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300 años de francmasonería “Una gran contribución a la Suiza moderna”

Templo masónico en Basilea

El gran templo de la Logia de Basilea, durante una jornada de puertas abiertas en diciembre de 2010.

(Keystone/Georgios Kefalas)

La francmasonería moderna celebra este 2017 sus 300 años. Una ocasión, también en Suiza, para que los francmasones se den a conocer mejor y puedan disipar la imagen sulfurosa que todavía se adhiere a su piel.

La francmasonería moderna se remonta al año 1717 con la creación de la primera gran logia en Londres. Desde entonces el movimiento se alejó de sus orígenes corporativistas para orientarse hacia el mundo de la filosofía y las ideas. Se abrió luego a personas de los más diversos medios que pugnaban por una evolución política y social inspirada en la Ilustración.

Pero a lo largo de su historia, el movimiento también ha sido violentamente combatido y criticado, particularmente por la Iglesia Católica, con lo que se encontró rodeado de una reputación sulfurosa.

Los francmasones aprovechan este aniversario para darse a conocer mejor. En Suiza, como en otros países, diversos eventos han sido organizados. En el Museo GutenbergEnlace externo, de Friburgo, por ejemplo, tuvo lugar recientemente una conferencia pública.

“Si usted viene aquí para encontrarse con ‘illuminati’, quedará decepcionado”, bromeó Olivier Boussard, de la ‘Logia La Régénerée’Enlace externo, de Friburgo. Dos antiguos maestros estuvieron presentes para contribuir en el objetivo de dar a conocer mejor el movimiento, Alain-Noël Dubart, de la Gran Logia de Francia, y Jean-Michel Mascherpa, de la Gran Logia Suiza AlpinaEnlace externo.

Además de aportar una perspectiva externa, el historiador Olivier Meuwly se centró en el papel de los francmasones en la historia de Suiza. Entrevista.

swissinfo.ch: Con su mirada de historiador, ¿cómo define la francmasonería?

Olivier Meuwly: Se trata, indiscutiblemente, de una sociedad de pensamiento que trabajó en el desarrollo de los grandes principios revolucionarios en relación con la Ilustración en el siglo XVIII. Luego los retomó y adaptó en el siglo XIX en apoyo de los movimientos liberales. En Suiza, esto se hizo principalmente al acompañar al movimiento radical desde 1830-1840 y al participar en la creación del Estado federal moderno en 1848.

swissinfo.ch: ¿Se pueden calificar de “filántropos”?

O.M.: De hecho, es uno de los objetivos de la francmasonería. Sus otros principios están directamente ligados con los principios republicanos y fueron retomados por los radicales en el siglo XIX: libertad, igualdad y solidaridad. En la mezcla de estos diferentes principios, la filantropía es sin duda uno de estos elementos. Además, muchas sociedades filantrópicas del siglo XIX nacieron por iniciativa de los francmasones.

swissinfo.ch: Pero los francmasones no siempre han sido bien vistos, especialmente en tierra católica.

Doctor en Derecho y en Letras, Olivier Meuwly es autor de diversos libros y artículos sobre la historia de Suiza, los derechos, partidos e ideas políticas. 

(Keystone)

O.M.: El conflicto entre la francmasonería y la Iglesia Católica se remonta al período revolucionario, cuando los sacerdotes denunciaron la “abominación revolucionaria” como producto de los francmasones, lo que no era del todo falso. A partir de entonces, las relaciones entre ambos fueron muy difíciles. Suiza no es una excepción, pero se logró llevar los problemas a la mesa y los católicos conservadores y los radicales finalmente se reconciliaron.

swissinfo.ch: ¿Desde una perspectiva histórica, se puede considerar que la francmasonería fue un fenómeno positivo o negativo para la política suiza?

O.M.: Si consideramos que el radicalismo suizo, nos guste o no, fue uno de los principales actores en la construcción del equilibrio federal en el siglo XIX, podemos decir que indiscutiblemente la francmasonería fue uno de los vectores intelectuales que permitieron a las ideas liberales macerarse en la sociedad, luego imponerse. Pero hubo otros agentes intelectuales o políticos.

swissinfo.ch: A menudo hay un olor a azufre alrededor de la francmasonería: secretos, complots, ritos extraños, etc… ¿Es pura fantasía o hay un poco de trasfondo de verdad?

O.M.: Respecto a las pretendidas influencias nefastas, es totalmente fantasioso. La francmasonería tiene sus tradiciones y rituales. A menudo atacada muy duramente por la Iglesia Católica, se confinó en un secreto que personalmente considero excesivo, pero es su elección y debe ser respetada. Sin embargo, observar detrás de este secreto conspiraciones turbadoras es caer en los peores desvaríos del Abbé Barruel, que fue uno de creadores del mito de los francmasones durante la Revolución.

Francmasonería en Suiza

La primera logia fue creada en Ginebra en 1736.

Actualmente hay 86 logias con aproximadamente 3 700 miembros.

Un museo de la francmasonería abrirá en Berna en primavera. El concepto museográfico aún está en fase de prueba.

En 1934, medios frontistas (fascistas) lanzaron una iniciativa popular para prohibir las sociedades masónicasEnlace externo. El texto fue rechazado el 28 de noviembre de 1937 por el 68,7% de los ciudadanos y todos los cantones, con la excepción del muy católico Friburgo.

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swissinfo.ch: ¿Qué queda hoy de la masonería? ¿Aún es importante o se ha convertido en una especie de club como el 'Rotary'?

O.M.: También tiene esa función y, como muchos otros clubes asociativos muy antiguos, se trata de sociedades de pensamiento con un rol de formación del pensamiento ciudadano -por emplear un término moderno- no despreciable. Son asociaciones donde el debate filosófico -y por lo tanto, un poco político- es natural. Como resultado, hay una contribución a la reflexión sobre el republicanismo en el sentido amplio del término tal como debe o puede vivirse hoy.

swissinfo.ch: Pero, ¿cómo tiene lugar esa influencia? Contrariamente a los partidos o asociaciones, nunca escuchamos consignas de los masones.

O.M.: En Suiza, la masonería nunca ha estado involucrada en política, excepto en tiempos muy breves y marginales. En Francia es diferente. El partido radical socialista, por ejemplo, es una creación de los francmasones.

Pero nunca se podría decir que el partido radical democrático suizo, incluidas sus secciones cantonales, es una creación de la francmasonería. Nunca ha habido un compromiso directo. En cambio, puede haber influencias a través de intercambios y discusiones, compromisos filantrópicos. Pero esto no es peculiar de la francmasonería. También puede ser el caso en otros medios, como las sociedades militares o estudiantiles.



Traducido del francés por Marcela Águila Rubín


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