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Oneroso es prevenir el lavado de dinero

Confort y discreción, dos claves del éxito de la banca privada suiza. Keystone

El Swiss Banking Institute asegura que los costosos dispositivos anti blanqueo arrojan resultados limitados, pero son irrenunciables porque garantizan la buena reputación de la banca.

Este contenido fue publicado el 15 agosto 2006 - 12:00

Para la plaza financiera suiza lo anterior es vital, ya que se trata del sector productivo más rentable del país.

Suiza posee un de los sistemas financieros más sólidos y rentables del mundo.

En consecuencia, está comprometida a vigilar que las operaciones que se realizan en la red de 400 instituciones bancarias que operan en su territorio se enmarquen en la legalidad.

Por ello, desde 1990 forma parte del Grupo de Acción Financiera contra el Lavado de Dinero (GAFI por sus siglas en inglés), comandado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) basada en París.

El objetivo del GAFI es guiar la aplicación de 40 reglas –recomendaciones- que ayudan a los gobiernos y a los sistemas bancarios a prevenir el blanqueo de capitales ilícitos al interior de sus instituciones.

Hace apenas tres años, durante el verano de 2003, dichas medidas fueron actualizadas para hacerlas más estrictas y eficaces. Y en el caso helvético en concreto, es la Comisión Federal de Bancos de Suiza la que las aplica cotidianamente.

Sin entrar en tecnicismos y teoría se trata de estrechar el control sobre la identidad del cliente, la actividad económica que desempeña (para asegurar que los recursos son legales), y también sobre el monto de las transacciones que cada usuario de la banca realiza (evitar transacciones inusualmente altas).

Una larga tradición

Como la concebimos hoy, la banca helvética nació en el siglo XIX, una vez aprendida la lección de los caballeros templarios de la Edad Media, los Medici de Florencia, y los orfebres británicos del siglo XVII, quienes, cada uno en su tierra y a su manera, habían descubierto la dinámica de resguardar los bienes de otros y otorgarles préstamos que recuperarían con una ganancia extra.

El ahorro y el crédito estaban ahí. Y en Suiza, fueron instituciones como Ehinger (1810) o Mirabaud (1857) las que dieron los primeros pasos.

Hoy, la plaza financiera Suiza es, sin más, la actividad económica más rentable y relevante del país. Pilar del sector de los servicios, representa más de 60% de la riqueza del país, contra un 35% de la industria y menos del 5% de la agricultura.

En el mercado operan cada día unos 248 bancos nacionales y 150 bancos extranjeros. Y gracias a su nivel de especialización y el rigor con el que el secreto bancario –que garantiza la confidencialidad de la información de los clientes-, el sistema bancario suizo moviliza más de 3 billones de francos suizos anuales.

Los jugadores

El sistema bancario helvético tiene dos grandes tipos de jugadores: los gigantes UBS y Credit Suisse, poseedores del 50% del mercado crediticio, y los 396 bancos restantes, que se reparten la otra mitad de la tarta de negocios.

Entre los bancos cantonales, que son 24 en total, hay entidades con un gran arraigo como el Aargauische Kantonalbank, por ejemplo, que otorgan crédito y comparten riesgos con sus acreditados.

Están también los bancos regionales (como RBA) y las cajas de ahorros, por su parte, se ubican en zonas específicas del país, como las Raiffeisen.

La banca extranjera que opera en Suiza proviene en uno de cada dos casos de la Unión Europea (UE). Y después le siguen en importancia los bancos japoneses y los estadounidenses.

Mitos que se desmoronan

El lavado de dinero es un tema que ocupa y preocupa permanentemente a instituciones y autoridades.

Entre otras cosas porque es un esfuerzo que implica desembolsos muy importantes. Cada banco dedica entre 500.000 y 4,6 millones de francos suizos anuales a la supervisión (en función de su talla) y prevención de blanqueo de capitales.

No obstante, según un estudio concluido y presentado este mes de agosto por el Swiss Banking Institute, aunque la prevención del lavado de dinero le cuesta caro a Suiza, sus resultados concretos sean muy limitados.

El SBI, dependiente de la Universidad de Zúrich, afirma que las multimillonarias inversiones dedicadas a este objetivo no reducen sustancialmente este delito, pero son indispensables porque garantizan la buena reputación de la plaza financiera suiza.

Estas conclusiones se desprenden de un estudio sobre la eficacia de los operativos contra el lavado de dinero, que la Asociación de Banca Comercial y de Gestión en Suiza solicitó expresamente al SBI en abril pasado.

Otra conclusión relevante a la que llegan los académicos es que todos los mecanismos y programas anti-lavado que aplica Suiza no intentan en sí la prevención del blanqueo mismo, sino acortar los espacios de acción para el tráfico de drogas y el crimen organizado.

Un tercer mito que destruye el SBI es: no existen realmente diferencias sustanciales en las medidas de prevención anti blanqueo que se aplican a nivel internacional.

En todos los casos son más o menos igual de estrictas, aunque cada país argumente que las suyas son las más completas, sofisticadas y estrictas.

Sin ellas, sus sistemas financieros serían menos prósperos.

Los avances

Sobre la marcha, las cifras de lavado de dinero diarias confirman los postulados del Swiss Banking Institute.

Un año hay avances y otro retrocesos en la materia.

En 2005, por ejemplo, según la Autoridad de Control en la Lucha del Lavado de Dinero, se iniciaron 264 procedimientos de investigación de operaciones sospechosas en territorio helvético.

Este monto era 40% inferior al de 2004, que a su vez era 35% superior al del 2003. Altibajos que dan cuenta de un esfuerzo constante, pero sin avances espectaculares.

En 2006 se han registrado hasta el cierre de junio –el dato más reciente- 168 operaciones sospechosas dentro del sistema bancario nacional, por lo que la tendencia hace prever un año menos optimista en la materia.

swissinfo/Andrea Ornelas

Contexto

El sistema bancario suizo se basa en la llamada banca universal. Cada institución propone un conjunto de prestaciones a sus clientes e intenta ofrecerle los mismo una inversión que un seguro y acceso a la bolsa de valores, entre otras opciones.

El secreto bancario, una de las fortalezas de la plaza financiera helvética, está basado en el artículo 47 de la Ley Federal de la Banca y las Cajas de Ahorro, que afirma que "ningún empleado tiene derecho a revelar el nombre de sus clientes, ni los montos de sus depósitos, salvo que medie un proceso criminal".

El Swiss Banking Institute, de la Universidad de Zúrich, imparte educación en materia de banca y finanzas a nivel universitario y de maestrías, y conduce investigaciones especializadas en estas materias.

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Datos clave

La banca suiza posee 120.000 empleados en territorio nacional.

Dos bancos, Credit Suisse y el UBS, concentran 50% de las operaciones bancarias anuales.

Cada año en el mundo se realizan operaciones financieras por 620.000 millones de francos suizos que tiene un origen ilegítimo.

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