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Cómo la conquista del voto femenino en Suiza cambió el mundo

Suiza participa activamente en la promoción de la igualdad de género en el extranjero, por ejemplo en Libia. Mahmud TURKIA / AFP

Hace medio siglo, cuando las mujeres suizas consiguieron finalmente el derecho a voto, Suiza era considerado un país retrógrado. Hoy, sin embargo, es visto como un país pionero en la defensa de los derechos de la mujer en el mundo.

Este contenido fue publicado el 07 abril 2021 - 11:00

Sebha, una ciudad oasis en el sur de Libia, ha hecho historia esta primavera: En una concurrida asamblea municipal celebrada a mediados de marzo, se aprobó por primera vez un plan de acción para la igualdad de derechos entre hombres y mujeres en la política local. Y el 45% de los participantes eran mujeres, dice el periodista tunecino Rachid Khechana.

Según el veterano corresponsal en Libia, en las últimas semanas se han celebrado, a iniciativa y con el apoyo de Suiza, asambleas similares en otros 43 municipios libios en las que también participaron mujeres. Después de varios años de guerra civil, los representantes de la política, la sociedad civil y la economía se reunieron recientemente en Ginebra donde llegaron a un acuerdo sobre un nuevo gobierno de transición en Libia. Por primera vez, dos mujeres estarán al frente de dos ministerios clave: Najla Mangouch en el de Asuntos Exteriores y Halima Ibrahim Abderrahmane en el de Justicia.

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“En los procesos de paz es fundamental que haya mujeres en la mesa de negociación, como miembros de la sociedad civil, representantes de las partes en conflicto o mediadoras”, señala Sara Hellmüller. La investigadora suiza del Instituto de Altos Estudios Internacionales y del Desarrollo en Ginebra organizó un foro de la sociedad civil en la capital libia Trípoli, una semana después de la muerte del coronel Muamar al Gadafi en 2011.

Hasta 2019 Hellmüller trabajó en el instituto de investigación swisspeace y acompañó procesos de paz en zonas devastadas por la guerra como el Congo, Darfur y Siria: “Las mujeres no son necesariamente más pacíficas que los hombres por naturaleza, pero su identidad común puede tener un efecto unificador y aportar soluciones nuevas y más sostenibles”, subraya Sara Hellmüller.

La politóloga es miembro de la red Mujeres Suizas en Procesos de Paz (SWiPP, por sus siglas en inglés) del Ministerio de Asuntos Exteriores, lanzada el pasado 8 marzo con motivo del Día Internacional de la Mujer.

La nueva red comprende actualmente a 15 mujeres suizas que trabajan en el servicio diplomático, oenegés u organizaciones internacionales en diferentes regiones del mundo y cuya misión es promover la paz.

SWiPP es un ejemplo del papel pionero que Suiza está desempeñando en la escena internacional en la lucha por la igualdad de género. Por ejemplo, en el marco de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CWS) de la ONU, en cuya actual sesión en Nueva York Suiza abordó el tema de la desigualdad salarial entre hombres y mujeres.

“Los derechos de las mujeres son derechos humanos. Y sin derechos humanos, la paz y el desarrollo siguen siendo promesas vacías”, subraya el embajador Simon Geissbühler, que dirige la división Paz y Derechos Humanos en el Ministerio suizo de Asuntos Exteriores. Según Geissbühler, la guía de Suiza en esta labor es la resolución 1325 de la ONU, considerada el pilar global de una política exterior feminista.

Esta evolución también repercute en la plantilla del Ministerio de Asuntos Exteriores. En la actualidad, cuatro de los seis altos cargos del ministerio y 22 de los 111 puestos de embajador están ocupados por mujeres. (La primera embajadora fue Francesca Pometta, que representó a Suiza en Italia a partir de 1987).

Consejo Constitucional paritario en Chile

Una de las organizaciones internacionales a las que Suiza apoya en el ámbito de la igualdad de género es IDEA InternacionalEnlace externo. “Brindamos apoyo a las autoridades electorales en todo el mundo para que incluyan a mujeres en los procesos electorales y de votación”, explica Rumbidzai Kandawasvika-Nhudu.

Esta mujer de origen zimbabuense dirige la sección Derechos Políticos y Participación Ciudadana en IDEA, una organización intergubernamental que cuenta con 33 Estados miembros. “Con la ayuda de Suiza defendemos una participación de hombres y mujeres en la política en igualdad de derechos”. Kandawasvika-Nhudu cita como ejemplo el proceso constituyente en Chile, donde el próximo 11 de abril se elegirá al Consejo Constitucional, formado a partes iguales por hombres y mujeres.

En Benín, un país en África Occidental, Suiza apoya a las mujeres que se presentan a cargos políticos. El número de mujeres elegidas en las asambleas municipales en este país se ha duplicado en los últimos cuatro años, según un informeEnlace externo de la Agencia Suiza de para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE). En otras regiones, la inclusión de las mujeres es aún difícil, por ejemplo en Arabia Saudí. “En nuestro país, las normas patriarcales restringen hasta hoy las libertades y derechos de las mujeres”, dice la activista saudí Hatoon al-Fassi, profesora de historia de la mujer en la Universidad Rey Saud en Riad desde 2008.

Cuando se trata de promover los derechos humanos y los derechos de las mujeres en Estados autoritarios, incluso un país neutral como Suiza llega a sus límites. “En estos casos se necesita mucha persistencia entre bastidores y a veces tenemos que marcar el paso junto con otros Estados”, señala el embajador Simon Geissbühler. Tras el encarcelamiento de activistas de los derechos de la mujer como Hatoon Al-Fassi el pasado otoño, Suiza se sumó a una resolución del Consejo de los Derechos Humanos que condenaba terminantemente al régimen saudí.

Ni siquiera una monarquía absoluta como la de Arabia Saudí puede escapar completamente a la presión por parte de la comunidad internacional y de la sociedad civil.

El Gobierno de Riad ha ratificado ahora la Convención Internacional sobre todas las Formas de Discriminación contra la MujerEnlace externo. “Y en combinación con los principios islámicos de igualdad y justicia, esta nos da cierta ventaja", dice Hatoon Al-Fassi, cuyo país de origen introdujo el sufragio femenino en 2015, el último país en hacerlo en el mundo.

Traducción del alemán: Belén Couceiro

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