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Cámara de Comercio Suizo Argentina 75 años al servicio de las empresas suizas

En la década de 1930, la suiza era una de las colectividades extranjeras afincadas en Argentina más importantes y mejor organizadas. Varias asociaciones, instituciones y empresas daban marco a la que hasta hoy es la colonia helvética más numerosa en Sudamérica.

Por entonces, la Federación de Sociedades Suizas en Argentina agrupaba a 31 asociaciones y tenía como finalidad desarrollar las relaciones culturales y comerciales entre ambos países.

Desafíos actuales

La Cámara hoy tiene 183 socios y 60 firmas, en su mayora PYMES. “Desde hace dos años nosotros vamos con el embajador o el encargado de negocios a visitar personalmente las empresas, para saber qué podemos hacer por ellas. No importa la envergadura, y ya llevamos visitadas 30 empresas”, afirma el presidente de la entidad, Alfredo Rodríguez.

Respecto a las políticas económicas de Argentina, explica que los actuales funcionarios no quieren tener tratos con Cámaras ni ningún tipo de intermediarios, sino que desde el gobierno pactan, negocian y deciden con los dueños -accionistas mayoritarios- o los presidentes de las empresas.

“Las empresas extranjeras están en Argentina porque quieren ganar dinero y llevarlo a sus casas matrices. Esas son las reglas del juego. En este momento hay restricciones para el giro de dividendos, de regalías, de intereses, y eso no es fácil de explicar a los accionistas del exterior”, argumenta Rodríguez.

“La tarea no es fácil: hay gente enojada, gente que no comprende. Tratamos de explicarles que a partir de la gestión y la negociación se puede atomizar el tema. Es más trabajoso pero ese es nuestro rol como Cámara”.

“Lo cierto es que en ninguna de las 60 empresas fundamentales que tenemos pierde dinero y ninguna se ha ido. Hay menos rentabilidad, pero la filosofía del inversor suizo –la mayoría está desde los años ‘38, ‘40, ‘45- es que saben que hay épocas donde deben ponerse al día, transformarse, y que con el tiempo crecen”.

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Los orígenes

Frente a las dificultades que sufrían la industria y el comercio suizos, se decidió tomar acciones para mejorar la inserción de manufacturas suizas en los mercados mundiales. Fiel al lema Todos para uno, uno para todos, la Federación en Argentina de Asociaciones suizas comenzó a estudiar la creación de una Comisión de Expansión Comercial.

Aunque no lograron concretar esta aspiración en 1936, el 16 de mayo de 1938 la Cámara fue constituida formalmente y los miembros de esa Comisión y el entonces jefe de Negocios de Suiza, Henri de Fischer-Reichenbach, fueron los encargados de organizar la elección del primer presidente y la primera mesa directiva.

Muchas de las compañías suizas que estuvieron representadas aquel día existen y hasta hoy son socias. Otras desaparecieron o se fusionaron y algunas cambiaron sus nombres o los transformaron.

Brown Boveri (hoy ABB), Bühler Hermanos, la Compañía Suizo Argentina de Electricidad, Sulzer Hermanos, Nestlé, Productos Roche, Stäger, Ciba, Novartis, Zanella, Adecco, Buhler, Clariant, Just, Maxinta, Silvana, Holcim, KPMG y tantas otras pasaron, mutaron y llegaron a la CCSA durante este tiempo.

(swissinfo.ch)

Democracia e hiperinflación

El empresario suizo Alfonso Freyvogel presidió la Cámara entre 1984 y 1988, una de las etapas sociales y económicas de mayores cambios. La nueva democracia recién había llegado de la mano del presidente Raúl Alfonsín, y la economía daba saltos inesperados con fórmulas que iban de mal en peor.

“Recuerdo que el primer ministro de Economía de Alfonsín fue Bernardo Grinspun, sucedido en 1985 por Juan Vital Sourouille, que implementó el Plan Austral en ese año. El Gobierno radical no creía demasiado en la economía y los mercados libres, y hubo bastante intervención del Estado en la economía y el control de precios”, relata a swissinfo.ch.

“Al principio, el Plan Austral logró aplacar bastante la inflación, pero más tarde, en 1988 y sobre todo en mayo de 1989, llegó a un pico del 200% de inflación por mes”, exclama.

“Todas las empresas, incluidas las suizas, trataban de sobrevivir cómo podían. No eran tiempos para grandes inversiones. En aquellos años los términos de intercambio para los productos agrarios de Argentina frente a los industriales de importación eran bastante desfavorables”.

Freyvogel recuerda en aquellos años la industria farmacéutica sufrió mucho por el control de precios y la falta de una ley de patentes que protegiera nuevos desarrollos. “Más tarde, en los años 90, esto se revertió”, señala.

“A pesar de estos años difíciles, las empresas suizas afincadas ya desde hacía mucho tiempo no se fueron. Se tenía fe en la potencialidad del país y se esperaba que algún día cambiara. La joven democracia  argentina era bien vista en el concierto de las naciones”.

A tal punto, que en 1987 el presidente Alfonsín fue invitado con una comitiva de políticos y empresarios a una visita oficial a Berna, en la que Freyvogel lo acompañó como presidente de la CCSA.

  

“El rol de la Cámara en la relación entre los dos países es importante. Interviene y apoya en muchos aspectos comerciales, donde en otros países este papel es asumido por una oficina gubernamental”, sostiene.

“En nuestro caso se trabaja mancomunadamente con la sección económica de la Embajada. Además, la CCSA es miembro de la Unión de Cámaras de Comercio Extranjeras en la Argentina y colabora en aspectos que son comunes con otros países”.

En permanente evolución

Alfredo Rodríguez, actual presidente de la entidad, revela a swissinfo.ch el secreto que ha hecho que la institución perdure y progrese.

“Las instituciones van variando. Responden a las realidades y no al revés. Las que no tuvieron el tiempo o la habilidad de transformarse en su momento, fueron desapareciendo. En nuestro caso, esa misión y visión la tenemos grabada a fuego”.

En su opinión, esa ha sido la fórmula. Además, “tenemos un consejo de cuatro ex presidentes muy activos, empresarios brillantes, que viven en Argentina: Alfonso Freyvogel, Alec Villard, Jorge Fassbind y Marcos Bertin Schmidt. Conforman una especie de comité informal, con quienes intercambiamos experiencias y nos consultamos”.

Las relaciones con Suiza, el primer país del mundo que reconoció a la Argentina libre, siempre han sido muy fluidas. “En algún momento Suiza le vendía a Argentina más de lo que le compraba. Con las actuales restricciones en Argentina para importar, la ecuación lógica debería ser al revés, y tratamos de lograrlo”.

Orígenes

“En 1936 el consejo directivo de la Federación de Sociedades Suizas expuso la conveniencia de constituir una Cámara de Comercio, iniciativa que fue apoyada por Fischer-Reichenbach, encargado de Negocios de Suiza en la Argentina. Se nombró una comisión con el fin de conocer la opinión de la colectividad al respecto. El resultado de la encuesta fue desfavorable, por lo que la cuestión fue archivada”.

En el prólogo del libro El legado suizo en el Bicentenario de la República Argentina, el destacado economista Roberto Alemann explica que muchas grandes empresas suizas operaban entonces en el mercado local.

“La Cámara nació unos años más tarde, en 1938, a partir de la transformación de una comisión comercial -que existía en el seno de las instituciones suizas- en una verdadera entidad que agrupó enseguida a numerosos comerciantes, importadores e industriales, pero también a financistas, profesionales y hombres de negocios”.

Fuente: El legado suizo en el Bicentenario de la República Argentina

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swissinfo.ch


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