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¿Están en riesgo las pensiones de los suizos?

Los actuales jubilados están a salvo de cualquier posible reforma en materia de pensiones.

(RDB)

La crisis financiera repercute también en las cajas de pensiones helvéticas. Actualmente, dos de cada tres enfrentan problemas de capitalización y requieren un saneamiento urgente.

Gobierno y derecha opinan que la solución reside en reducir la renta que cobrarán los futuros jubilados; izquierda y sindicatos se rehúsan. Serán los suizos quienes, vía referéndum, actúen como fiel de la balanza.

En Suiza, los trabajadores no tienen elección en materia de pensiones. Desde que inician su vida productiva deben cotizar de forma obligatoria a una institución de previsión que se compromete a pagarles el 60% de su último sueldo cuando se jubilen.

Actualmente, un total de 2.600 cajas de pensiones se dedican a esta actividad en Suiza y administran un caudal de recursos del orden de los 600.000 millones de francos.

Sólo para dimensionarlo, serían recursos suficientes para entregar un cheque de 80.000 francos suizos a cada habitante del territorio helvético.

Sin embargo, en 2009, la crisis financiera que vive el mundo ha puesto en jaque a dos de cada tres cajas de pensiones, al enfrentarlas a problemas de cobertura, y con ello, al riesgo de insolvencia futura. Es lo que revela un estudio presentado el 8 de abril por la Asociación Suiza de Instituciones de Previsión (ASIP).
El llamado 2º Pilar tiene que reinventarse.

En lo inmediato, las instituciones con problemas de cobertura tienen hasta junio para proponer soluciones. La mayoría prevé reducir la tasa de interés que pagan a sus asegurados y/o exigir una cotización para el saneamiento que pagarían empleados y patrones.
Pero esa es sólo la punta del iceberg.

Las cuentas no "cuadran"

Las cajas de pensiones de Suiza y del resto del mundo tienen por misión multiplicar los fondos que reciben de los trabajadores para aumentar el patrimonio que les devolverán al llegar a la jubilación.
Para conseguirlo, el grueso de las cajas de pensiones invierte en los mercados bursátiles.

El descalabro que han sufrido las bolsas europeas le ha costado ya al 2º Pilar suizo alrededor de 61.200 millones de francos si se incluyen todas las cajas de pensiones existentes.

Si se excluyen aquellas que pertenecen al Estado, el boquete financiero suma 27.100 millones de francos suizos, según estimaciones de la Oficina Federal de Seguros Sociales al 31 de marzo de 2009.

Y el hecho de que más de la mitad de las cajas estén en 'línea roja', exige medidas de corto plazo, pero también ajustes radicales de largo alcance que ya contempló el Parlamento y que no gustan a la población.

El panorama por el momento es tan desolador como controvertido.

Críticos y referéndum

Los problemas de las cajas de pensiones no son nuevos, hace más de una década que están ahí. A juicio del Parlamento helvético, deben resolverse con una reducción paulatina de la 'tasa de conversión' de las jubilaciones, es decir, del porcentaje que determina cuánto dinero recibirá un trabajador por concepto de 2º Pilar al concluir su vida productiva (ver recuadro ¿QUÉ ES LA TASA DE CONVERSIÓN?).

La tasa original del 7,2% que estaba en vigor hace dos décadas debía pasar al 6,8% para 2014. Sin embargo, una reforma autorizada por el Legislativo suizo en diciembre pasado permitió que la tasa de conversión se lleve a sólo el 6,4% para 2015.

Sin embargo, el Partido Socialista, el Partido Verde, la Unión Sindical Suiza (USS) y sindicatos como Unia han trabajado durante cuatro meses para persuadir a la población de que debe oponerse a dicho ajuste.

A juicio de Unia, que representa a un millón de asalariados, "es injusto que un banco como el UBS sea rescatado con recursos públicos por 68.000 millones de francos suizos, y la reforma pensionaria deba ser absorbida sólo por los trabajadores".

El Partido Socialista (PS), por su parte, asegura que llevar la 'tasa de conversión' al 6,4% mermaría hasta un 10% los ingresos del 2º Pilar de los futuros jubilados.

Así, una campaña encabezada por Unia y respaldada por publicaciones como 'K-Tipp', 'Saldo' o 'Bon à Savoir', permitió conseguir 205.000 firmas, entregadas al gobierno el pasado 8 de abril para solicitar un referéndum sobre este tema.

La consulta popular se realizará entre noviembre de 2009 y febrero de 2010.

Defensores de la reforma

La opinión de la izquierda y los grandes sindicatos es rebatida por argumentos igualmente sólidos de la Confederación Helvética, la derecha, las cajas de pensiones y la mayoría parlamentaria que aseguran que es imposible frenar o aplazar la revisión del 2º Pilar por dos razones centrales:

1) En Suiza, la esperanza de vida crece año con año. Y los fondos que alcanzaban sobradamente para pagar la pensión de un jubilado en la década de los 70 u 80 durante todos los años que le restaran de vida, ahora son insuficientes. Si la tasa no se lleva al 6,4%, el sistema íntegro de las cajas de pensiones se colocaría en riesgo de quiebra.

2) Para seguir pagando a los suizos pensiones del mismo nivel de las actuales, sin pedir mayores cotizaciones a los asegurados, las cajas tendrían que incurrir en inversiones altamente especulativas para intentar ganar lo que exigen la izquierda y los sindicatos, so riesgo de conseguir el efecto contrario, es decir, grandes pérdidas en el patrimonio de los futuros jubilados.


La posición del gobierno es respaldada por las grandes empresas, pero también por las PME, representadas por la Unión Suiza de las Artes y los Oficios (USAM, por sus siglas en francés), que asegura que "los sindicatos están colocando a las instituciones financieras en un juego peligroso e insostenible".

La Asociación Suiza de Seguros y la Asociación Suiza de Instituciones de Previsión también apoyan esta visión y piden no poner en riesgo las pensiones de los suizos.

Pero el futuro de éstas será definido, en las urnas, por la población.

swissinfo, Andrea Ornelas

Contexto

Suiza reformó su sistema de previsión en 1972 y, vía referéndum, concedió a la Confederación Helvética el mandato de estructurar un sistema de protección capaz de cubrir las necesidades de los suizos en caso de jubilación, muerte e invalidez.

Los actuales jubilados están a salvo de cualquier posible reforma en materia de pensiones. Todo cambio futuro concierne sólo a los asalariados; las rentas que son pagadas actualmente a quien dejó la fuerza productiva ya no pueden ser modificadas.

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¿QUÉ ES LA TASA DE CONVERSIÓN?

Según la Oficina Federal de Seguros Sociales, los fondos de jubilación (renta de vejez) contemplados por el 2º Pilar equivalen a un porcentaje del ahorro que los trabajadores acumularon durante su vida activa.

Dicho porcentaje se conoce técnicamente como 'tasa de conversión' y tiene su fundamento en el artículo 14 de la Ley de Previsión Profesional.

Un ejemplo: si un trabajador acumuló un patrimonio de 100.000 francos suizos hasta el día de su jubilación, con una tasa del 6,4% tendría acceso a una renta anual de 6.400 francos.

La tasa original del 7,2% que estaba en vigor hace dos décadas debía pasar al 6,8% para 2014. En diciembre pasado, el Parlamento suizo aprobó por una larga mayoría reducirla al 6,4% en el 2015.

Sin embargo, ante la inconformidad de los sindicatos y la izquierda, y de cara a una crisis que ha debilitado las finanzas de las cajas de pensiones, se prevé un referéndum en la materia.

Fin del recuadro

Sistema de jubilación suizo

El sistema de jubilaciones suizo se basa en tres pilares:

Primero. Incluye los seguros de Seguro de Vejez y Supervivencia (AHV/AVS) y el Seguro de Invalidez (IV/AI), entre otros. Los dos primeros son obligatorios para toda persona domiciliada en Suiza, incluidos los autónomos y los desempleados.

Segundo. Lo integra el sistema de Previsión Profesional (BVG/LPP), es decir, los fondos de pensiones y el Seguro de Accidente (UV / LAA). Permite completar los fondos destinados a la jubilación y complementar los fondos que ofrece el Primer Pilar. La afiliación a dicho sistema es obligatoria desde 1985 para todo trabajador mayor de 17 años que ya esté inscrito en el Primer Pilar.

Tercero. Es de carácter voluntario y tiene por objeto incrementar el ahorro individual destinado al otorgar a cambio incentivos fiscales al trabajador.

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