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COVID-19: una pandemia de desempleo de larga duración

Cientos de personas hacen cola delante de una oficina de empleo en Kentucky, Estados Unidos, en junio de 2020. Reuters / Bryan Woolston

La crisis sanitaria ha reducido drásticamente las perspectivas de empleo. En muchos países se disparan las cifras de desempleo de larga duración. Según los especialistas, se está gestando una bomba de relojería.

Este contenido fue publicado el 16 marzo 2021 - 10:00

Olivier Schopfer tiene más de 30 años de experiencia en contabilidad y busca trabajo desde diciembre de 2018. Tras varios empleos temporales subvencionados, este habitante del cantón de Vaud (Suiza francófona) es contratado por una empresa fiduciaria a finales de 2019, pero pierde su empleo al mes de haber empezado.

Las razones son puramente económicas. “La empresa trabajaba preponderantemente con dueños de restaurantes”, dice a swissinfo.ch el entrevistado de 50 años. "Al llegar la crisis, me dijeron que ya no era posible cubrir mi salario".

Muchos gobiernos, incluido el de Suiza, decretaron desde la primavera del 2020 medidas de confinamiento y distanciamiento de mayor o menor grado de rigor para contener la pandemia de COVID-19, obligando a diversos sectores económicos a cerrar durante algún tiempo. Ante un clima de incertidumbre generalizada, muchas empresas decidieron posponer las contrataciones. Otras, en plena dificultad, tuvieron que proceder a despidos.

Las cifras del paro han avanzado de forma variopinta en cada país, en función de la estructura de su mercado laboral, el alcance de las restricciones sanitarias y los dispositivos adoptados para preservar el empleo. Pero el desempleo ha aumentado casi en todo el mundo durante el último año.

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En Suiza, la tasa de desempleo sigue siendo baja, pero en enero pasado registró un nivel récord desde la primavera de 2020: un 5%, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y un 3,7%,  según la Secretaría de Estado de Economía (Seco)Enlace externo, que contabiliza solo a las personas paradas inscritas en la correspondiente oficina para encontrar empleo.

Considerando que en el corto plazo no es imaginable que mejoren las perspectivas de empleo, crece la inquietud de que este periodo de paro se eternice durante meses, o incluso años, para toda una parte de la población.

Desempleo de larga duración, niveles históricos

Múltiples artículos publicados recientemente en la prensa internacional dan cuenta del número desempleados de larga duración a finales del 2020:  casi 500 000 más en AlemaniaEnlace externo; un 37% más en AustriaEnlace externo; + 52% en EspañaEnlace externo... En FranciaEnlace externo, la situación afecta a 3 millones de personas, "un nivel nunca antes alcanzado".

Y estas cifras se refieren exclusivamente al desempleo de "larga duración" generado en el último año. Los datos disponibles, en su mayoría correspondientes al tercer trimestre de 2020, aún no reflejan el impacto de la segunda ola de la pandemia. Aun así, se observa una tendencia al alza en casi todos los países, excepto en Grecia –donde la tasa de desempleo de más de seis meses era más alta antes de la crisis– y en Corea del Sur –frecuentemente mostrada como una "buena alumna" en la gestión de la pandemia.

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Estados Unidos y Canadá muestran el repunte más alto. Para estos dos países se dispone de datos más recientes, según los cuales el desempleo sigue aumentando: en el cuarto trimestre del 2020, el desempleo de más de seis meses afectaba al 2,8% de la población activa en Estados Unidos y al 2,2%, en Canadá.

En Suiza, según la Oficina Federal de EstadísticaEnlace externo (OFS), 89 000 personas se encontraban en desempleo de larga duración en el cuarto trimestre de 2020, unas 22 000 más que un año antes. El período medio de desempleo ha pasado de 215 a 234 días.

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El desempleo parcial contuvo el aumento

Para Rafael Lalive, profesor de economía de la Universidad de Lausana y del centro Enterprise for Society (E4S), estas cifras anticipan que el desempleo de larga duración podría agudizarse en los meses por venir. Pese a ello, “el deterioro del mercado laboral no ha sido tan explosivo como hubiera podido temerse", matiza el especialista.

En Europa, la instrumentación de una política concreta parece haber paliado los estragos: el desempleo parcial (o reducción de la jornada laboralEnlace externo, también conocida en Suiza como RHT). Esta práctica consiste en subvencionar a las empresas por las horas de trabajo perdidas para evitar despidos.

Más de 1,3 millones de personas en Suiza y 32 millones de europeos, o casi una cuarta parte de la población activa, se han beneficiado de un mecanismo de este tipo durante la primera ola de la pandemia en abril de 2020. En noviembre, alrededor de 300 000 personas seguían afectadas en Suiza. Pero parte de los puestos de trabajo se están manteniendo "artificialmente" y salir de esto será complicado, predice el diario francés Le FigaroEnlace externo

En Estados UnidosEnlace externo y CanadáEnlace externo, donde no existe este mecanismo, el desempleo de larga duración se aproxima al nivel histórico registrado durante la última recesión en 2010 (crisis de las subprime). “Cierto número de trabajadores saben que volverán a ser contactados una vez que su empleador comience a contratar personal nuevamente”, precisa el economista Rafael Lalive.

El espectro de la exclusión

Para algunas personas, el paro será pasajero y terminará en cuanto las perspectivas económicas mejoren. Pero para otras la ausencia de empleo será duradera. Según el profesor Lalive, el desempleo de larga duración es el último que mejora cuando llega recuperación.

Numerosos estudios muestran que las personas que han estado sin trabajo durante mucho tiempo tienen menos probabilidades de hallar una nueva oportunidad laboral. Y la situación económica solo complica esta situación. Los empleos de bajos salarios y poca cualificación, que suelen ser una forma común de reintegrarse al mundo laboral después de una larga espera “son los más difíciles de encontrar, actualmente, porque se han eliminado muchos puestos", dice Benoît Gaillard, portavoz de la Unión Sindical Suiza (USS).

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La duración del desempleo que enfrenta una persona puede tener graves consecuencias materiales y psicológicas, y para las finanzas de un país conlleva el riesgo de incrementar el número de beneficiarios de la asistencia social, así como las situaciones de exclusión.

La USS teme que se acrecienten las desigualdades entre las personas poco afectadas por la crisis y las que han permanecido aisladas del mercado laboral por mucho tiempo, acumulando meses de dificultades financieras, especialmente considerando que muchas veces tienen salarios bajos. "Es posible que en el futuro observemos personas que llevan poderosas cicatrices durante mucho tiempo como resultado de este periodo", advierte Benoît Gaillard.

Traducción del francés: Andrea Ornelas

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