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Cuba-EE UU


Suiza, un papel clave


Por Marcela Águila Rubín


1998: El comandante Fidel Castro, a la sazón presidente de Cuba, durante una visita a una fábrica de queso en Friburgo. El líder de la Revolución Cubana asistió ese año en Ginebra al L Aniversario de la OMS. (Keystone)

1998: El comandante Fidel Castro, a la sazón presidente de Cuba, durante una visita a una fábrica de queso en Friburgo. El líder de la Revolución Cubana asistió ese año en Ginebra al L Aniversario de la OMS.

(Keystone)

Las tareas de la Confederación como “intermediaria” entre Cuba y EE UU adquirieron un carácter meramente formal en los últimos años. Pero no siempre fue así. Berna tuvo que hacer acopio de toda su diplomacia para sortear los retos.

En un comunicado emitido el 18.12.14, el Ministerio suizo de Exteriores (DFAE) “acoge con gran satisfacción las medidas anunciadas en favor de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos” y felicita a los presidentes de ambos países por ese “paso histórico”.

La reapertura de la embajada de Cuba en Washington y de EEUU en La Habana significará la conclusión del mandato suizo de “potencia protectora” en ambos países. Un papel que en los últimos años fue meramente formal, pero que conoció momentos de gran turbulencia.

A guisa de ejemplo: En 1961, tras la ruptura de relaciones entre EE UU y Cuba, el gigante americano solicita a Berna velar por sus intereses en la isla. Al embajador Emil Anton Stadelhofer, oriundo de Schaffhausen, le toca impedir (1963 y 1964) que Fidel Castro convierta en Ministerio de la Pesca la sede de la (ex) embajada estadounidense.

La mediación helvética también asiste a la crisis de los misiles (que finalmente se resuelve entre Washington y Moscú) que mantiene sin aliento al mundo entero (1962) y contribuye a que la masiva emigración que se produce desde 1965 hasta 1972, se lleve a cabo de manera ordenada, una ardua tarea que obliga al DFAE a enviar personal a Cuba para reforzar su embajada.

En 1977, la apertura de la “sección de intereses de Estados Unidos”, con medio centenar de empleados, disminuye las labores helvéticas. Sin embargo, Suiza mantiene un papel capital en momentos de tensión entre la isla y la potencia americana.    

Praga se hace cargo de la representación de Cuba en Washington, hasta la caída del bloque socialista en 1991. Desde entonces, Berna asume igualmente ese rol.

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