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¿Naturalización? No, gracias No todos los residentes quieren el pasaporte suizo

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(swissinfo.ch)

La naturalización de los extranjeros que viven en Suiza es un tema candente en la política suiza. Frente a la creciente inmigración, las autoridades tienden a endurecer los procedimientos para otorgar la ciudadanía helvética.

De un estudio de 2012 solicitado por la Comisión Federal de Migración se desprende que alrededor de 900.000 extranjeros reunían en 2010 los requisitos para obtener la nacionalidad suiza. Sin embargo, solo 36.000 personas, es decir, alrededor del 2% de ellos, obtuvieron la nacionalidad en 2011.
 
“En comparación con otros países, Suiza tiene criterios muy estrictos para otorgar la nacionalidad, lo que bien pudiera ser la razón del gran número de residentes con pasaporte extranjero”, indica Halua Pinto de Magalhães, copresidenta de la organización de inmigrantes de segunda generación, Second@s Plus.
 
Pero también hay otras razones, según la británica Mary Ann Reynolds, quien vive en Appenzell, con su esposo canadiense. “Vivo aquí desde hace doce años, y mi esposo, desde hace casi dos décadas. Ninguno de nosotros se interesa por obtener la nacionalidad suiza. No hay motivo alguno si la nacionalidad que uno tiene es respetada, bien reconocida aquí”.
 
Bibiana* [nombre modificado], de Eslovaquia, país miembro de la Unión Europea (UE), indica lo mismo. “No necesito hacerme suiza”. Ella, en Berna desde hace 14 años, y su esposo, diplomático sudafricano, quieren volver a Sudáfrica antes de que su primogénito inicie la escuela.
 
Per Jessen, un danés que vive en Zúrich, sí quiere el pasaporte suizo, aunque no lo solicita porque tendría que renunciar a la nacionalidad danesa. “Se trata de una decisión sentimental, y no porque el pasaporte de un país de la UE tuviese mayor valor”, recalca.

¿Quién es apto?

El proceso para solicitar la nacionalidad helvética es complicado, debido a que cada expediente es considerado a escala comunal, cantonal y federal.

Los inmigrantes que han vivido más de doce años en el país son aptos a para obtener la ciudadanía, pero varía el periodo de estancia exigido en una comuna para presentar la solicitud de naturalización.

 

En el caso de los extranjeros casados con ciudadanos suizos y que viven dentro del territorio helvético, es necesario que el candidato haya vivido al menos 5 años en Suiza, y que haya cohabitado con su pareja aquí al menos los últimos tres años.

Para una pareja extranjera que solicita la naturalización, es necesario que al menos uno de ellos haya vivido en Suiza por un periodo de doce años. La otra persona, al menos 5 años.

En el caso de los jóvenes extranjeros nacidos en Suiza de padres inmigrantes –conocidos bajo el nombre de ‘secondos’-, los años vividos en Suiza entre los 10 y los 20 años de edad, cuentan doble.

Los solicitantes requieren demostrar estar integrados al modo de vida helvético, a sus costumbres y tradiciones; respetar las leyes y no representar un peligro para la seguridad del país.

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¿Y ambas nacionalidades?

¿Acaso el pasaporte suizo ha dejado de ser tan apreciado como lo era hace medio siglo? Probablemente, responde Walter Leimgruber, al frente del Instituto de Estudios Culturales y Etnología Europea de la Universidad de Basilea.
 
“Un pasaporte de la Suiza neutral era un buen documento de viaje en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial y durante la Guerra Fría. Abría puertas, por ejemplo, para los ciudadanos de Estados miembros de la OTAN o para aquellos pertenecientes al Pacto de Varsovia.
 
“Estas circunstancias ya han dejado de tener tanta relevancia”, recuerda Leimgruber.

Propuestas de cambio en la ley de naturalización

Entre las modificaciones aprobadas por la cámara baja en marzo se incluyen:

-Sólo los extranjeros que posean el permiso de residencia permanente C podrán solicitar la naturalización.

-Las solicitudes se pueden presentar después de haber vivido en Suiza durante 10 años (en lugar de los 12 años hasta ahora exigidos).

-Ya no contará como doble el periodo de residencia en Suiza para aquellos inmigrantes de segunda generación entre los 10 y los 20 años de edad.

-En el caso de matrimonios extranjeros, ambos deberán haber residido en Suiza 12 años, antes de solicitar su naturalización.

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Endurecimiento de la ley

Suiza planifica endurecer el proceso de naturalización. En marzo, la cámara baja discutió reformas a la ley, vigente desde 1952  y modificada en varias ocasiones. Si las nuevas enmiendas las respalda la cámara alta, el camino para obtener la nacionalidad suiza se hará más difícil.

Las opiniones sobre el futuro contenido de la ley varían entre los partidos políticos, especialmente entre la Unión Democrática del Centro (UDC, derecha conservadora) y el Partido Socialista (PS).
 
La UDC argumenta que “Suiza tiene serios problemas con la inmigración. Al menos la mitad de los crímenes cometidos en Suiza son perpetrados por foráneos”.
 
Por otro lado, durante las audiencias parlamentarias, la socialista Silvia Schenker subrayó que hay extranjeros que merecen la ciudadanía helvética. “No estamos hablando de delincuentes extranjeros, solicitantes de asilo rechazados o inmigrantes de paso, sino de gente que vive aquí desde hace años, que trabaja y paga impuestos”.
 
En marzo, la ministra de Justicia, Simonetta Sommaruga, presentó una serie de propuestas para mejorar la integración de la comunidad foránea.

Entre los criterios necesarios para recibir el permiso de residencia permanente o la prolongación de un permiso temporal se requiere el conocimiento del idioma local a fin de responder a las necesidades de la vida cotidiana. Además, los inmigrantes y sus familias deben respetar los valores inscritos en la Constitución, incluida la equidad de género, participar en la vida educativa y laboral y no  tener antecedentes penales.

Elementos disuasorios

Para hacerse suizo se requiere tiempo y mucho esmero. Es necesario haber vivido en Suiza durante 12 años y permanecer en la comuna donde presenta la solicitud durante todo el proceso de evaluación, que bien puede prolongarse hasta tres años.
 
Algunos extranjeros se dicen satisfechos de las ventajas conferidas con el permiso de residente permanente en Suiza, sin tener la necesidad de naturalizarse. Es el caso de la  familia Reynolds, en el Appenzell, propietaria de dos compañías. “Empleamos a gente y costeamos nuestra vida”, indica Mary Ann. “Nos sentimos respetados y bienvenidos. Un pasaporte suizo no significaría una gran diferencia”, a excepción del derecho al voto.
 
Ciudadanos provenientes de la Unión Europea, como Per Jessen, se la piensan dos veces para cambiar sus pasaportes por uno suizo, reitera el profesor Leimgruber, de la Universidad de Basilea.
 
“Por ahora no es tan importante tener un pasaporte suizo o de la Unión Europea, porque se puede viajar a todos estos países sin problema o diferencia alguna de trato; pero no se sabe por cuánto tiempo se mantendrán estos acuerdos bilaterales entre Suiza y la UE”.
 
Para los jóvenes, la cuestión del servicio militar también resulta un problema. swissinfo.ch conversó con varios padres de familia que estiman que sus hijos deben poder decidir por sí mismos si quieren una nacionalidad que les obligaría a servir en el ejército.
 
Y para aquellos extranjeros expuestos al voto comunal para su naturalización, también surge el temor del rechazo.
 
“Si vives en una ciudad, no hay inconveniente, pues se trata de un proceso puramente administrativo”, recuerda De Magalhães, de la asociación Second@s Plus. “Pero si vives en un pueblito, puede ser una desventaja, algo incómodo, que la gente local decida si acepta o rechaza tu expediente”.

Juventud

Por otro lado, no todos los hijos de los inmigrantes buscan nacionalizarse en el país que los vio crecer o, incluso, nacer.
 
“Algunos de ellos consideran que obtener voz y voto está vinculado con el lugar de residencia y no con la nacionalidad”, explica De Magalhães.
 
Por su parte, el investigador Leimgruber cree que la ley de naturalización debería ser un estímulo para que estos jóvenes obtengan la ciudadanía y participen. “No hay sentido que el país los tenga en su seno con la impresión de que nadie se interesa por lo que hacen en el ámbito social o político”.
 
La familia Reynolds, antes citada, tiene un hijo de ocho años de edad, nacido en Suiza. “Él no se distingue de sus amigos pues, como ellos, habla perfectamente el dialecto local, el suizo alemán”, explica la madre. Mary Ann cree que, con los pasaportes británico y canadiense, su hijo tendrá la oportunidad de viajar por el mundo y duda que Suiza “sea en el futuro el centro de su universo”.

Freno al creciente flujo inmigratorio

Con la introducción en 2002 de los acuerdos bilaterales entre Suiza y la UE para la libre circulación de personas, el número de inmigrantes europeos aumentó considerablemente.

Al menos 125.000 extranjeros inmigraron a Suiza en 2011.

Cerca del 35% de la población residente en Suiza mayor de 15 años tiene antecedentes migratorios.

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Traducido del inglés por Patricia Islas, swissinfo.ch


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