Dos libros: 'La pista suiza' y ‘Nunca Más’

La foto corresponde a un presunto curso para "humillar y torturar". Teresa Mischietti espera que no se produzcan en la realidad. Keystone/Ministry of Defense

El trabajo de Teresa Mischieti en derechos humanos trasciende los 24 años que vivió en Suiza.

Este contenido fue publicado el 29 septiembre 2004 - 11:17

La idea de llevar adelante este nuevo proyecto ya lleva varios años rondando su cabeza, aunque recién empieza a tomar forma.

“Mi idea, cuando empezamos con ‘Memoria Viva’, siempre fue constituir una base de datos, y pensaba hacer algo con alguna comunidad que tuviera relación con Argentina, debido a que hubo más de 18 nacionalidades que estuvieron desaparecidas en el país”, recuerda Teresa, y cuenta:

“En 1999 tuve la ocasión de leer el libro ‘La pista suiza’, escrito por un periodista argentino que vive en la Confederación, llamado Juan Gasparini, donde menciona los nombres de algunas personas que, o eran de origen suizo o poseían la doble nacionalidad”

“A partir de ese momento empecé a conectarme con el Departamento Federal de Asuntos Extranjeros (DFAE) y entablé un vínculo estrecho con uno de sus funcionarios, quien me ayudó a buscar el material necesario como para poder ver quiénes eran las personas o familias que habían testimoniado o hecho sus denuncias en la Embajada Suiza”

Teresa explicó a swissinfo que en el libro “Nunca Más” de la Conadep no hay ninguna persona, entre las 8.900 que nombra, que esté mencionada como de origen suizo:

“Por eso empecé a leer sobre los grupos que emigraron al país a partir de 1856, y pude hacer una larga lista con más de 2.000 apellidos de familias helvéticas. Con esos nombres busqué uno por uno en el ‘Nunca Más’ y descubrí que efectivamente habría más de 100 personas que podrían tener un origen suizo”.

“Una gota de sangre cruzó el océano”

Relata que ya ha detectado varios doble ciudadanos y descendientes de suizos, y que le provoca gran angustia cuando en el libro de la Conadep ve miles de nombres de los que sólo dice el documento y la fecha en que desaparecieron:

“Quiero darle vida a esas personas, saber cómo eran en esa época, cómo los recuerdan las familias y los amigos...”

“Ya tomé contacto con varias familias que son de distintos lugares del país, que me han confirmado efectivamente que tienen la doble nacionalidad. Por supuesto que me encuentro con poca gente que tiene esa condición y con mucha más gente que tiene el origen suizo”.

“Una vez había dicho, buscando un título, ‘una gota de sangre cruzó el océano’. Entonces yo estoy buscando, con mi reconstrucción de historias de vidas, esa gota de sangre que quedó en los descendientes”.

Hasta ahora Teresa se dedicó a hacer su proyecto en francés y mandarlo a mucha gente:

“En general la propuesta tuvo buena aceptación, ya que es un tema que no ha sido tratado. Siempre se habla de Suiza y la relación con sus descendientes, pero nadie habla de los desaparecidos”

“Tengo claro que nunca voy a hacer absolutamente nada que no esté autorizado por las familias. Soy muy respetuosa, y si tomo el testimonio de alguien y luego la persona se arrepiente antes de la publicación, lo voy a entender”

“Es por eso que no transmito los nombres de las familias con las que tengo contacto hasta que no esté totalmente autorizada”

Un paso adelante

Sobre las expectativas para obtener los testimonios, piensa que son buenas porque la gente que está visitando ya ha dado su declaración sobre el tema para la Conadep:

“Parto de una base: estas familias, si bien no declararon que sus hijos eran de origen suizo, todos los nombres figuran en el libro testimonial, lo que quiere decir que denunciaron el hecho a las autoridades del gobierno del ex presidente Raúl Alfonsín. Y eso ya es un paso”

El apoyo suizo

Hasta ahora Teresa vive con fondos propios y todavía no ha pedido a organizaciones internacionales apoyo financiero, pero tiene en su poder dos cartas de gente que conoce y que la respalda. Una de la Consejera Federal Micheline Calmy-Rey y otra de Ruth Dreyfus, y ambas recibieron su proyecto:

“Calmy-Rey me ha escrito una carta donde me dice que está de acuerdo en sostener la difusión del proyecto una vez que esté culminado, y Dreyfus me da fuerzas para que continúe”.

Al libro, cuenta, se sumaría también un film documental que haría con Diego Induni, un joven suizo-italiano que vive en Córdoba, pero todo esto quedaría para la segunda parte del trabajo:

“En esta etapa estoy en la aproximación a la gente y luego de pasar un mes en marzo en Suiza, cuando vuelva voy a tomar contacto nuevamente con las personas para elegir a unas diez o veinte familias que serán las van a poder testimoniar si lo desean”.

“El año que viene vamos a ser tres personas (el documentalista, un sonidista y yo) que estaremos recorriendo Santa Fe, Misiones, Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Tucumán, en busca de historias”.

“En el final del proyecto digo que para mi es un deber moral contar lo que vivimos y mi interés es mantener viva la memoria de nuestra generación que está perdida para siempre, excepto en nuestro pensamiento”, dice y concluye:

“Quiero poder compartir con el pueblo suizo la idea que no sirve para nada negar o esconder el pasado, porque éste queda grabado para siempre en nuestras tripas y en nuestro corazón”.

swissinfo, Norma Dominguez, Buenos Aires.

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