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Nuevas reglas


Suiza fortalece lucha contra corrupción en el deporte




Suiza podría comenzar a sacar la tarjeta roja si no hay cambios en conductas impropias en el deporte. (Keystone)

Suiza podría comenzar a sacar la tarjeta roja si no hay cambios en conductas impropias en el deporte.

(Keystone)

Anfitriona de 65 federaciones deportivas internacionales -incluida la FIFA, órgano rector del fútbol-, Suiza tiene la presión de mantenerlas a raya. La aceptación parlamentaria de severas modificaciones legislativas convertiría a este país en precursor de la lucha anticorrupción en el ramo, según observadores.

El pasado 18 de septiembre unos 30 ministros europeos del Deporte acudieron a la pintoresca ciudad de Macolin, cerca del lago de Biel, en el oeste de Suiza, para un encuentro del Consejo de Europa en el que se discutieron los espinosos temas de la buena gobernanza y los partidos amañados. 

Al término de dos días, 15 países firmaron un tratado, encabezado por el ministro suizo, Ueli Maurer, y que compromete a los signatarios a mejorar la prevención de corruptelas y a aplicar sanciones a quienes incurran en ellas. 

Si bien la convención focalizó la atención, la importancia del papel de Suiza en la lucha contra la corrupción deportiva no pasó desapercibida.

“Como sede de más de la mitad de las federaciones deportivas internacionales, el Comité Olímpico Internacional (COI), la UEFA y la FIFA, que desempeñan un papel fundamental en la gobernanza del deporte europeo y del mundo, Suiza se ve afectada directamente si hay corrupción en el deporte”, señaló en la reunión Michael Connarty, vice-presidente del subcomité  para la Educación, la Juventud y el Deporte del Consejo de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa.

Con todos los ojos puestos en su país, los funcionarios suizos destacaron que no están al margen del asunto y que conocen el alcance del problema.

“Suiza tiene el placer de confirmar su papel activo en la lucha contra los abusos en el deporte, que amenazan sus valores y credibilidad”, dijo Maurer.

En un informe de la Oficina Federal del Deporte de 2012 sobre el tema, Suiza pidió “medidas más enérgicas”, y el resultado de los cambios legales, bajo estudio en el Parlamento, incluye enmiendas al Acta sobre Competencia Desleal y al Código Penal suizo.

Con ello, la corrupción privada se convierte en un delito, incluso si no conduce a una distorsión de la competencia, como sucede ahora. Los casos de corrupción privada serán tratados de forma automática. En la actualidad, los tribunales suizos solamente siguen los casos de corrupción privadas una vez que reciben una denuncia de una compañía, individuo o grupo. Las organizaciones deportivas, empresas y asociaciones regulares estarán concernidas.  

Pero hay otros cambios legales en curso. En la reciente sesión del Parlamento, los diputados apoyaron enmiendas a una ley suiza antilavado de dinero para clasificar a los altos funcionarios deportivos como ‘Personas Expuestas Políticamente’ (PEP) y, por ende, sujetos a un mayor escrutinio y transparencia financiera. La legislación nacional de la lotería también es revisada para combatir apuestas ilegales y manipulación de partidos.

En su discurso en Macolin, Matthias Remund, director de la Oficina Federal del Deporte, dio otro ejemplo de la contundencia helvética: “En algunos casos, las organizaciones pueden ser castigadas si no adoptan las medidas necesarias y razonables para prevenir la corrupción en toda la organización”.

Posición líder

Después de años de aparecer como arrastrando los pies, preocupados por su imagen, los suizos asumen una postura de liderazgo, dicen los observadores.

Jens Sejer Andersen, director del organismo independiente de control deportivo ‘Play the Game’, coincidió en que en el papel los cambios envían una señal importante.

“Los suizos han sido pacientes”, dijo. “La legislación viene lentamente pero si llega será una importante fuente de inspiración, no solamente para las federaciones deportivas, que tendrán que adaptarse a una legislación más estricta, sino también para otros países que tienen que sopesar qué hacer con sus propias federaciones”.

Jean-Loup Chappelet, un experto en la gestión de las organizaciones deportivas en la Escuela Suiza de Administración Pública en Lausana, concuerda en que habría “grandes cambios que van a cambiar el paisaje”.

“El gobierno suizo actuó en seguimiento del informe de 2012. La pelota está ahora en el campo del Parlamento”, prosiguió.

Opiniones divergentes

Los parlamentarios que han seguido de cerca los problemas tienen opiniones divergentes sobre lo que puede suceder.  

Carlo Sommaruga, diputado socialista que presentó una iniciativa parlamentaria sobre la corrupción en el deporte en diciembre de 2010, se dijo “muy preocupado” sobre la posibilidad de que los cambios en la ley sean diluidos por el Parlamento y la empresa privada.

“Durante los últimos tres años, la FIFA ha invertido tiempo en acciones de cabildeo y reuniones con los partidos y los parlamentarios para hacerles creer que ha introducido medidas y que esos cambios legales no se justifican”, comentó.

Roland Büchel, diputado de la Unión Democrática del Centro (UDC derecha conservadora), quien presentó una moción sobre el mismo tema en 2010, dijo que las recientes declaraciones y comportamientos por parte de funcionarios de la FIFA podrían conducir realmente a leyes nacionales muy rígidas.

“Los cambios relativos a la clasificación de PEP son exageradas, pero ellos (la FIFA y otras organizaciones deportivas) los provocaron. La mayoría en el Parlamento piensa que es la única solución”, dijo Büchel.

Se refirió a la reciente batalla sobre la transparencia de una investigación ética en el proceso de licitación para los Mundiales de 2018 y 2022 y a otro  escándalo sobre el regalo de relojes. El 18 de septiembre, el investigador en materia de ética ordenó a funcionarios de la FIFA, so pena de acción disciplinaria, devolver 65 relojes de lujo, con valor de 25.000 francos cada uno, que habían sido regalados durante la Copa Mundial por la Confederación Brasileña de Fútbol.

Las medidas reglamentarias

Más allá de un nuevo marco jurídico general, los observadores dicen que un problema aún mayor para las organizaciones con sede en Suiza es poner en orden sus propias casas.  

Una encuesta entre 35 federaciones olímpicas, realizada en 2012 por ‘Play the Game’ y seis universidades europeas mostró que solamente un tercio tenía comités de ética, auditoría o financieros. Menos de un puñado tenían criterios objetivos y transparentes para la entrega de fondos para el desarrollo. Otra investigación mostró que menos de la mitad de las federaciones publicaban sus informes financieros o los mostraban bajo petición.

“Esta falta de buena gobernanza proporciona un caldo de cultivo para la corrupción, dijo Arnout Geeraert, investigador de ‘Play the Game’. “Los que gobiernan no tienen que rendir cuentas a nadie, básicamente pueden hacer lo que quieran”.

Pero Paquerette Girard-Zappelli, secretario de la Comisión de Ética del COI, rechazó las acusaciones al decir que era injusto considerar que todas las organizaciones deportivas estaban afectadas por la corrupción.

“Esta no es la realidad. No quiere decir que el riesgo de corrupción no exista. Lo hay, como en otras partes de la sociedad”, dijo en la conferencia y se refirió a una larga lista de iniciativas de buena gobernanza del COI y las federaciones.

La FIFA también defiende firmemente su proceso de reforma interna reciente y su reorganización.

“Desde las reformas, hemos tenido una organización ejemplar en la ética”, aseguró el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, durante una Cumbre Mundial sobre la Ética en el Deporte, en Zúrich el 19 de septiembre. “Somos la única organización deportiva que tiene este órgano independiente de ética, nadie más, ni siquiera el COI”.  

La FIFA pudo haber adoptado ciertas medidas, pero ¿qué pasa con algunas de las otras federaciones? Suiza, lista para asumir un papel policial más severo, podría ser requerida para contribuir en el futuro a reforzar los esfuerzos internos de las federaciones, de acuerdo con algunos delegados.

“Yo sugeriría que las normas de autorregulación y el cumplimiento deben ser estimulados y, de ser necesario, complementados con cambios en la legislación suiza”, indicó Connarty. 

Federaciones deportivas

Alrededor de 65 federaciones y organizaciones deportivas internacionales tienen sede en Suiza. El primero en llegar fue el Comité Olímpico Internacional (COI), en Lausana desde 1915.

El cantón de Vaud, cuya capital es Lausana, alberga unas 20. Además del COI, están el Tribunal de Arbitraje del Deporte (CAS), la UEFA y los organismos mundiales que rigen la gimnasia (FIG), el ciclismo (UCI) y el voleibol (FIVB).

Entre las organizaciones con sede en otros lugares de Suiza se encuentran los órganos de gobierno del fútbol, FIFA (Zúrich), baloncesto (Ginebra), balonmano (Basilea), esquí (Oberhofen, cantón de Berna) y hockey sobre hielo (Zúrich).

Suiza es atractiva por muchas razones: su ubicación geográfica, mano de obra altamente calificada, estabilidad política, neutralidad, seguridad, calidad de vida, además de un régimen fiscal atractivo y el marco legal.

Las entidades deportivas con sede en Suiza gozan del estatuto de asociación. Las asociaciones no están obligadas a registrarse ante el Estado ni a divulgar sus cuentas. Cuentan con exenciones fiscales y términos legales flexibles que les permitan gobernar sus propios asuntos y están exentas de las leyes suizas anticorrupción.

Un estudio publicado a finales de 2007 establece que la actividad de todos estos organismos deportivos representa 1.400 puestos de trabajo y 200 millones de francos anuales ($196 millones) para la economía de Vaud.



Traducción del inglés, Marcela Aguila Rubín, swissinfo.ch

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