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Votación del 24 de septiembre 2017 ¿Podrá garantizar las pensiones el proyecto Previsión para la Vejez 2020?

Tres jubilados ataviados con ropa deportiva se disponen a hacer footing

El aumento de la esperanza de vida es una buena noticia para los jubilados, pero pone en entredicho el sistema actual de pensiones.

(Keystone)

El envejecimiento de la población, un crecimiento económico muy moderado y unas tasas de interés excepcionalmente bajas amenazan las pensiones en Suiza. Tras numerosos intentos fallidos, el Gobierno y la mayoría del Parlamento proponen una amplia reforma del sistema de previsión social para garantizar su financiación en el futuro. El proyecto será sometido a votación popular el próximo 24 de septiembre.

Previsión para la Vejez 2020Enlace externo constituye, sin duda alguna, uno de los proyectos de reforma más importantes de los últimos años que se somete a votación popular. Sobre todo porque afecta al conjunto de la población: prácticamente todas las personas residentes –ya sean suizos o extranjeros, jóvenes o viejos, activos laboralmente o sin profesión, ricos o pobres– un día u otro tendrán derecho a las prestaciones del seguro estatal de vejez (primer pilar). Además, hay en juego cantidades ingentes de dinero: solo los haberes del seguro de vejez profesional (segundo pilar) ascienden a más de 800 000 millones de francos suizos.

El objetivo de la reforma es garantizar a futuro la financiación de las instituciones de previsión –y, por tanto, también las rentas–, que tendrán que afrontar grandes desafíos en las próximas décadas. El mayor de ellos procede, con toda seguridad, de una evolución demográfica desfavorable, al menos desde el punto de vista de las aseguradoras. Mientras hace medio siglo la esperanza de vida era de 74 años para las mujeres y de 68 para los hombres, hoy es de 84 y 80 años respectivamente.

Por otra parte, cada vez es más desfavorable la relación entre personas activas y jubilados: hace cincuenta años había cinco personas entre 20 y 64 años por cada jubilado, mientras que hoy son poco más de tres. Y esta relación empeorará en las próximas décadas con la jubilación gradual de la generación conocida como ‘baby boom’.

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Pero también a nivel económico el sistema de previsión se encuentra frente a un escenario comprometido: las continuas crisis, la ralentización del crecimiento y el largo periodo de bajas tasas de interés pesan sobre los rendimientos de las instituciones de previsión y, por tanto, ponen en grave riesgo la rentabilidad.

Por último, desde el punto de vista social, la reforma pretende dar respuesta a los cambios surgidos en el mercado laboral y a una creciente inclinación a favor de una jubilación flexible.

Frente a estos desafíos urge hacer adaptaciones en el sistema de previsión para la vejez, que se basa en el principio de los ‘tres pilares’, inscrito en la Constitución desde 1972.

El primer pilar corresponde a la previsión estatal, es decir, al Seguro de Vejez y Supervivencia (AHV/AVS), que tiene por objeto cubrir las necesidades esenciales en el momento de la jubilación. Este seguro obligatorio para (casi) todos se financia mediante las contribuciones de asalariados, autónomos, empleadores y la propia Confederación (Estado).

El segundo pilar está constituido por la previsión profesional, cuyas prestaciones, junto a las del AHV/AVS, deben permitir al asegurado conservar, en buena medida, su propio ritmo de vida una vez llegada la jubilación. Se gestiona a través de cajas de pensiones y aseguradoras y es obligatorio para todos los trabajadores asalariados. Se financia con las cotizaciones de los propios trabajadores y de los empleadores.

El tercer pilar se refiere al ahorro voluntario individual y está destinado a cubrir eventuales lagunas en el sistema de previsión y a satisfacer deseos personales. Algunas modalidades de este ahorro facultativo –cuentas bancarias bloqueadas y propiedades inmobiliarias– se benefician de incentivos fiscales.

En conjunto, incluyendo también las rentas procedentes de actividades lucrativas desarrolladas tras la edad de jubilación, los jubilados disponen en Suiza de una renta media equivalente a poco más de dos tercios de los ingresos de las personas activas. Esta renta se divide de la siguiente manera:

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Gráfico fuentes de ingresos de los pensionistas

Si no hay correcciones, los dos primeros pilares del sistema de previsión entrarán pronto en números rojos. Con base en los escenarios previstos por el Gobierno, el seguro AHV/AVS puede acumular en 2025 unas pérdidas de 3 000 millones de francos y de 7 000 millones en 2030. Desde hace diez años todos los intentos de reforma de la previsión estatal y de la profesional han naufragado en el Parlamento o han sido rechazados por el pueblo.

Para garantizar la financiación del sistema de previsión se proponen, esencialmente, tres opciones: reducir las prestaciones, aumentar las cotizaciones o subir la edad de jubilación. La cuestión, sin resolver desde hace años, es saber quién tendrá que soportar el peso: ¿los asegurados, los empleadores, el Estado, las mujeres, los jubilados, las personas activas?

Dos votaciones

El 24 de septiembre, el electorado suizo está llamado a votar dos veces sobre el proyecto Previsión para la Vejez 2020.

La primera votación afecta a la financiación complementaria del seguro AHV/AVS mediante el aumento del IVA. Este proyecto tiene que ser sometido al pueblo obligatoriamente porque es preciso modificar la Constitución suiza.

La segunda votación atañe a la Ley Federal para la Previsión de la Vejez 2020. La votación tiene lugar porque fueron recogidas las 50 000 firmas necesarias para convocar un referendo contra esa ley, aprobada en marzo pasado en el Parlamento. El referéndum ha sido impulsado por algunos sindicatos y grupos de izquierda.

Si los suizos no aprueban ambos proyectos, la reforma en su conjunto será rechazada.

Fin del recuadro

Para intentar repartir los sacrificios lo mejor posible y obtener finalmente una mayoría a favor, el Gobierno ha presentado un proyecto de reforma global del sistema de previsión que, por primera vez, afecta tanto al primer como al segundo pilar. El Parlamento aprobó, por un estrechísimo margen, este paquete de medidas el pasado mes de marzo con el apoyo de una mayoría de centro e izquierda. Estos son los puntos principales de la reforma:

  • La edad de jubilación (llamada en adelante ‘edad de referencia’) de las mujeres se equipara a la de los hombres y sube, por tanto, de 64 a 65 años –tanto para el AHV/AVS como para la previsión profesional. Se ha previsto un aumento gradual de tres meses al año a partir de 2018. Gracias a esta medida el seguro AHV/AVS ahorrará más de 1 300 millones de francos al año.
  • Cada asegurado podrá elegir libremente el momento de su jubilación entre los 62 y los 70 años (actualmente 63 y 70). Pero tanto para las mujeres como para los hombres la edad de referencia será los 65 años; es decir, los que se jubilen a esa edad percibirán la renta completa asegurada. Si se jubilan antes, la renta se verá reducida y si se jubilan después aumentada.
  • La tasa mínima de conversión de haberes acumulados en la previsión profesional obligatoria desciende del 6,8 al 6%, con una bajada de 0,2 puntos al año durante cuatro años. En otras palabras, aquel que haya acumulado 100 000 francos recibirá una renta anual de 6 000 francos en lugar de los 6 800 actuales. Esta reducción afectará solamente a los asegurados que no hayan cumplido los 45 años de edad el 1 de enero de 2019. No obstante, se han previsto medidas compensatorias para mantener el nivel de sus ingresos.
  • También en lo que se refiere a la previsión profesional, las cotizaciones de los asegurados entre 35 y 54 años aumentarán en un 1%. Asimismo, las cotizaciones al AHV/AVS aumentarán para todo el mundo en un 0,15%.
  • Para compensar estas medidas desfavorables, empezando por el aumento de la edad de jubilación de las mujeres, los nuevos beneficiarios del AHV/AVS recibirán 70 francos más al mes desde 2019. Hoy día, la renta mensual mínima es de 1 175 francos y la máxima de 2 350 francos.
  • La contribución de la Confederación a favor del AHV/AVS se verá ligeramente incrementada. Las cajas del seguro se alimentarán desde 2018 con un 0,3% de aumento del IVA, aumento que en la actualidad está exclusivamente consagrado a la financiación del Seguro de Invalidez. Además, se prevé un nuevo aumento de otro 0,3% en 2021.

Posición de los partidos

El proyecto Previsión para la Vejez 2020 es apoyado por las principales fuerzas políticas del centro y de la izquierda –Partido Demócrata Cristiano, Partido Burgués Democrático, Verdes Liberales, Partido Socialista y Partido Ecologista Suizo–, para los cuales se trata de una reforma equilibrada que permitirá asegurar las pensiones y reforzar el sistema AHV/AVS.

Por el contrario, se oponen los principales partidos de la derecha –Partido Liberal Radical y la Unión Democrática de Centro– que consideran el proyecto inicuo e inadecuado para resolver los problemas del seguro de vejez. Esta reforma es también contestada por algunos sindicatos menores y grupos de izquierda que rechazan el aumento de la edad de jubilación para las mujeres y la reducción de las rentas.

Fin del recuadro

Contacte al autor en Twitter: @ArmandoMombelliEnlace externo


Traducción del italiano: Jose M. Wolff

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