La crisis de los 'subprime' toca a Suiza

Huw Jenkins, jefe de finanzas del UBS, deja el cargo. Reuters

El desplome del mercado hipotecario estadounidense golpea al UBS y al Credit Suisse, los dos gigantes de la plaza financiera suiza.

Este contenido fue publicado el 02 octubre 2007 - 08:46

La economía helvética se mantiene a salvo por el momento, pero bajo la supervisión permanente del banco central para evitar contagios.

La bomba de la crisis de las hipotecas de alto riesgo estalló en los dominios del tío Sam el pasado 9 de agosto y desde entonces la volatilidad en los mercados no ha tenido pausa.

Este lunes (01.10), los dos gigantes del sistema bancario helvético, UBS y Credit Suisse, reconocieron que se suman a la lista de los heridos.

La crisis de los 'subprime' se ha convertido en el segundo colapso financiero internacional de este milenio (después de los atentados neoyorquinos del 2001).

Los efectos sobre el mercado son parecidos, pero esta vez no hay ni terroristas ni países entrampados por su deuda o sus devaluaciones.

Los protagonistas son millares de familias estadounidenses de clase media que recibieron crédito bancario para comprar su vivienda sin haber probado su solvencia.

Los culpables son los bancos, no los deudores, que ofrecieron financiarles la totalidad de su crédito y aceptaron programarles mensualidades que serían impagables cuando las tasas de interés reiniciaran la ruta ascendente.

Decepcionante: UBS

El número uno de la banca suiza, UBS, lo aceptó con todas sus letras este lunes (09.10): en el tercer trimestre de 2007 registró pérdidas de entre 600 y 800 millones de francos suizos como producto de los títulos que tiene invertidos en el mercado hipotecario de EEUU.

Para compensar los estragos tomó dos medidas radicales: la supresión de 1.500 puestos de trabajo entre octubre y diciembre, y la remoción de algunos de sus principales directivos.

El presidente de Banca de Inversión y el Jefe de Finanzas del UBS, Huw Jenkins y Clive Standish, respectivamente, se van. Y temporalmente se hace cargo de sus funciones Marcel Rohner, director general del UBS y pilar sobre el que descansan las principales decisiones del grupo actualmente.

Consultado al respecto por swissinfo, el UBS expresó la posición de su principal directivo, Marcel Rhoner.

"Nos sentimos decepcionados frente al resultado, especialmente después de nueve años de ganancias consecutivas y considerando la excelente evolución que teníamos entre enero y junio. Pero ante acontecimientos como éste, lo mejor es siempre actuar con transparencia –reconociendo las pérdidas desde ahora- y hacer los cambios necesarios en el seno directivo del UBS".

Rohner aclara, no obstante, que pese al panorama negativo que hoy se observa, el resultado de 2007 será positivo para los accionistas, porque el resto de las actividades del grupo marchan viento en popa.

Cálculo erróneo

De acuerdo con su propia versión, el UBS perdió dinero entre julio y septiembre porque invirtió en el mercado hipotecario de alto riesgo de EEUU, concretamente realizando operaciones con el Dillon Read Capital Management y con el Investment Bank.

"Pero el UBS está dirigido bajo el principio de una gestión responsable, así que en 2008 nos esforzaremos por mejorar nuestra gestión de costos y por ofrecer mejores resultados a nuestros clientes", dijo Rohner.

Dede su perspectiva, las lecciones obtenidas durante el tercer trimestre volverán al UBS más fuerte.

"Nuestro balance general es sólido, nuestra clientela confía en nosotros y somos uno de los principales actores financieros del mundo, tenemos colaboradores talentosos y comprometidos y todo esto nos permitirá salir adelante".

El UBS detalló que la pérdida exacta y sus resultados financieros se harán oficiales el próximo 30 de octubre.

Credit Suisse también...

Tras el anuncio del UBS, a las 7h00 de la mañana, el Credit Suisse se apresuró a exteriorizar su mea culpa un poco más tarde.

Sobre las 14h00, el segundo banco más importante de Suiza confirmó que también su gestión de activos se vio afectada durante el tercer trimestre por "los recientes hechos acontecidos en los mercados".

A través de un comunicado de prensa, Credit Suisse afirmó que en su caso despedirá a 150 empleados de su división hipotecaria –plazas que se perderán en Nueva York y en Londres esencialmente.

Y en su caso prefirió no habrá pérdidas netas cuantitativas derivadas de los 'subprime'.

Sólo precisó que el banco como conjunto conseguirá cerrar el tercer trimestre con ganancias, pero advirtió que no rebasarán los 1.300 millones de francos como máximo.

Impacto en Suiza

¿Qué viene para Suiza tras el golpe a los dos gigantes bancarios?

Para los mercados y las instituciones financieras, el riesgo latente de contagio y daños se mantiene ahí. Todas aquellas instituciones que hayan adquirido títulos hipotecarios en el mercado secundario (ver "Crisis supbrime") verán afectados sus balances.

La economía real por el momento está a salvo. Esto explica que el Banco Nacional de Suiza (BNS) haya decidido aumentar las tasas de interés 0,25% en agosto aun cuando la Fed, banco central de EEUU, las bajó.

Sin embargo, Philipp Hildebrand, vicepresidente del BNS, aceptó la semana pasada (27.09) que "mientras más duren las turbulencias, más pronunciados serán los riesgos".

Por ello, el BNS se comprometió a supervisar con detalle la evolución de los bancos para evitar que alguno caiga en riesgos de insolvencia (como sucedió ya en EEUU, Gran Bretaña o Alemania).

Para la población, por el momento, ni el empleo ni los créditos personales ni las hipotecas suizas están en riesgo. Sin embargo, los inversionistas habrán de revisar con minucia la composición de las carteras que les ofrecen sus fondos de inversión o bancos para evitar tomar riesgos ligados a las controvertidas hipotecas estadounidenses.

swissinfo/Andrea Ornelas

Contexto

UBS y Credit Suisse, los dos bancos más importantes de Suiza, concentran más de la mitad del mercado helvético del crédito.

Las empresas calificadoras de riesgo son las grandes sospechosas de esta historia. Su responsabilidad es evaluar y advertir cuando hay riesgos y problemas. Standard &Poor´s y Moddy´s guardaron silencio en 2007. Hoy son investigadas por la Comisión Europea.

Para reducir la exposición al riesgo, los inversionistas suizos deben consultar a su gestor de fondos y preguntar qué tipo de papel contienen sus carteras de inversión.

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Datos clave

La crisis de los 'supbrime' provocó ya la quiebra de instituciones financieras estadounidenses como Bear Stearns, Blackstone o American Home Mortgage.

En Europa, los afectados han sido la alemana IKB, la británica Victoria Mortgage y los helvéticos UBS y Credit Suisse.

2 de cada 10 créditos hipotecarios en EEUU, pertenece a la categoría 'subprime'.

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¿QUÉ SON LOS SUBPRIME?

EEUU divide sus créditos hipotecarios en 'prime' y 'subprime'.

Los segundos entrañan más riesgo porque consienten hipotecas cuya mensualidad será equivalente al 55-60% del ingreso de una familia (el máximo recomendado a nivel internacional es 35%) o que pagos artificialmente bajos durante los primeros 5 años –porque sólo se pagan intereses- para remontar súbitamente hasta 50% bajo el frágil raciocinio de que el ingreso del deudor habrá evolucionado en la misma proporción.

Estos créditos proliferaron en 2003-2004, con tipos de interés históricamente bajos (1%) promovidos por la Fed (Banco Nacional de EEUU) para contrarrestar el efecto económico-financiero provocado por los atentados que sufrieron las Torres Gemelas en 2001.

Dichos 'subprime' fueron integrados en "paquetes hipotecarios" que los bancos originales vendieron a otras instituciones -fondos de inversión o entidades como el UBS- que al comprarlos adquieren simultáneamente el derecho a cobrar las mensualidades y disfrutar de las ganancias (mercado secundario de hipotecas).

El problema es que los bancos que entran al mercado secundario venden, a su vez, este papel a inversionistas pequeños y medianos que, con frecuencia, desconocen el riesgo que asumen porque confían en la institución que se los vendió.

Al subir las tasas de interés en 2006, muchos deudores de EEUU dejaron de pagar su hipoteca y el ficticio paraíso desapareció. La volatilidad hizo presa a los mercados y su contagio no ha cesado.

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