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Evasión fiscal La ‘lista Falciani’ reporta a España 353 millones de francos

La lista que sustrajo Hervé Falciani al HSBC contenía más de 30.000 evasores sospechosos.

La lista que sustrajo Hervé Falciani al HSBC contenía más de 30.000 evasores sospechosos.

(Reuters)

En cuatro meses de pesquisas, la hacienda pública española ha conseguido regularizar la situación de unos 300 contribuyentes con cuentas opacas en Suiza.

El gobierno helvético condena el uso de coordenadas bancarias sustraídas y explora un nuevo ‘impuesto liberatorio’ con Londres y Berlín para garantizar un doble objetivo: privacidad y cumplimiento fiscal de los extranjeros.

La decisión del informático francés Hervé Falciani de sustraer ilegalmente a su empresa, el HSBC de Ginebra, una lista de más de 30.000 cuentas de extranjeros sospechosos de evasión, ha sido la mejor aliada de las haciendas públicas de la Unión Europea (UE) en 2010.

Para España, en particular, la polémica hazaña del ex responsable de la División Informática del banco británico se tradujo en ingresos por 355 millones de francos suizos para las arcas públicas entre junio y octubre.

Tras comparecer ante el Congreso español, Carlos Ocaña, secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos, confirmó este martes (26.10) que “la Agencia Tributaria recuperó 260 millones de euros de contribuyentes con cuentas suizas no declaradas” y advirtió que la búsqueda proseguirá.

Redada a la española

Durante la primavera de 2009, el gobierno francés confirmó que tenía en su poder una generosa lista de clientes europeos con cuentas ocultas en la banca suiza.

En los meses posteriores la información comenzó a ser compartida y se conoció que Hervé Falciani, de 38 años, era el autor del periplo.
El gobierno español fue uno de los beneficiarios.

En junio de 2010, Madrid confirmó que poseía las coordenadas de 3.000 cuentas suizas opacas de contribuyentes españoles y declinó ofrecer una “tregua fiscal”. Su decisión: enfrentarlos directamente.

Carlos Ocaña informó que la Agencia Tributaria se comunicó por escrito con los 659 contribuyentes que más daño teórico habrían generado al fisco.

“Se les envió una notificación por escrito donde se les informaba que estábamos en conocimiento de sus inversiones en Suiza y les concedíamos 30 días para regularizar voluntariamente su situación”, explicó.

El Secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos precisó que la Agencia Tributaria española recibió respuesta de alrededor del 50% de los contactados, quienes se acercaron al fisco, pagaron lo que debían y regularizaron su situación.

El 50% restante, no obstante, aún tiene cuentas pendientes con la autoridad.

No hay prisa

Aún faltan alrededor de 360 contribuyentes por responder, o algunos han contactado ya a la autoridad pero están en proceso de regularización.

Carlos Ocaña explicó que algunos más apuestan a que el tiempo pase y prescriba cualquier delito fiscal que se les impute, pero aclaró que esto no sucederá.

La notificación escrita que se les remitió anula el derecho de dichos contribuyentes a que sus delitos fiscales prescriban:

“La Agencia Tributaria no tiene prisa para dar con dichos contribuyentes porque al haberles enviado un requerimiento consiguió interrumpir la prescripción de cualquier delito fiscal”, explicó el responsable de los ingresos tributarios españoles.

Cabe recordar que la Hacienda del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero estima que las 3.000 cuentas de ciudadanos españoles involucradas podrían concentrar fondos del orden de los 8.500 millones de francos suizos.

Un trabajo de persecución de evasores que realizan también países como Irlanda, Italia, Gran Bretaña, Alemania, Grecia y los Países Bajos, entre otros beneficiarios del robo de coordenadas de Falciani.

Suiza, al tanto

Mario Tuor, jefe de Comunicación de la Secretaría de Estado de Asuntos Financieros Internacionales de Suiza, confirmó a swissinfo.ch que el gobierno helvético fue notificado “por las autoridades francesas de que la información (del HSBC) fue transmitida a otros países, España incluida”.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que ha liderado la lucha contra los paraísos fiscales, ha expresado en reiteradas ocasiones que no anima a ningún gobierno a obtener información bancaria confidencial por medios ilícitos, pero también declara que si la información ya está en manos de las autoridades, es legítimo utilizarla para no encubrir la delincuencia fiscal.

Suiza no comparte esta visión, precisó Mario Tuor, y reiteramos que no podremos dar solución a demandas administrativas, venidas de España o de cualquier otro país, si parten de información obtenida de forma ilegal.

No obstante, el funcionario recordó que Suiza tiene un Convenio para Evitar la Doble Imposición (CDI) vigente con España que le compromete al intercambio de información –ante presuntos actos de evasión de los contribuyentes- y que las autoridades helvéticas respetarán a cabalidad cuando se trate de otro tipo de casos.

Cumplimiento y privacidad, difícil equilibrio

Suiza tiene todo el interés por eliminar cualquier residuo de la reputación que le persiguió en los dos años previos como ‘paraíso fiscal’. Y para ello, se ha comprometido a cumplir reglas internacionales que atajan el camino a los evasores.

No obstante, insiste en la importancia de salvaguardar la privacidad de los clientes de la plaza financiera helvética, razón por la que explora nuevos mecanismos como el llamado ‘impuesto liberatorio’.
Un gravamen que pactará con los gobiernos de Gran Bretaña y Alemania y que busca este tejido fino (ver BERNA PACTA CON BERLÍN Y LONDRES).

Según explicó Mario Tuor, el impuesto liberatorio se aplicaría sobre el ahorro, pero también sobre el cobro de dividendos y ganancias de otro tipo de instrumentos financieros.

¿Por qué elegir este mecanismo cuando existe ya un Acuerdo de Fiscalidad del Ahorro entre Suiza y la Unión Europea?

Porque no estamos de acuerdo con la transmisión automática de datos, responde contundente Tuor, y este tipo de acuerdos bilaterales, y un impuesto liberatorio, puede ser una solución acertada y completa para que los ciudadanos de otros países con cuentas en Suiza cumplan sus obligaciones fiscales sin estar obligados a revelar su identidad.

BERNA PACTA CON BERLÍN Y LONDRES

Para cerrar camino a los evasores, Suiza negocia un nuevo Impuesto Liberatorio con Alemania y Gran Bretaña.

Este gravamen se cobraría automáticamente a todas las inversiones de británicos y alemanes en Suiza para luego ser tributado a estos dos países.

Ambos acuerdos serán la ocasión para que el ministro de Finanzas suizo, Hans-Rudolf Merz, concluya su mandato, el próximo 31 de octubre, de forma activa.

Merz firmó en Londres el lunes (25.10) una declaración de intención con el ministro británico de Asuntos Fiscales, David Gauke, para la negociación formal del impuesto a partir de enero de 2011.

Y este jueves (28.10), hará lo mismo en Berna con su homólogo alemán Wolfgang Schäuble.

Cabe recordar que como parte del Acuerdo de Fiscalidad del Ahorro de los Acuerdos Bilaterales entre Suiza y la UE, existe ya un impuesto de retención en origen en vigor con todos los países de la UE.
Una retención equivalente al 20% de las ganancias, pero sólo de las cuentas bancarias.

CONTEXTO

Tras saberse en una ‘lista gris’ de la OCDE, Suiza anunció en marzo de 2009 su intención de apegarse al cumplimiento del Artículo 26 del Modelo de Convención Fiscal de este organismo, diseñado para facilitar el intercambio de información bancaria y fiscal entre gobiernos.

Los Convenios para Evitar la Doble Imposición (CDI) tienen por objeto eliminar todo obstáculo para el intercambio de información económica, fiscal y financiera entre gobiernos.

El de España y Suiza tuvo origen en 1966, fue revisado en 2006 y afinado nuevamente en 2009 para apegarse integralmente a los criterios de la OCDE.

DATOS CLAVE

En 2009, Suiza retuvo y desembolsó a los vecinos de la Unión Europea (UE) un total de 535 millones de francos suizos derivados de la retención en la fuente, que se aplica a cuentas bancarias de extranjeros.

Suiza pagó 123 millones de francos a Italia; 109 millones de francos a Alemania; 52 millones de francos a Francia y 26,3 millones de francos a España, entre otros.

swissinfo.ch


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