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 (swissinfo.ch)
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Los tres objetos sometidos a voto este domingo fueron claramente rechazados. La iniciativa sobre los tratados internacionales y la legislación para establecer una red de atención médica recibieron el no del 75% de los ciudadanos. Al ahorro para la vivienda le fue un poco mejor. Ningún cantón dio ningún sí.

Lo menos que puede decirse es que los sufragios de este domingo, 17 de junio, presentan resultados sin la menor ambigüedad. La negativa de la gente no podía ser más rotunda. Sostenida por el gobierno y aprobada por el Parlamento, la revisión de la ley sobre los seguro de salud se lleva la peor puntuación. Fue rechazada por el 76% de los votantes y en todos los cantones.

Esta revisión pretendía generalizar en todo el país el sistema de redes de salud (‘managed care’). Estas redes se forman con profesionales de la salud que concluyen acuerdos de cooperación entre ellos con el fin de proporcionar un tratamiento coordinado en todo el curso de la terapia de los pacientes. Su objetivo es frenar el aumento de los costos al evitar consultas y exámenes innecesarios. El asegurado debe acudir a su médico de familia antes de ser remitido a un especialista.

Estas redes ya existen pero son opcionales. Los asegurados que participan se benefician de una reducción en la prima del seguro. La revisión sometida al voto este domingo habría hecho de esas redes el modelo de referencia. Los asegurados que no hubieran querido adherirse, habrían tenido que pagar incrementos en las primas de sus seguros.

Durante la campaña, los adversarios de la revisión consideraron que la generalización de este sistema generaría la pérdida de la libre elección de los médicos y que con el tiempo podría allanar el camino para el racionamiento de la atención. Obviamente, estos argumentos pesaron en la decisión de los votantes.

Partidarios a la expectativa

Ante el rechazo a la ‘managed care’, las opiniones divergen en el comité que hizo campaña por el ‘sí’ , sobre el seguimiento del tema. El diputado liberal radical, Ignazio Cassis quiere tomarse un tiempo para la reflexión, mientras que el diputado socialista, Jean-François Steiert desea re abordar el asunto tan pronto como sea posible.

“No es una sorpresa, nos esperábamos esa negativa desde la segunda encuesta del Instituto gfs.bern”, dijo Ignazio Cassis. La primera pregunta es si todavía debemos hacer algo, dice y subraya que se trata de una reflexión personal y no de la posición de su partido. “Desde la entrada en vigor de la ley sobre el seguro de salud en 1994, cualquier intento de cambio ha sido rechazado por el pueblo, debemos tener el coraje de hacernos esta pregunta”, añade.

Jean-Francois Steiert, por el contrario, quiere retomar el combate. Las redes de atención se desarrollan todos modos, asegura. “Vamos a tener que tomar medidas para garantizar la independencia con respecto a las aseguradoras y la calidad de las redes”.

Entre los opositores, prevalece naturalmente la satisfacción. Así, para Jacques de Haller, miembro del comité en contra de la ley y ex presidente de la Asociación Suiza de Medicina, el pueblo rechazó el proyecto por temor a ver disminuir la calidad de la atención. Para frenar los costos de salud, considera que los cantones deben contribuir al costo de la atención ambulatoria.

Sin sorpresa

El veredicto también fue aplastante para la iniciativa ‘Acuerdos Internacionales: la palabra al pueblo’. El proyecto, impulsado por la Acción por una Suiza Independiente y Neutral (ASIN) fue rechazado por el 75,2% de los ciudadanos y la unanimidad de los cantones.

Esta iniciativa pedía la obligación de someter al voto popular, para su ratificación, todos los tratados internacionales importantes, que implicaran gastos por más de mil millones de francos o gastos recurrentes por  más de 100 millones.

El resultado de la votación no es realmente una sorpresa, ya que la iniciativa era rechazada por el gobierno y por la mayoría de los partidos políticos. De hecho, solamente la derecha conservadora le había apoyado abiertamente.

Para los opositores, la aceptación de la iniciativa habría provocado una multiplicación de votaciones, incluidas sobre textos no controvertidos, y habría debilitado la posición de Suiza en las negociaciones internacionales.

Economiesuisse, la organización que reúne las entidades suizas en la materia y que se opuso fuertemente a la iniciativa, acogió con satisfacción su claro rechazo. “Iba demasiado lejos y el sistema actual funciona muy bien”, dijo su director, Pascal Gentinetta.

Para los partidarios de la iniciativa la votación no es realmente una sorpresa. La ASIN no logró convencer a sus propios miembros de votar a favor, reconoció su presidente, Pirmin Schwander.

Segundo rechazo en tres meses

La tercera iniciativa popular presentada este domingo a nivel federal concierne el ahorro para la vivienda y también fue rechazada, pero con una puntuación ligeramente menor: 68,9% de los votos y por la unanimidad de los cantones.

Lanzada por la Asociación Suiza de los Propietarios de Tierras, la iniciativa proponía la deducción fiscal de ahorros destinados a la adquisición de una primera vivienda, hasta un máximo de 10.000 francos por año y por persona durante una década. Además, el capital acumulado y los intereses no serían gravados.

Nuevamente, el resultado no es sorprendente.  En marzo pasado, otra iniciativa en la misma dirección, había sido rechazada.

Los partidarios del proyecto, principalmente la Unión Democrática del Centro (UDC) y el Partido Liberal Radical (PLR), estiman que las deducciones fiscales son una herramienta para aumentar la tasa de propietarios de viviendas y casas de campo, muy baja en Suiza. 

Los opositores consideran que la iniciativa representa un regalo fiscal para los ricos porque las clases con ingresos medios y bajos de ningún modo logran ahorrar. En su opinión, esas deducciones habrían tenido consecuencias negativas sobre las finanzas públicas.

El rechazo de la iniciativa fue bien recibido por la Asociación Suiza de Inquilinos (Asloca): “Muestra que el pueblo no quieren otorgar más privilegios a los propietarios ricos”.

El director de los propietarios suizos, Ansgar Gmür, por su parte, dijo estar sorprendido por el grado de rechazo. “Nuestra iniciativa era un regalo para los inquilinos, pero la rechazaron. La propiedad seguirá siendo un sueño lejano para muchos”, dijo.

Voto electrónico

Contrariamente al voto del 11 de marzo, cuando se registró un problema en la plataforma ginebrina, la votación se desarrolló esta vez sin incidentes, según la Cancillería Federal.

De los 150.000 electores autorizados para votar por vía electrónica (el 2,9 % del electorado suizo), 17.788 hicieron uso de esa posibilidad.

Estas pruebas conciernen tanto a electores del interior como a los suizos en el extranjero.

El voto electrónico es una de las principales demandas de la Organización de los Suizos en el Extranjero.

La entidad lanzó una petición para que el uso de esa tecnología se pueda generalizar para las elecciones federales de 2015, tanto en el territorio nacional como en el extranjero.

Resultados

Red de ateción médica: 76% de no, 24% de sí, todos los cantones se opusieron.

 
Tratados internacionales:  75,2% de no, 24,8% de sí, todos los cantones se opusieron. 

 
Ahorro para la vivienda:  68,9% de no, 31,1% de sí, todos los cantones se opusieron.  
Taux de participation: 38,5%


Traducción, Marcela Águila Rubín , swissinfo.ch



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