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Fibras exóticas El banano, una alternativa al algodón

Dos hombres transportan bananos en un vehículo motorizado

La India ocupa el primer lugar en la producción de banano en el mundo. 

(Keystone / Piyal Adhikary)

El algodón es el rey de las fibras naturales, pero su gran huella hídrica puede crear problemas en las zonas donde se cultiva. ¿Pueden los experimentos suizos con fibras de la madera o del tallo del plátano, la ortiga o el lino ofrecer mejores alternativas?

La India es uno de los mayores productores y exportadores de algodón del mundo. Sin embargo, la Asociación del Algodón de la India ha tenido dificultades este año. Hasta tres vecesEnlace externo ha debido reducir su estimación de rendimiento de algodón para la temporada 2018-2019, por falta de agua. Las condiciones de sequía en algunas partes de la India han obligado incluso a los agricultores a arrancar de raíz sus cultivos para preservar la poca humedad que queda en el suelo.

“El agua consumida para cultivar las exportaciones de algodón de la India en 2013 sería suficiente para abastecer al 85% de los 1 240 millones de habitantes del país con 100 litros de agua al día durante un año. Mientras tanto, más de 100 millones de personas en la India no tienen acceso al agua potable”, afirma un artículo del periódico The GuardianEnlace externo.

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consumo de agua de las fibras vegetales

Los plátanos también presentan un dilema para los agricultores indios, pero por una razón diferente. La parte de la planta que da el fruto, conocida como pseudotallo, tiene que ser removida después de cada cosecha. El proceso de remoción cuesta a los agricultores alrededor de 8 000 a 10 000 rupias (112-140 francos) por hectárea. La India es el mayor productor de plátanos del mundo, pero la mayoría de los frutos se consumen en el país.

La innovación suiza

Un proyectoEnlace externo de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Lucerna, en Suiza, investiga formas de convertir el pseudotallo del plátano en hilo que pueda utilizarse en la confección, con el objetivo de fabricar un material más sostenible.

“El principal argumento de venta es que, a diferencia del algodón, la fibra de banano es un producto de desecho”, dice la responsable del proyecto, Tina Moor. “El objetivo de nuestro proyecto es hacer prototipos de textiles para mostrarlos a las empresas y generar su interés”.

Los diseñadores textiles normalmente empiezan por el hilo, pero a ellos les corresponde producirlo. Cuando el equipo de Lucerna visitó la India, descubrió que la Universidad Agrícola Navasari, del estado de Gujarat, experimentaba con la fabricación de fibras, pero no disponía de hilo. Moor trató de fabricar hilo en la India a partir del yute, pero no despertó interés.  

“Llevé 40 kilos de fibras de plátano de la India a Suiza y traté de trabajar con ellas”, dice Moor.

Después de muchos procesos de ensayo y error, Moor logró desarrollar un proceso de hilado a partir del núcleo del tallo del plátano que dio como resultado un hilo fino y bello. Luego hizo muestras de tela a partir de ese hilo y espera mostrarlas a los minoristas en una exposición textil en marzo.

“Hay interés, pero la gente quiere grandes cantidades de hilo”, dice y agrega que es mejor que todo el proceso se lleve a cabo en la India, donde hay un abundante suministro de materia prima.

Su visión involucra una producción bananera a dos niveles para que la India se beneficie de sus desechos bananeros. Las partes más gruesas del pseudotallo podrían utilizarse para elaborar fibras en las fábricas de yute existentes y se utilizarían para producir alfombras o tapicería. El núcleo del pseudotallo podría ser hilado por familias de agricultores en telares manuales y utilizado para fabricar telas de lujo para la industria de la confección.

Opciones exóticas

El banano no es la única alternativa al algodón que la industria textil suiza está probando. Swicofil, una empresa de fibras e hilados con sede cerca de Lucerna, ofrece hilados de ortiga a las empresas de ropa que buscan algo diferente.

“No se vende en todas las esquinas”, dice el director ejecutivo de la empresa, Beda Ricklin. “La ortiga es una fibra natural sostenible, ya que no se utilizan fertilizantes ni pesticidas”.

La empresa ha interrumpido temporalmente la producción debido a que su proveedor en Nepal se vio afectado por el terremoto de 2015. Pero mantiene su oferta de otras alternativas exóticas al algodón como fibras e hilados de plátano, cáñamo, bambú y quitosano (a partir de conchas de crustáceos).

Incorporación a la sociedad

Pero pocas de las alternativas del algodón desarrolladas recientemente han sido incorporadas a las grandes líneas de ropa. Una de las fibras más exitosas es Tencel, un material elaborado a partir de la madera que se desarrolló en Austria. La empresa suiza de ropa Calida la ha incorporado a su colección.

“El tencel como material es muy sostenible, razón principal por la que empezamos a trabajar con él. Además, tiene una textura extremadamente agradable, lo que hace muy cómoda la ropa”, afirmó un portavoz de Calida a swissinfo.ch.

La empresa tardó casi un año en desarrollar sus primeros productos con tencel hace unos ocho años. Conseguir la textura correcta no es el único desafío. El personal de ventas capacitado, los blogs y los medios sociales tuvieron que presentar a los clientes la idea de usar un nuevo tipo de tela.

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Gráfico emisiones de gases de efecto invernadero por prenda

El algodón, el rey

A pesar de su potencial, las fibras naturales exóticas no reemplazarán al algodón en el futuro próximo. Del 40% de la cuota de mercado textil ocupada por las fibras naturales, el algodón representa por sí solo el 30%. Por lo tanto, la sostenibilidad en el negocio textil depende de la producción de algodón de una manera respetuosa con el medio ambiente. El algodón orgánico es una opción, ya que permite disminuir la cantidad de agua necesaria para su producción. El volumen de dilución (volumen de agua necesario para eliminar el efecto nocivo de los pesticidas y fertilizantes) representaría casi el 20% del consumo de aguaEnlace externo del algodón.

“Los suelos orgánicos tienen un mayor contenido de carbono en general, lo que aumenta la capacidad del suelo para la retención del agua y por lo tanto ayuda a resistir a la sequía”, dice Claudia Keller, de la empresa suiza Remei, que ayuda a las empresas a obtener algodón orgánico.

La cadena suiza de supermercados Coop es uno de sus clientes y el segundo mayor vendedor de prendas de algodón orgánico de comercio justo en todo el mundo por volumen. Remei también comercializa el cultivo de variedades autóctonas como el algodón Arboreum o Desi en la India, que ofrecen un rendimiento respetable en condiciones más secas.

Pero para marcar la diferencia para los productores y consumidores de textiles del mundo, Suiza debe ir más allá de la implementación de las mejores prácticas.

“Somos demasiado pequeños como país y como industria para transformar el negocio textil global”, dice Nina Bachmann de Swiss Textiles, la organización paraguas de las compañías nacionales del sector. “Por eso la cooperación internacional con institutos de investigación y empresas de la Unión Europea es crucial para nuestras empresas”.


Traducido del inglés por Marcela Águila Rubín

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