Navegación

Enlaces para saltar navegación

Principales funcionalidades

Banco de Pagos Internacionales Suiza rechaza el embargo de fondos argentinos

Sede del Banco de Pagos Internacionales en Basilea.

Sede del Banco de Pagos Internacionales en Basilea.

(Keystone)

Buenos Aires se anotó un triunfo: el gobierno suizo rechazó la solicitud de dos fondos ‘buitre’ para embargar a Argentina 1.000 millones de dólares de las reservas que resguarda en el Banco de Pagos Internacionales (BPI), con sede en Basilea.

Argentina debe, no lo niega, pero se rehúsa a pagar bajo las condiciones que imponen instituciones financieras como las estadounidenses EM y NML, consideradas como fondos ‘buitre’ (por comprar deuda pública de países al borde de la quiebra).

¿Por qué fue Suiza la encargada de decir la última palabra en este conflicto bilateral y determinar si el embargo procedía?

El BPI está basado en Basilea, y desde hace una década este banco central de los bancos centrales ha sido el principal guardián de las reservas internacionales argentinas. Y Suiza en la única instancia con potestad para retirarle la autonomía e inmunidad.

La decisión de Berna no está exenta de riesgos. El espaldarazo que otorgó al BPI y a Argentina es interpretado en Estados Unidos como un nuevo encubrimiento de acciones ilegales, como sucedió antes con el secreto bancario.

Fondos argentinos en Suiza

La historia de la disputa entre Buenos Aires y los fondos estadounidenses EM y NML nos conduce directo a la Argentina de 2001, inmersa en una crisis sin precedentes que la llevó a declarar una moratoria en el pago de su deuda soberana, tres días después de la renuncia del presidente Fernando De la Rúa.

Una decisión estratégica que incomodó a muchos. Entre ellos, a los citados ‘fondos buitre’. Buenos Aires comprendió pronto que sería difícil escabullirse de la continua presión de sus acreedores, así que decidió tocar la puerta del BPI para depositar más del 90% de sus reservas internacionales, entonces cifradas por el propio gobierno argentino alrededor de los 50.000 millones de dólares.

Argentina quería proteger su patrimonio y el BPI le concedía esta garantía.

“El BPI es una organización internacional cuyo estatuto en Suiza está regido por un Acuerdo de Sede (1987), y a través de éste, el Consejo Federal (gobierno) garantiza la independencia del BPI y su libertad de acción”, explica a swissinfo.ch, Katherine Driget, de la Oficina Federal de Justicia (OFJ).

‘No’ al embargo

No obstante, el Acuerdo de Sede tampoco es un cheque en blanco firmado por Berna. Éste exige a Suiza y al propio BPI evitar abusos en el ejercicio de la autonomía y la inmunidad.

El pasado 17 de octubre, la OFJ declaró que “nada permite afirmar que se haya cometido abuso alguno de la inmunidad”. Por esta razón el gobierno helvético rechazó la petición de embargo por parte de los fondos ‘buitre’.

Consultada por swissinfo.ch, Katherine Driget afirma que “no corresponde a las autoridades suizas examinar la gestión de los bienes del BPI ni los criterios relativos a las inversiones de los bancos centrales ante el propio BPI”.

La representante de la OFJ argumenta también que no existe ningún desacuerdo directo entre Suiza y el BPI, o entre el BPI y los fondos estadounidenses. “Las diferencias corresponden a Argentina y a las sociedades de gestión de fondos”, refiere.

ATFA: “Es ilegal”

La American Task Force Argentina (ATFA), que se describe como un grupo de cabildeo dedicado a buscar un desenlace justo a la moratoria argentina, considera que el proceder de Argentina y del BPI es ilegal.

Robert J. Shapiro, hombre clave de la ATFA y ex subsecretario de Comercio y Asuntos Exteriores de EEUU, declaró al diario helvético 20 Minuten Online que “el gobierno suizo y el directorio supervisor del BPI deberían considerar seriamente el asunto”.

“En 2001, el gobierno de Argentina declaró públicamente que estaba transfiriendo sus reservas al extranjero para protegerlas. Suiza no debería tolerar el mal uso que Argentina hace del BPI. Especialmente, en vista de la reciente historia que ha vivido con respecto al uso inadecuado de su secreto bancario; el gobierno helvético tendría que ser especialmente sensible al respecto y no garantizar al BPI su inmunidad. El Acuerdo de Sede no debe cubrir acciones ilegales del gobierno argentino”.

Una visión que no comparte Argentina. Durante el pasado verano, cuando el tema ya levantaba ampollas en EEUU, el embajador argentino en Washington, Jorge Argüello, dirigió una misiva a los congresistas estadounidenses en la que les pedía no perder de vista que los intereses de un fondo ‘buitre’ siempre son egoístas.

Destacó también que en los años previos Argentina ha logrado dar solución a 92% de las deudas que tenía cuando inició su crisis.

 “La mayoría de los reclamos que vienen de fondos ‘buitre’ no tienen interés en encontrar soluciones razonables”, dijo Argüello.

A este respecto, cabe recordar que entre 2005 y 2006, luego de renegociar que con sus acreedores el perdón de una parte de las deudas, Argentina canceló efectivamente el grueso de sus compromisos excepto con los fondos que rechazaron su propuesta.

Y Suiza ha debido ser el fiel de la balanza en más de una ocasión.

Katherine Driget recuerda que la solicitud de los activos argentinos en poder del BPI fue presentada originalmente por los dos fondos ante autoridades de Basilea en 2009 y recibió una sentencia emitida por el Tribunal Federal en 2010 (desfavorable a los intereses de los fondos ‘buitre’).

Dichos fondos acudieron después ante el Ministerio de Asuntos Exteriores, quien también desechó la petición. Pidieron pues la intervención del Gobierno, que manifestó su negativa el 17 de octubre, poniendo punto final a este conflicto, y concediendo a Argentina el triunfo de esta batalla.

BPI

El Banco de Pagos Internacionales (BPI) está basado de Basilea y opera como banco central de los bancos centrales.

Para facilitar las transacciones entre bancos centrales, sus miembros –Suiza incluida- frecuentemente depositan una parte pequeña de sus reservas –entre 5 y 10% del total- en el BPI.

Fin del recuadro

argentina y los fondos ‘buitre’

En 2001, Argentina declaró en moratoria pasivos por 130.000 millones de dólares en medio de una crisis económica.

El gobierno decidió transferir más del 90% de sus reservas internacionales al BPI de Basilea para protegerlas de embargos.

Entre 2005 y 2009, Buenos Aires ha conseguido salir del grueso de sus deudas pagando al Fondo Monetario Internacional (FMI), al Club de París y otros acreedores. Pero algunas instituciones no aceptan el esquema de quitas y bonos canjeados que propuso.

Entre ellas, los fondos ‘buitre’ EM y NML, que en 2009 iniciaron una ofensiva para embargar las reservas argentinas resguardadas en Suiza. Primero acudieron a las autoridades de Basilea, sin éxito. Después al Ministerio suizo de Asuntos Exteriores (DFAE), que también desechó su petición.

Su último recurso era el Gobierno suizo, que el pasado 17 de octubre anunció que mantiene la inmunidad del BPI, evitando con ello todo posible embargo a Argentina.

El fondo NML ha sido el responsable de retener a principios de este mes a la Fragata Libertad de Argentina en Ghana –con el consentimiento de este gobierno africano- como medio de presión para que Buenos Aires pague sus deudas con este fondo.

Fin del recuadro

swissinfo.ch


Enlaces

×