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"La de Eluana, una historia comenzada hace 17 años"

Al exterrior de lá clínica 'La Quiete', donde falleció Eluana Englaro (09.02), tras 17 años de vida vegetativa.

(Keystone)

El caso de Eluana Englaro, la joven italiana fallecida tras la suspensión de su tratamiento, reabrió el debate sobre la muerte dulce. En Italia continúa un áspero debate político sobre el análisis del proyecto de ley sobre el testamento biológico.

Un asunto delicado y polémico de nuestra sociedad que amerita una profunda y serena reflexión, subraya Alberto Bondolfi, teólogo suizo y profesor de Ética. Entrevista.

swissinfo: ¿Al nivel personal, qué opina de este hecho? ¿Qué le ha molestado más?

Alberto Bondolfi: La historia de Eluana quizá empezó mal desde el inicio, hace muchos años, cuando, después del accidente y las medidas adoptadas de manera adecuada para salvarle la vida, no se advirtió que el estado vegetativo comenzaba a hacerse persistente.

Después de varios años en un estado vegetativo semejante, 17 años en caso de Eluana, las posibilidades de una reactivación son tan mínimas que casi cualquier medida ulterior puede ser interpretada solamente como una forma de "escarnecimiento" injustificado.

swissinfo: ¿Qué enseñanzas se pueden sacar del caso Englaro?

A.B.: El caso Englaro no sólo fue ilustrativo para la discusión sobre la alimentación artificial de las personas en estado vegetativo persistente, sino también para la manera en que estos problemas han sido discutidos.

El estilo que hemos podido observar, sobre todo a través de los medios italianos de comunicación, ha sido inadecuado y hasta fanático. En vez de un intercambio de discusiones y de consideraciones, hemos presenciado una letanía mutua de insultos e indirectas. La voluntad de Eluana fue reconstruida e interpretada a partir de una serie de peticiones judiciales, hasta la corte de casación.

Una decisión semejante no es infalible, pero se discute con respeto en las cortes. La tentativa del gobierno italiano de limitar el poder judicial con un decreto urgente primero y con una iniciativa de ley después, afortunadamente, resultó inútil.

El arsenal legal debe ser preparado con calma y, especialmente en este campo, debe contar con un amplio consenso. El gobierno Berlusconi, por el contrario, pretendió legislar con apremio, privilegiando el recurso de los números con respecto a la fuerza de los argumentos.

swissinfo: ¿En qué punto se encuentra en Suiza la discusión sobre la bioética?

A.B.: En Suiza, la discusión desde hace varios años ha tenido diversas vicisitudes. El derecho a pedir una suspensión de las medidas terapéuticas que prolongan la agonía ha sido garantizado y aplicado. En Italia, está garantizado incluso por la Constitución (art. 32), pero se ha hecho inútil a partir de una serie de otras consideraciones.

En nuestro país se mantiene la polémica sobre otros puntos, regulados de una manera muy diferente a la de Italia. El denominado 'suicidio asistido', es decir, el quitarse la vida con la ayuda de otra persona, no es punible si esa ayuda es prestada sin fines de lucro. En Italia, esta práctica es considerada un delito y castigada.

En el momento actual en Suiza se discuten dos aspectos particulares: en primer lugar, la posibilidad de que ese gesto sea posible también en las estructuras públicas (residencias para personas mayores u hospitales) y, en segundo lugar, muchos piden que la Confederación vigile con mayor eficacia a las organizaciones que proponen una ayuda en el rubro del suicidio asistido.

La Confederación pretende, por otra parte, estimular más la medicina paliativa, con la esperanza de que de esa manera disminuyan las solicitudes de suicidios asistidos. El Ministerio del Interior acaba de instituir un grupo de expertos encargados de formular propuestas concretas.

swissinfo: ¿Cuáles son los principios que guían el tema de la bioética y de la eutanasia en Suiza?

A.B.: Creo que son tres los principios fundamentales: la autonomía del paciente, el combate al dolor y el valor de la vida. Alrededor de estos principios hay un amplio consenso en Suiza. La diversidad se hace visible cuando estos principios son interpretados y jerarquizados de manera diferente.

Así, por ejemplo, hay las personas que piensan, erróneamente, que se puede reivindicar un 'derecho al suicidio asistido' mientras que, de hecho, este gesto sólo no es punible. El respeto de la voluntad de un paciente que ya no quiere aceptar medidas que la medicina le propone, es indiscutible. Nadie puede ser obligado a vivir 'el mayor tiempo posible'.

swissinfo: ¿Qué tan difícil es para un teólogo como usted encontrar la síntesis entre ética y derechos del ser humano?

A.B.: Es difícil como para una persona que no se considera creyente. La creencia de que Dios acoge después de nuestra vida terrena no nos dispensa del hecho de deber tomar decisiones, a veces trágicas, que son difíciles para todos, creyentes o no. La fe cristiana nos recuerda constantemente que no todo está en nuestras manos, pero que debemos al mismo tiempo actuar como si todo estuviera en nuestras manos.

swissinfo, Françoise Gehring
(Traducción: Marcela Águila Rubín)

eutanasia

Principales clasificaciones de los diversos casos de eutanasia:

Eutanasia activa: cuando una persona provoca directa y deliberadamente la muerte de otra persona a solicitud de ésta y con un declarado fin caritativo.

Eutanasia pasiva: cuando se suspenden las curaciones alimenticias y médicas que concurren a la supervivencia de la persona.

Suicidio médicamente asistido: cuando, a petición del interesado, se provee a éste de medios para quitarse la vida de manera poco dolorosa (como los fármacos).

Testamento biológico: consiste en declarar, o entregar la consigna a una persona de confianza, la propia voluntad de recibir o no terapias de reanimación, ventilación, alimentación o hidratación en el momento en que no tenga ya la capacidad de expresarse por sí mismo.

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Alberto Bondolfi

Alberto Bondolfi nace en Giubiasco en 1946. Estudia la Filosofía y Teología en la Universidad de Friburgo, donde en 1971 se recibe en Teología con la mención 'soma cum laude'.

De 1971 a 1977 es asistente en el Instituto de Teología Moral de la Universidad de Friburgo.

A partir del 2001 es profesor titular de Bioética en la Facultad de Teología de la Universidad de Lucerna, profesor asociado de ¿Ética de la Universidad de Lausana y responsable de la Unidad de la Enseñanza de la Ética de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zürich.

Es miembro de diversas comisiones y asociaciones, entre las cuales: la Comisión Central de Ética de la Academia suiza de Ciencias médicas; la Sociedad; la 'Akademie Ethik en el der Medizin', sociedad científica de la suiza de expresión alemana que reagrupa expertos en los campos de la ética moral y la Asociación de Teología Moral Italiana.

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