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Suiza, vitrina de la democracia (9) ¿Por qué los grisones rechazaron las Olimpiadas?

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"Estamos lisstos para los Juegos Olímpicos 2026». El gobierno cantonal grisón olvidó a los electores al elaborar su proyecto para ser sede olímpica. Y eso le costó un 'no' en las urnas sobre el proyecto.

"Estamos lisstos para los Juegos Olímpicos 2026». El gobierno cantonal grisón olvidó a los electores al elaborar su proyecto para ser sede olímpica. Y eso le costó un 'no' en las urnas sobre el proyecto.

(Keystone)

En el cantón de los Grisones no habrá llama olímpica. El 60% de los ciudadanos rechazaron la candidatura como sede de los Juegos Olímpicos de Invierno en 2026. Es la segunda vez en cuatro años que ese cantón helvético rechaza un proyecto olímpico. 

Este artículo forma parte de #DearDemocracy, la plataforma de swissinfo.ch sobre democracia directa.

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Un fuerte viento en contra hizo desaparecer los sueños del gobierno cantonal grisón. El pueblo, en las urnas, rechazó el proyecto. Las autoridades, en busca del respaldo ciudadano, realizaron una campaña informativa que para algunos resultó demasiado. Al menos es lo que sugiere un sondeo aleatorio de swissinfo.ch en las calles de Coira, la capital grisona. “La campaña por el ‘sí’, realizada por el gobierno, me resultó demasiado”, narra un elector al explicar las razones que lo llevaron a decir ‘no’ en el escrutinio.

“Me pareció un asunto forzado”, indica una mujer, mientras otra estima que los partidarios del proyecto “simplemente ejercieron excesiva presión”.

Hubo tres puntos particularmente problemáticos en esta votación, explica Andreas Glaser, profesor de Derecho y director del Centro para la Democracia de Aarau:

“El gobierno grisón trató este tema de votaciones de modo distinto a otros asuntos de su interés. Si el gobierno se hubiera mostrado en otras ocasiones tan ofensivo, si esa fuese la cultura política local, entonces hubiera podido convencer a los ciudadanos. Pero con esa campaña, el proyecto tomó un peso desproporcionado”.

Solo partidarios en la mesa

Este posicionamiento poco común se manifestó en varias ocasiones. Fue el caso en un pódium sobre el asunto, donde participaron los cinco miembros del gobierno cantonal, pero ningún opositor al proyecto. Algo “inhabitual en una mesa redonda”, juzga Andreas Glaser. De esta manera uno no se puede forjar realmente una opinión”.

Y el hecho de que los detalles sobre la candidatura se ´d con retardo jugó también un papel fundamental. Antes de la votación, los parlamentarios locales debieron decidir sobre un expediente cuyo contenido exacto desconocían. No sabían dónde se tenía previsto realizar las competiciones olímpicas ni dónde se localizaría la villa olímpica.

Jon Pult, diputado cantonal socialista y opositor al concepto juzga el proceder de “chocante e incorrecto desde el punto de vista democrático”. El expediente fue publicado un mes antes de la votación popular. 

“La cuestión fundamental, primero”

Jon Domenic Parolini, miembro del Ejecutivo cantonal y responsable de la cartera de Economía, rechaza las críticas: “Todas las informaciones necesarias para la votación fueron dadas a conocer a tiempo. Nuestro primer objetivo era conocer las respuesta a la pregunta fundamental”. Y esa cuestión fue: ¿La población del cantón quiere realizar las Olimpiadas de Invierno o no?: 

Otra candidatura suiza se mantiene

A pesar del ‘no’ de los Grisones, Suiza todavía tiene la posibilidad de ser el país anfitrión de la cita olímpica invernal en 2026. El Valais, la segunda mayor región alpina del país, acaba de pasar el primer obstáculo para obtener el apoyo del comité olímpico suizo.

Sion, capital del Valais, se ofrece como ciudad anfitriona. Las competiciones deportivas se realizarían en diversos puntos del territorio del Valais, Vaud, Friburgo y Berna si la cita realmente se produce.

En abril, la asamblea extraordinaria del Parlamento del deporte decide si ratifica la posición del consejo ejecutivo. Un paso necesario para presentarla al Comité Olímpico Internacional (COI). Por otra parte, el pueblo valesano debe también expresar su opinión en las urnas sobre el tema.

En 1976, 2002 y 2006, los ciudadanos del Valais dieron su consentimiento para que el cantón fuera sede olímpica. Sin embargo, ninguno de esos tres expedientes fue aprobado por el COI.

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Solo en una segunda fase se habrían discutido los detalles del concepto. “Ese proceso en dos etapas descansaba en una profunda reflexión democrática”, estima Parolini. El gobierno quería conocer primero la opinión ciudadana, antes de gastar millones de francos en un concepto bien definido, que finalmente nadie quiso.

Una razón para conservar el concepto en secreto fue también la otra candidatura suiza del cantón del Valais, el otro gran cantón alpino suizo. “No quisimos divulgar al competidor nuestras informaciones, elaboradas con gran esmero”, afirma. El plazo para presentar las candidaturas era hasta mediados de diciembre.

“Fuerte presencia del todo el gobierno grisonés”

 “Trabajamos muy duro, pues creíamos que teníamos muchas posibilidades”, dice Parolini para explicar las razones de la campaña gubernamental en favor de la candidatura olímpica grisona.

 

Indica que la mesa redonda en la que participaron solo miembros del gobierno cantonal no es un procedimiento inhabitual. “El gobierno ya ha tenido apariciones semejantes en este tipo de citas. El moderador y el público han ejercido el papel de opositores al presentar sus cuestiones críticas sobre un tema determinado”.

 

A su juicio, el compromiso que el gobierno mostró sobre el asunto no fue desproporcionado. “Estuvimos siempre en diálogo con el pueblo y finalmente éste expresó su voluntad en la votación. Una decisión que evidentemente aceptamos por completo”.

Un punto de vista que comparte el profesor de Derecho Andreas Glaser. “La votación popular tuvo su típico efecto correccional en el buen momento e impidió que se invirtiera más tiempo y dinero en un asunto que no tenía ningún nivel de aceptación ciudadana”. El resultado muestra que en los Grisones, las decisiones de la democracia directa pueden hacer caer un proyecto apoyado por el propio gobierno y los círculos económicos.

Pero para Glaser, esta historia puso en evidencia otro problema: “La representación no funcionó correctamente”. Fue evidente que el pueblo no se sintió representado por sus elegidos en el gobierno y en el parlamento, pues los diputados también aceptaron el proyecto”.

¿Por qué esa fosa? Según Andreas Glaser, esto puede producirse a causa del sistema de elección por mayoría del parlamento grisonés. Este modelo provoca críticas porque el número de votos favorece a los grandes partidos y reduce las posibilidades de los pequeños para obtener un curul. 


(Adaptation de l’allemand: Marc-André Miserez)

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