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A escrutinio, los beneficios de la libre circulación

EU citizens may migrate to Switzerland for an unlimited time if they have a work contract Keystone

La eliminación de cuotas de migración para ocho países de la Unión Europea (UE) –que entra en vigor este domingo, 1 de mayo- coloca ante los reflectores los beneficios económicos del Acuerdo de Libre Circulación de Personas.

Este contenido fue publicado el 01 mayo 2011 - 10:00
Sophie Douez, swissinfo.ch

Dicho acuerdo permite a los ciudadanos de la UE migrar a Suiza por tiempo indefinido si disponen de un contrato de trabajo. Y quedarse en suelo helvético tres meses cuando no hay compromisos laborales.

Aunque el acuerdo entró en vigor de forma escalonada a partir de 2002, fue en 2007 cuando se midieron objetivamente sus efectos, porque su alcance se extendió a 17 países de la UE (los 15 ‘antiguos’ miembros más Malta y Chipre): en siete meses, Suiza recibió 48.000 nuevos inmigrantes, un 11,6% más de los que tenía antes de aplicar el convenio.

No obstante, Martin Hirsbrunner, responsable de Libre Circulación de Personas y Emigración de la Oficina Federal de Migración (OFM), expresó a swissinfo.ch que en esta ocasión no se espera un repunte de esta magnitud.

Evidencia de ello es que Suiza ni siquiera ha agotado la cuota de permisos de inmigración que autorizó para los ocho países del este europeo que se adhirieron a la UE en 2004 (30.000 permisos para entradas de corta duración y 3.000 para entradas de larga duración).

Se han solicitado un 60% de los permisos ‘B’ (larga duración) y un 90% de los permisos ‘L’ (corta duración).

“Así que no esperamos la llegada de una oleada de trabajadores, ya que las cuotas existentes no han sido siquiera alcanzadas”, puntualizó Hirsbrunner. “La demanda depende de las necesidades de la economía y no es fácil predecir cómo evolucionará esta última”.

La barrera del idioma y un crecimiento saludable de las economías del Este son factores que han contribuido a limitar la llegada de trabajadores de estos países, asegura, por su parte, Peter Lauener, portavoz de la Unión Sindical Suiza (USS).

“Las condiciones económicas en estos ocho países del Este han sido buenas, incluso muy buenas. Por lo que la fuerza laboral de estos países ha encontrado oportunidades en casa”, dijo.

“Por otra parte, estos trabajadores no son buscados por los empleadores suizos como primera opción debido a la diferencia de lenguas”.

Boom económico

Según los análisis realizados por la Secretaría de Estado de Economía (Seco), el repunte en la inmigración resultante de los Acuerdos de Libre Circulación de Personas ha sido en realidad benéfico para la economía y no ha generado desempleo en Suiza.

Tras un periodo de estancamiento y crecimientos negativos en 2002 y 2003, la economía suiza consiguió generar 150.000 nuevas plazas laborales entre 2006 y 2007, y pudo crecer un 3,2% y 3,4% respectivamente, en esos años.

“La inmigración de la Europa comunitaria a Suiza se ha desarrollado en función de las necesidades de la economía helvética y ha permitido dinamizar el crecimiento económico”, concluyó un análisis de Seco, publicado en 2008, de los efectos de la libre circulación.

“La tasa de desempleo ha decrecido significativamente debido a condiciones económicas favorables”, añadió.

Condiciones laborales

Aunque la hoja de balance de la economía es positiva con respecto a la inmigración de trabajadores llegados de la UE, aún persisten dudas sobre el efecto que este acuerdo ha tenido sobre las condiciones laborales y salariales del mercado local.

Actualmente, los empleadores son sujeto de un creciente escrutinio con respecto a los salarios y condiciones que ofrecen a los empleados que contratan gracias al Acuerdo de Libre Circulación de Personas, pero no existen herramientas para sancionarlos cuando hay abusos, explica Lauener.

La falta de un salario mínimo en Suiza ha significado que los trabajadores helvéticos no estén correctamente protegidos ante la decisión de algunos empleadores de recortar salarios y de buscar mano de obra barata en otros países.

El economista y experto en temas laborales de la Universidad de Basilea, George Sheldon, opina que muchos trabajadores suizos están cubiertos por acuerdos negociados entre los patrones y los empleados que fungen de facto como “salarios mínimos”.

“Nosotros no hemos encontrado efectos negativos concretos en la evolución de los salarios suizos producto del Acuerdo de Libre Circulación de Personas”, añade.

Los sindicatos, apoyados por partidos como el socialista (PSS), no opinan lo mismo y llaman a la toma de medidas serias para combatir los recortes salariales.

Es indiscutible, afirma Thomas Christen, secretario general del PSS, que persisten brechas y que es necesario definir sanciones concretas para las compañías que realizan dumping salarial.

Y desde su blog personal ha llamado a elevar la inversión pública destinada a construcción de vivienda, y también a mejorar los derechos que hoy tienen los inquilinos que pudieran experimentar un efecto adverso en materia de acceso a vivienda debido a la libre circulación.

Bajo presión

Los críticos de la libre circulación de personas hacen énfasis en que en Suiza crecen las complicaciones para el acceso a vivienda e infraestructura, razones más que suficientes –afirman- para mantener límites a la inmigración.

Y la Asociación de Población y Medioambiente (Ecopop) ha lanzado una iniciativa popular llamando a que el crecimiento anual de la población derivado de la inmigración se limite a solo el 0,2% de la población total.

“El PIB suizo ha crecido de forma global, pero no por habitante. Este es solamente un aspecto, pero están también temas como el creciente tráfico en las autopistas”, explica a swissinfo.ch Sabine Wirth, integrante del comité de Ecopop.

Y el secretario general de la Unión Democrática del Centro (UDC, derecha conservadora), Martin Baltisser, considera que es incluso necesario que Suiza renegocie sus acuerdos con la UE, amén de asegurar que las cuotas que hoy aplican aún para Bulgaria y Rumania (los últimos dos países que se adhirieron a la UE) se mantengan durante el mayor tiempo posible.

“Para nosotros, las consecuencias negativas están llegando y no podrían ser más obvias”, puntualiza Baltisser.

Libre circulación de personas

El Acuerdo de Libre Circulación de Personas (ALCP) entre Suiza y la UE entró en vigor el 1 de junio de 2002. Inicialmente se aplicó solo a los 15 ‘antiguos’ miembros de la UE, más Malta y Chipre, países que estuvieron sujetos a cuotas de acceso hasta el 1 de junio de 2007.

Los nacionales de Liechtenstein, Islandia y Noruega también reciben en el presente beneficios similares a los que marca el ALCP.

En 2006, el acuerdo fue extendido a los ocho países del Este que se adhirieron a la UE en 2004: República Checa, Hungría, Eslovenia, Polonia, Eslovaquia, Estonia, Lituania, Letonia. Pero estas economías, a su vez, enfrentaron cuotas de inmigración, mismas que desaparecen a partir del 1 de mayo de 2011.

Finalmente, Bulgaria y Rumania, que se sumaron a la UE apenas en 2007, han sido admitidas como beneficiarias del ALCP a partir de 2009, pero existen cuotas de inmigración vigentes que podrían mantenerse hasta 2016 si así lo decide Suiza.

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Contexto

Los ciudadanos de la UE y Suiza disfrutan mutuamente de derechos de entrada y residencia, acceso a una actividad económica, establecimiento como trabajador independiente y residencia una vez finalizada la actividad.

El Acuerdo prevé una protección contra las formas de discriminación asociadas a la nacionalidad.

Se asocian otros derechos a la libre circulación de personas como:

la residencia de familiares y su capacidad para ejercer actividades económicas, independientemente de su nacionalidad;

la adquisición de inmuebles, en especial con el fin de establecer una residencia principal o secundaria en el Estado de acogida;        

el regreso al territorio del Estado de acogida tras haber ejercido en él una actividad profesional o haber residido en él.

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