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Votaciones del 10 de junio 2018 ¿Es la moneda plena el mejor remedio contra las crisis financieras?

billetes de francos suizos

Billetes y monedas representan apenas el 10% de la masa monetaria en circulación. El resto es emitido por los bancos comerciales por medios electrónicos.

(Keystone)

Hoy día la moneda se emite principalmente por los bancos comerciales y no, como cree mucha gente, por los bancos centrales, lo cual favorece la especulación y las crisis financieras. La iniciativa ‘Moneda plena’ quiere restablecer la estabilidad del sector bancario con una reforma radical del sistema monetario. Para el Gobierno y el Parlamento se trata de un proyecto de muy alto riesgo.

La iniciativa popular ‘Por un dinero a prueba de crisis: ¡la emisión de moneda reservada a la banca nacional! (Iniciativa moneda plena)’Enlace externo, que ha sido lanzada y apoyada por economistas, especialistas en finanzas y emprendedores, tiene como objetivo introducir un sistema monetario más seguro.

El texto surge como consecuencia de la gran crisis financiera que estalló hace diez años y de la que Suiza no se salvó: el gobierno y el Banco Nacional Suizo (BNS) tuvieron que intervenir para rescatar al principal banco helvético, el UBS.

Los promotores de la iniciativaEnlace externo se basan en una constatación: hoy día el dinero es emitido solo en una pequeña proporción por los bancos centrales mediante la emisión de billetes y monedas, es decir, la emisión de “moneda plena” o, lo que es lo mismo, medios de pago con base legal.

En Suiza, por ejemplo, el dinero en circulación es aproximadamente de unos 80 000 millones de francos, lo que representa solo cerca del 10% de la masa monetaria total. El resto es emitido por bancos comerciales, generalmente a través de la concesión de créditos a empresas, particulares u otros bancos.

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Monedas y billetes en circulación

En este caso se habla de “moneda escritural”, una moneda que solo existe en los registros contables. Para conceder un crédito el banco no tiene necesidad de disponer de fondos propios equivalentes, siempre y cuando el importe concedido se registre en un depósito a la vista.

Hoy día, el dinero escritural no es un medio de pago legal, sino solo la promesa de pagar un crédito contra una cuenta. La expansión de esta moneda se ha visto multiplicada en las últimas décadas por la electrónica, que ha acelerado las transacciones financieras y el resto de operaciones bancarias.

La utilización del dinero escritural ha contribuido claramente al crecimiento de las actividades bancarias y de la economía en su conjunto, por ejemplo en la concesión de préstamos a las empresas. Pero al mismo tiempo ha favorecido también la creación de deuda sin cobertura real, las burbujas especulativas, la insolvencia de los propios bancos y, por último, la multiplicación de las crisis financieras.

¿Qué pide la iniciativa?

La iniciativa ‘Moneda plena’ propone una reforma global del sistema monetario mediante una modificación sustancial del artículo 99 de la Constitución FederalEnlace externo. En el futuro, la emisión de dinero –monedas, billetes y también dinero escritural- estaría reservada exclusivamente a la Confederación por medio del Banco Nacional Suizo (BNS). Al mismo tiempo, la moneda escritural al ser emitida por el banco central pasaría a ser un medio de pago legal.

Por el contrario, los bancos comerciales no podrían ya emitir moneda escritural, sino solo prestar dinero que previamente hubiera sido puesto en circulación por el banco central. El día de entrada en vigor de la nueva normativa, la moneda escritural emitida por las instituciones financieras se convertiría en moneda plena. Esa conversión se haría posible gracias a la concesión, por parte del BNS, de préstamos equivalentes a los bancos, que deberían ser reembolsados en un periodo transitorio “razonable” (de 15 a 20 años).

Miles de millones más para el Estado y los cantones

El BNS seguiría siendo un banco central independiente, encargado de llevar a cabo una política monetaria en interés general del país, de regular la masa monetaria, de garantizar el buen funcionamiento de las transacciones de pago y del suministro de crédito a la economía a través de los prestatarios de servicios financieros. En ese contexto, la política monetaria ya no se implementaría principalmente a través de los tipos de interés, como es el caso hoy día.

Como ha venido ocurriendo hasta ahora, una tercera parte del beneficio neto del BNS se transferiría a la Confederación y dos tercios a los cantones. Pero en el futuro, el banco central pondría también a disposición de la colectividad los beneficios generados por la creación de dinero nuevo, ya sea efectivo o electrónico. Por ejemplo, la emisión de un billete de 1 000 le cuesta al BNS solo unos pocos céntimos. Así pues, este dinero se distribuiría, sin deuda ni interés, a la Confederación, a los cantones o directamente a los ciudadanos. Teniendo en cuenta el crecimiento reciente de la masa monetaria podríamos estar hablando de una cantidad anual de 5 000 a 10 000 millones de francos.

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Beneficio del BNS transferido a la Confederación y los cantones

¿Qué ventajas tendría el sistema de moneda plena?

Para los promotores de la iniciativa, con el nuevo sistema el franco sería la moneda más segura del mundo y Suiza se encontraría al abrigo de muchas crisis financieras. Los bancos ya no podrían crear moneda “de la nada”, lo que reduciría las inversiones arriesgadas y la plaza financiera se haría más sólida, fiable y, por lo tanto, más competitiva. Como se ataca el problema en su raíz, los bancos ya no tendrían que someterse a una regulación enojosa y el Estado tampoco se vería obligado a intervenir para salvarlos.

También los clientes se beneficiarían de un sistema más transparente y seguro. Sus cuentas de transacciones de pago estarían cubiertas al 100% por la moneda del BNS. Los bancos tendrían que administrarlas fuera de su propio balance de cuentas y, por lo tanto, ya no formarían parte de los activos de una eventual quiebra. También disminuiría así el riesgo de “pánico bancario” y de “cola ante la ventanilla”.

Los bancos ya no serían privilegiados

Además, la Confederación, los cantones y los ciudadanos se beneficiarían del nuevo sistema monetario. La distribución de los beneficios sustanciales a partir de la creación de dinero serviría para reducir los impuestos y la deuda o para financiar infraestructuras públicas e instituciones sociales. Según los promotores de la iniciativa, el BNS podría también devolver a la comunidad unos 300 millones de francos, derivados del reembolso de los préstamos concedidos a los bancos comerciales para convertir la moneda escritural en moneda plena.

Asimismo, la reforma aprovecharía también a la economía real, ya que el dinero empleado para financiar infraestructuras permitiría contratar a numerosas empresas y crear empleos. Los bancos no podrían ya emitir su dinero y por tanto no gozarían de más ventajas competitivas injustificadas si lo comparamos a otros sectores de la economía. Hoy día, una gran parte de la moneda escritural nutre las finanzas especulativas en lugar de converger en la economía real.

¿Por qué el gobierno y el BNS son partidarios de rechazar la iniciativa?

El Consejo Federal reconoce la importancia de una plaza financiera estable pero considera que ese objetivo se puede alcanzar gracias a las nuevas normas internacionales, empezando por las del Comité de Supervisión Bancaria de BasileaEnlace externo y la nueva regulación nacional sobre fondos propios  para los bancos de importancia sistémica (Too big to failEnlace externo). Para el gobierno el sistema de la moneda plena supone un salto en el vacío, ya que hasta ahora ningún otro país ha adoptado un sistema similar. La implementación de la iniciativa supondría una reorganización en profundidad y sin precedentes del sistema monetario, exponiendo a Suiza a graves riesgos y costes potencialmente altos.

Las incertidumbres jurídicas ligadas a las consecuencias de la reforma podrían socavar la credibilidad de la política financiera suiza, que hasta ahora ha destacado internacionalmente por la estabilidad de sus condiciones marco. La plaza financiera suiza se encontraría entonces en desventaja respecto a la competencia, y pondría en peligro el futuro de muchos bancos y numerosos empleos.

Además, la reforma limitaría notablemente las actividades comerciales de los bancos. Con la prohibición de emitir moneda escritural se reducirían los recursos disponibles para la concesión de créditos, de los cuales los bancos obtienen una fuente estable de financiación.

Para compensar las pérdidas de rentabilidad, los bancos se verían obligados a imponer mayores costes de gestión y comisiones más elevadas a sus clientes. La disminución del volumen de crédito tendría consecuencias negativas para las empresas y, por lo tanto, para la economía real.

En juego la independencia del BNS

En opinión del gobierno, la iniciativa supondría también una disminución de la independencia del BNS. El banco central se vería sometido a una fuerte presión política si fuera obligado a participar regularmente en la financiación de las colectividades, teniendo que pagar cada año varios miles de millones de francos. Podría también inducirse al BNS a aumentar la masa monetaria para proporcionar más dinero a la Confederación y a los cantones. Con el nuevo sistema, el banco central ya no sería libre de seguir una política monetaria eficaz –basada en los tipos de interés- para garantizar la estabilidad de los precios.

El propio banco central se opone también a la iniciativa. Según su presidente, Thomas Jordan, aprobando esta reforma Suiza se aventuraría en un sistema financiero sin precedentes y básicamente distinto del implantado en el resto de los países. Ello provocaría graves turbulencias, incluso antes de su implantación, y las consecuencias a largo plazo serían imprevisibles.

¿Cuál es la opinión del Parlamento?

La iniciativa no ha convencido tampoco a las Cámaras FederalesEnlace externo. Todos los partidos se han opuesto y han sido muy pocos los parlamentarios que la han apoyado. En el Consejo Nacional el texto ha recibido 9 votos a favor, 169 en contra y 12 abstenciones. En el Consejo de los Estados la iniciativa fue derrotada claramente por 42 votos negativos, 1 abstención y ningún voto a favor. El comité de oponentesEnlace externo cuenta con representantes de los principales partidos políticos con representación parlamentaria.


Traducción del italiano: José M. Wolff, swissinfo.ch

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