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COMPRAS TRANSFRONTERIZAS ¿Qué hacer con los asfixiantes precios de Suiza?

Suiza juega su particular liga de precios. Y esto conlleva que en las fronteras haya un flujo continuo de compradores intentando ahorrar. Preocupados por los altos precios y el impacto que las compras al otro lado de la frontera tienen, políticos y grupos de consumidores exigen que se actúe.    

Cualquier residente en Suiza que alguna vez haya hecho la compra en Francia, Alemania, Austria o Italia sabe que la diferencia de precios es enorme, si se compara con los de los supermercados suizos, como muestra el video de arriba.

Los nuevos datos de EurostatEnlace externo confirman estas diferencias. En Suiza (considerado el país más caro de Europa, delante de Islandia y Noruega) los precios al consumo son un 61% más caros que la media de la Unión Europea (UE).

Por segundo año consecutivo, Suiza es el país más caro de Europa en alimentación y bebidas no alcohólicas, con sus precios un 73% por encima de la media de la UE. El país alpino también lidera los precios en hoteles y restaurantes (67% superior a la media) y ropa (un 43% más). En el transporte de personas (un 3% más) y en los productos electrónicos y mobiliario (un 3% menos) está más cerca de la media europea.

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Gráfico muestra las diferencias de los precios al consumo en Europa

Para los suizos con altos ingresos acercarse hasta la frontera a la búsqueda de las mejores ofertas no es nada nuevo. Y resulta más bien fácil. Pues a solo 20 minutos de Ginebra en autobús está el supermercado francés más cercano. No obstante, las compras transfronterizas tienen un mayor aliciente desde que, en enero de 2015, el Banco Nacional Suizo (BNS) decidió no mantener un tipo de cambio mínimo frente al euro (1,20 francos por euro) y el franco se disparó frente a la moneda común europea (1,10 francos, ahora). 

Los expertos dicen que la locura por la caza de oportunidades al otro lado de la frontera alcanzó su máximo probablemente en 2015, con un valor estimado de 11 000 millones de francos suizos (10 000 millones de euros). Desde entonces esa tendencia se ha mantenido con fuerza (10 000 millones de francos, en 2016), y se prevé que se mantenga en ese mismo nivel. Credit SuisseEnlace externo indica que uno de cada diez francos gastados en artículos de consumo se desembolsa ahora en el extranjero.

Miguel Ferreira no se arrepiente de ir de compras al otro lado de la frontera cada dos semanas. “Mientras que con lo que vale una cesta de la compra en Suiza, en Alemania pueda comprar todos lo productos que entran en un coche, seguiremos haciéndolo”, escribió en la página de Facebook de swissinfo.ch.  

Comerciantes presionados

La apreciación del franco, los precios incesantemente elevados y las compras transfronterizas y por internet continúan presionando a las empresas suizas. A los comerciantes, sobre todo.

Según un informe del Instituto GfK, para el sector minorista suizo 2017 probablemente también sea un mal año. El tercero consecutivo. Y es que el año pasado la cifra de negocio bajó un 1,5%, después de caer un 2,2 % en 2015, con las ventas en su nivel más bajo desde 2007.

Algunos parlamentarios y ciudades limítrofes con la frontera –preocupados por su impacto en los negocios del país– parecen tener a los compradores transfronterizos en el punto de mira.   

A principios de junio, una red de municipios (ubicados en las fronteras) pertenecientes a la Asociación de las Comunas Suizas se reunió para tratar sobre cómo combatir las compras transfronterizas, según informó el diario ‘Tages-AnzeigerEnlace externo’. Están previstas nuevas reuniones para después del verano.

“En todas partes hay problemas de tráfico, las tiendas [en Constanza] están abarrotadas, con colas eternas. Esas no son las compras con las que sueñan los consumidores suizos. Todos los fines de semana ocurre lo mismo, sin que nos aporte ningún beneficio. No podemos aceptarlo más”, declaró a dicho diario Andreas Netzle, el alcalde de Kreuzlingen, municipio que hace frontera con la ciudad alemana de Constanza.

Contenido externo

Gráfico muestra qué países tienen el mayor poder adquisitivo en Europa

La alianza de localidades fronterizas y algunos parlamentarios, como Werner Hösli de la Unión Democrática de Centro (UDC, derecha conservadora), creen que la solución pasa por abordar normativas aduaneras y fiscales. Hösli propone reducir el límite de importación libre de impuestos de 300 francosEnlace externo a 50 y así disuadir a los residentes suizos de que hagan sus compras en el extranjero.

Berna sigue los cambios con interés. Han solicitado al gobierno –que opina que la sugerencia de Hösli no sería efectiva– que informe sobre las pérdidas de IVA que provocan las compras transfronterizas, así como sobre los beneficios por el tipo de cambio de los productos importados y que las empresas no han comunicado. 

La Comisión de Economía del Senado ha presentado toda una serie de mociones, con algunas sugerencias sobre cómo atenuar los elevados precios, que serán discutidas en la sesión de otoño en el Parlamento. Las medidas propuestas incluyen: facilitar las importaciones paralelas, simplificar el etiquetado del producto, ampliar el principio de ‘Cassis de Dijon’, de la UE (introducido en Suiza en 2010 y que permite que los productos legítimamente obtenidos y comercializados en un país de la UE se puedan vender en otro sin restricciones) y revisar la ley suiza sobre cárteles.

“Stop a la isla de precios elevados”

Al proyecto también se han incorporado grupos de consumidores suizos. Así, en septiembre de 2016 ayudaron a poner en marcha una iniciativa popular encaminada a combatir las prácticas de precios desleales para productos importados. Si recoge las firmas suficientes de aquí a marzo del año próximo, la propuesta se someterá a votación nacional. 

La Federación de Consumidores Francófonos (FRC)Enlace externo cree que hay varias razones por las que Suiza es una ‘isla de precios elevados’: poca competencia entre los distribuidores suizos, como Migros y Coop, así como costes elevados de alquileres, agricultura, publicidad y logística. Pero, en especial, culpa a los proveedores de fijar precios altos a las mercancías importadas.

Migros y Coop, por su parte, afirman que están haciendo todo lo posible para contrarrestar los altos precios, especialmente después de la eliminación del tipo de cambio mínimo del franco suizo frente al euro. Dicen que han negociado con los proveedores de la eurozona para así reducir los precios de miles de artículos en sus lineales y repartir el beneficio generado por el tipo de cambio.

Turnover of Swiss retailers and gross margins in international comparison
(swissinfo.ch)

La cuestión de los precios altos parece haberse convertido en una batalla de números. La portavoz de Coop, Andrea Bergmann, declara a swissinfo.ch que “trasladan sistemáticamente a los clientes todas las ventajas de la divisa” y, en los dos últimos años, esto se ha traducido en un ahorro de 230 millones de francos en 15 000 productos. Migros, a su vez, dice que ha desplazado a los consumidores el equivalente a 270 millones de francos suizos.

Anteriormente, Coop y Migros intentaron hacer importaciones paralelas de ciertas marcas. Algo que sigue siendo difícil y está totalmente controlado por fabricantes y proveedores extranjeros.  

Ambos señalan que sus elevados márgenes, presentados recientemente, no son comparables con los de sus homólogos extranjeros y afirman que los causantes son los sueldos más altos y los alquileres.

Migros añade que tres cuartas partes de sus productos son de marca propia, lo cual redunda en mayores márgenes. Un estudio de BakBaselEnlace externo presentado en mayo confirma que los costes de los minoristas suizos son, de media, un 50% superior a los de sus competidores en los países vecinos.

FRC responde que el alto sueldo percibido en Suiza no es el factor principal de que los precios al consumo sean altos, ya que los trabajadores de las distribuidoras suizas, por ejemplo, son altamente productivos y su mayor salario, en comparación al de los países vecinos, está compensado.

“Los suizos tienen un mayor poder adquisitivo, por lo que están dispuestos a pagar más por bienes y servicios. Los fabricantes y proveedores, especialmente extranjeros, simplemente explotan este alto poder adquisitivo”, puntualiza.


Traducción del inglés: Lupe Calvo, swissinfo.ch

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