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Swatch deja de ser el ‘supermercado’ de la competencia

En 2012, Swatch fabricará 5,5 de los 8 millones de movimientos anuales que necesita el sector relojero suizo. Keystone

A partir del próximo 1 de enero, el gigante de la relojería suiza recortará entre un 5 y 30% la oferta de piezas internas de reloj que fabrica para otras empresas del sector.

Este contenido fue publicado el 21 diciembre 2011 - 12:06
Andrea Ornelas, swissinfo.ch

La decisión, avalada por el Tribunal Administrativo Federal (TAF), fue celebrada por Swatch. Pero el grupo relojero aún es investigado por la autoridad antimonopolios.

En 2009, el fundador y reinventor del sistema relojero suizo, Nicolas Hayek, lanzó una sentencia sin concesiones: Swatch se había cansado de ser el supermercado de sus competidores.

El Tribunal Administrativo Federal (TAF) anunció el pasado lunes su rechazo al recurso interpuesto por nueve empresas relojeras suizas contra la determinación de Swatch de reducir su oferta de piezas para terceros.

La posición de grupo de Biel es sensible porque en 2012 fabricará 5,5 de los 8 millones de movimientos internos que necesita el sector relojero helvético para su producción anual, por lo que un recorte unilateral de los suministros pondría en jaque a la industria.

Sin embargo, tras tres años de negociación, Swatch recibió luz verde para reducir parcialmente su oferta de movimientos mecánicos y combinaciones a partir del 1 de enero de 2012.

Elegir asociaciones

Nick Hayek, director general de Swatch, celebró la nueva. En declaraciones al diario ginebrino Le Temps afirmó que “se trata de una buena noticia para el sector”.

El heredero de Nicholas Hayek señaló que es tiempo de que otros grupos relojeros helvéticos inviertan intensivamente tecnología para producir los mecanismos necesarios para el armado de sus relojes.

Hayek reiteró la posición de su grupo: “No queremos dejar de ser proveedores de todo el mundo; solo queremos reservarnos el derecho de elegir con quién queremos trabajar y asociarnos”.

En opinión de Swatch, reducir paulatinamente la oferta de piezas -lejos de implicar una catástrofe para la industria relojera helvética- será una oportunidad de reconversión para la misma.

La mejor solución

El anuncio de TAF se produce en un momento en que el Grupo Swatch es investigado por la Comisión de Competencia de Suiza (Comco).

En junio pasado, Comco abrió una investigación contra esta empresa con objeto de determinar si una reducción en la oferta de piezas -indispensables para la fabricación de relojes- violaba o no la Ley de Cárteles vigente en Suiza.

Un riesgo del que Swatch era consciente y razón por la cual contactó de forma voluntaria a Comco en la búsqueda de una solución satisfactoria para todas las partes.

“Mientras la investigación está en curso, la Comco ordenó medidas provisionales bajo reglas amigables y en acuerdo con Swatch. Buscamos evitar un daño duradero a las empresas competidoras que no producen sus propias piezas”, explicó a swissinfo.ch Patrik Ducrey.

Al cuestionarle cuánto tiempo durará la investigación antes de llegar la autoridad antimonopolios llegue a conclusiones definitivas, el portavoz de Comco afirmó que esperan dar una resolución “durante la segunda mitad de 2012”.

Por lo tanto, la reducción en la oferta de piezas –ahora avalada por Comco y TAF- es de carácter provisional. “Intentamos encontrar una solución que asegure que esta liberalización del sector no dañe a las empresas con las que trabaja Swatch”, precisó Ducrey.

Cesar la oferta

Concretamente, a partir del 1 de enero de 2012, se reduciría en un 15% el suministro de movimientos mecánicos para terceros con respecto a los niveles de 2010. Esta regla se aplica a las empresas relojeras que comercializan productos bajo sus propias marcas. En el caso de los grupos que manufacturan relojes genéricos –como Soprod o Sellita-, el recorte podría alcanzar el 30%.

Por su parte,  la oferta de assortiments, como se conoce técnicamente en el sector relojero las combinaciones como los péndulos o las espirales, se reducirá un 5% con respecto a los niveles de 2010.

Cabe recordar que cuando Comco anunció, durante el verano, que investigaría a fondo a Swatch, pero que le permitiría temporalmente reducir la venta de piezas a otras compañías, un grupo de nueve relojeras, entre ellas Louis Erard, Frédérique Constant o Sellita, se inconformó ante el TAF.

Esta semana, el Tribunal Administrativo Federal consideró inválida la posición de estas empresas.

Revisando estrategia

Las compañías relojeras afectadas tienen derecho, reconoció el TAF, a apelar la decisión de esta instancia y a acudir ante el Tribunal Federal, la más alta instancia judicial en Suiza.

En un comunicado de prensa del presente otoño, la firma ginebrina Frédérique Constant había expresado ya su inconformidad con respecto a la decisión de Comco de permitir que la oferta de piezas se limitara parcialmente a partir de 2012: “Las autoridades antimonopolio deben proteger sobre todo a las empresas más modestas de cada sector y no ha sido el caso”.

Constant añadió entonces que el sector relojero suizo depende en la actualidad de Swatch, así que requiere tiempo para organizarse.

Las empresas relojeras inconformes han declinado hacer comentarios sobre la reciente decisión del TAF, pero tienen los primeros meses de 2012 para decidir si aceptan la decisión del TAF o apelan ante el Tribunal Federal.

El rescatista de la relojería suiza

En los años 70, el cuarzo japonés había irrumpido en la escena internacional y una debacle parecía inminente para el sector relojero suizo, incapaz de competir en precio con el imperio asiático.

En 1982, una firma nipona ofreció 400 millones de francos por la empresa helvética Omega lo que fue considerado como el principio del fin. Pero Nicolas Hayek, entonces consejero de Omega, se rehusó terminante a la venta.

Ese mismo día inició una cruzada para rescatar al sector relojero suizo. En 1983 fundó la empresa SMH –fusión de ASUAG y SSIH-, y en 1998 le cambió el nombre por Swatch.

Sus relojes tenían solo 51 piezas, la mitad que sus antecesores, lo que redujo los costes de producción y mejoró la rentabilidad.

Su meta era asegurar la calidad suiza, pero a un precio mucho más competitivo. Una decisión que permitió el renacimiento de esta industria.

El nombre de Swatch está inspirado en las dos primeras letras de Switzerland y de reloj: watch en inglés.

El grupo comercializa marcas como Swatch, Breguet, Blancpain, Jaquet Droz, Glashütte, Léon Hatot, Omega, Rado, Longines, Tissot, Calvin Klein, Certina, Mido, Pierre Balmain, Hamilton, Flik Flak y Endura.

Actualmente produce dos tercios de las piezas internas de reloj que consume la industria relojera helvética.

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No más piezas para otros

En 2009, Nicolas Hayek, presidente de Grupo Swatch, anunció su intención de dejar de fabricar componentes de reloj –como agujas, cajas y otros mecanismos- para otras compañías.

Se quejó de que su grupo era utilizando como supermercado de la competencia, que compraba piezas en Swatch, pero le denunciaba de forma recurrente ante las autoridades pese al esfuerzo que el grupo hacía por ofrecer piezas de alta calidad a precios competitivos.

En Suiza, solo las firmas Rolex y Richemont están en el presente en condiciones de autoabastecer todos sus requerimientos de piezas internas para reloj.

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