la dictadura militar argentina), mi conciencia de que la milicia es innecesaria en Suiza y la certeza de que tampoco era algo que me ayudaría mucho en la vida” decidieron desde muy temprano a Nahuel Ferrari a descartar la conscripción.

La civil fue para él la opción “inteligente”. De alguna manera, era también consustancial: sus padres han consagrado su vida a labores solidarias en Argentina, Nicaragua (donde Nahuel nació y pasó sus primeros ocho años) y Suiza.

“También tenía claro que quería hacer mi servicio civil en el extranjero y elegí México porque es el país de origen de mi esposa”. Así, y en el marco de la Ayuda Médica para América Central (AMCA, ONG suiza con sede en el Tesino), co-parte del Centro de Apoyo al Niño de la Calle (CANICA), Nahuel y Mónica pasaron casi un año en Oaxaca laborando en el área educativa.

Él, en talleres de apoyo escolar para niños de la calle y menores trabajadores del mercado local. Ella, en programas de alfabetización para los padres de éstos últimos.

Nahuel no había terminado entonces (2008-2009) el bachelor, pero tenía cierta experiencia didáctica ya que desde la Preparatoria había participado en los programas de apoyo escolar de la ciudad de Berna para niños de escasos recursos. “Era típico: los extranjeros necesitaban clases de alemán, los suizos, de matemáticas”.

“¿Una cubeta de agua?”

“El trabajo en Oaxaca me gustó mucho. Fue muy enriquecedor y aprendí muchísimo”, nos comenta. Por razones familiares, los Ferrari viajan cada año a esa entidad del sureste mexicano y a Nahuel le emociona mucho encontrar a esos jóvenes a los que ayudó de niños con las tareas escolares. Y ello, amén de los contactos con alumnos y maestros que el e-mail mantiene vigentes.

Estudiante actual del Master en Ciencias de América Latina en la Universidad de Berna, Nahuel guarda un recuerdo muy grato de su experiencia con los niños de Oaxaca. “Me enseñaron sobre todo que uno puede vivir feliz con tan poquito. Los chicos estaban alegres, motivados a pesar de que sus madres lograban reunir apenas unos cuantos pesos con la venta de bolsas o de fósforos”.

Recuerda, por ejemplo, que en sus hogares los niños no tenían agua y que muchas veces pedían permiso para bañarse en la escuela o solicitaban una cubeta de agua a los maestros.

“Muchos decían ‘no me gusta la escuela’, pero cuando tenían que ponerse las pilas, lo hacían. Sobre todo los del mercado. Los niños de la calle sabían que difícilmente les iba a ir mejor que vendiendo cosas en la calle…”

Además de apoyar a los chicos con sus tareas escolares, el joven suizo colaboraba en la tramitación de documentos para los niños, en particular de actas de nacimiento sin las cuales los menores no podían ingresar a la escuela, condenados a no ser ciudadanos a parte entera.

“Fue una gran experiencia”, ratifica nuestro entrevistado.

Más allá del pacifismo

La posibilidad de efectuar una labor civil en reemplazo del tradicional servicio militar es, para nuestro interlocutor, un paso importante en Suiza. Y no solamente por un mero rechazo belicista.

Nahuel debió hacer una declaración de conciencia (ahora suprimida) y tuvo que explicar, ante cinco expertos, las razones por las que declinaba el servicio militar. “Me habían aconsejado: ‘tienes que decir que eres totalmente pacifista y estás contra la violencia’, pero para mí no era la realidad. La violencia no siempre es algo inevitable”.

Explica: “En tanto nicaragüense, si hubiera sido joven en el año 78, hubiera preferido aprender a disparar para apoyar al pueblo en su lucha insurreccional contra la brutal dictadura somocista que asesinó masivamente durante décadas, pero en Suiza, en el 2006, no le veía ningún sentido. Aprender a disparar… ¿para qué?”

Considera también que le habría costado trabajo subordinarse a algo que le parecía sin sentido. “Si de CANICA me llamaban a las cuatro de la mañana para avisarme que alguien estaba enfermo y había que llevarlo al hospital,  yo me levantaría e iría, pero no me habría levantado porque a un caporal del ejército le viniera en mente que habría que levantarse a esa hora, con 10 grados bajo cero, para hacer un ejercicio en el bosque”.

Afinar mecanismos

La introducción del servicio civil, comenta el historiador, posibilita alternativas más interesantes, además de que redujo la práctica de no hacer nada, cuando no había más opción que el ejercicio militar. En ese caso se encontraban, por ejemplo, los jóvenes inaptos por razones médicas.

Lamenta sin embargo que existan aún condiciones inadecuadas para el cumplimiento del servicio civil. Por ejemplo, en la participación de las mujeres, que no pueden acceder directamente, lo que considera una forma de discriminación.

“La mujer todavía es considerada en Suiza un ser del hogar”, subraya. “Yo siempre he tenido la idea de que todos (as) tienen que hacer un servicio para la comunidad. No en el ejército, pero sí de orden social.

Nahuel Ferrari

La mujer todavía es considerada en Suiza un ser del hogar

Ilógica de los pagos

El otro aspecto a mejorar en el tema que nos ocupa tiene que ver con las remuneraciones. Cuando un joven ingresa en el servicio social recibe una paga de 80% del salario que obtiene regularmente.

“Este verano voy a cumplir en Friburgo los 37 días que me faltan del servicio. Eso significa que trabajaré al 100% y recibiré la mitad de mi sueldo (ya que trabaja al 60%). En Oaxaca es posible vivir con eso, pero en Suiza…”

Para los estipendios de los “reclutas” que nunca han trabajado se establecen cálculos con base en lo que los jóvenes podrían ganar si trabajaran,  un “sueldo imaginario” fijado con parámetros superiores a los  ingresos reales de estudiantes o de recién egresados, explica Ferrari.

De esa manera, aquellos que nunca han trabajado reciben montos superiores a los que obtienen aquellos que han tenido que combinar sus estudios con empleos a tiempo parcial.

“Esa, concluye Nahuel, es por lo menos una situación absurda”.

CANICA

El trabajo de Canica se inició a partir de los resultados de una investigación sobre la situación de los niños de la calle realizada en 1991.

Una parte del desarrollo de la investigación se hizo conjuntamente con una entidad estatal y con la UNICEF.

En 1994 , junto con otros organismos se elaboró un proyecto a tres años que permitió desarrollar un modelo educativo especializado para la población en situación de calle, al que se denominó Modelo Educativo Tomando Acción (META 1997), cuyo Comité Directivo incluía a representantes de UNICEF, UNESCO y PNUD.

En 1999 se incluyó también el perfil de niñez víctima de violencia intrafamiliar, población que además de trabajar, corre alto riesgo físico y psicológico por agravantes como el maltrato, el abandono, el abuso sexual y la explotación.

Fin del recuadro

swissinfo.ch


Enlaces

×