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¡Adiós Amazonia!

100.000 personas han participado en el Foro celebrado en Brasil.

(Keystone)

El Foro Social Mundial de Belém concluyó este domingo. Para la delegación suiza es el momento del balance. Diferentes conclusiones positivas, aunque también algún desencuentro.

La cita en la puerta de la Amazonia, probablemente, nunca había acogido a tantos visitantes (en torno a los 100.000) en su historia, procedentes de diversos países.

Durante una semana, Belém ha vivido cada hora del altermundialismo, de sus visiones, de sus sueños y quizá también de sus quimeras.

Los participantes del Foro han podido asistir y participar en multitud de debates, seminarios y actividades culturales. "Esta edición ha tenido una riqueza única", señaló Sergio Ferrari, miembro de la delegación suiza y de la ONG 'E-Changer'.

"Nunca antes el foro había sido organizado de una manera tan horizontal, con una base democrática tan amplia".

Esta 'horizontalidad' ha sido, sin embargo, un arma de doble filo. Los fallos que caracterizaron las ediciones anteriores, esta vez, según la opinión de la mayoría, han sido de mayores proporciones. Y es que el Foro celebraba actividades en dos lugares diferentes.

Actividad anulada o retrasada, cambios en la programación, escasez de comunicación... A la hora del balance, entre algunos miembros de la delegación suiza el sentimiento de frustración era bastante palpable.

Un baño de realidad

Estos problemas organizativos deben ser en el futuro resueltos para no desanimar a muchos participantes. Aunque el Foro ha tenido, sobre todo, el mérito de dar a conocer mejor la realidad amazónica.

Para los suizos esto ha sido posible gracias a los encuentros y al viaje efectuado en la región antes de empezar el Foro. "Poder ver desde tan cerca la realidad sobre el terreno es primordial", comentó el parlamentario ecologista Luc Recordon. Cuando los problemas de una región se tocan con la mano, entonces se hace todavía más fácil implicarse en la búsqueda de soluciones.

Otras de las cuestiones que han llamdado la atención a la delegación helvética han sido también el entusiasmo, el dinamismo y la capacidad de colaborar en los movimientos sociales sudamericanos y brasileños en particular.

"Vista la dificultad que tenemos en Suiza para reclutar a nuevos miembros en los sindicatos y voluntarios de las ONG, quizá debamos aprender de nuestros colegas brasileños, por ejemplo con la danza, la música y la fiesta", subrayó Bernard Fragnière, secretario general del Sindicato Suizo de los Servicios Públicos.

El Foro y los encuentros son incentivos preciosos de cara al desarrollo de los movimientos sociales: "Hace años que participo y cada vez vuelvo a casa un poco más utópico y con la voluntad de cambiar el mundo", declaró Thierry Savary, miembro de 'E-Changer'.

Receta clásica

En lo que concierne al contenido, la voluntad de "no limitarse al debate ideológico, pero hacer propuestas concretas", como había declarado Antonio Martins, uno de los cofundadores de Foro, probablemente se ha cumplido.

"Al final del Foro queríamos encontrar un programa mínimo a través de diversas ONG para dar una respuesta a la crisis y reformar el sector financiero", explicó Andreas Missbach, de la ONG Declaración de Berna. "Gracias a tres seminarios, hemos conseguido concentrar este programa común en una sola página".

La receta escuchada en Belém ha sido la clásica ya conocida del altermundialismo: evaluación de los flujos capitales, control más severo de las instituciones financieras, mayor inversión pública en las energías renovables.

Sin embargo una tendencia parece impornerse: las diversas crisis –financiera, económica, climática y alimenticia– están todas relacionadas y la solución no podrá ser ecológica.

La ausencia de un mensaje 'oficial, por ejemplo en forma de declaración final, no ha agradado a todos. Un documento similar contribuiría mucho a dar una mayor relevancia del Foro y a sus demandas.

Por otro lado, esto contribuiría a preservar la quintaesencia misma del Foro, o sea su horizontalidad. Si se pierde esta premisa, el Foro no logrará más atraer a tantas personas procedentes de horizontes tan diversos en poco tiempo.

Para los participantes del Foro, el reto es ahora conseguir tener un impacto en la política pública en sus países y dejar a un lado los triunfalismos fáciles.

"Durante el Foro se ha escuchado a menudo 'la realidad que ha dado cordura', sostuvo Bruno Riesen, de Amnistía Internacional. Es preciso prestar atención para evitar que la respuesta a la crisis no se traduzca en una resistencia ideológica y radical".

swissinfo, Daniele Mariani, Belém
(Traducción: Iván Turmo)

Foro Social Mundial

El Foro Social Mundial (FSM) fue organizado por primera vez en 2001 en la ciudad brasileña de Porto Alegre.

La manifestación nació como respuesta al Foro Económico Mundial de Davos, que se realiza en el mismo periodo en la estación alpina suiza.

En sus ediciones 2002, 2003 y 2005, el FSM se realizó también en Porto Alegre.

En 2004, la sede fue Mumbay, en la India.

La sexta edición se celebró en varios puntos del mundo: en Caracas, Venezuela, Bamako, Mali, y Karachi, Pakistán.

La más reciente edición se realizó en 2007 en Nairobi, Kenia.

Este 2008, volvió a Brasil, pero esta vez en Belém.

El lema de todas las ediciones ha sido 'Otro mundo es posible'.

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