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El desafío del Airbus A380

Gráfico Airbus. swissinfo.ch

¿Están capacitados los aeropuertos suizos para recibir a un avión gigante de tales dimensiones? ¿Está interesada la compañía Swissair en lo que será el mayor avión de la historia de la aviación civil?

Este contenido fue publicado el 21 diciembre 2000 - 10:40

Las dimensiones de la primera versión del A380, que entraría en servicio en unos cinco años, son impresionantes: 80 metros de envergadura, 73 metros de largo y 24 de alto. Este aparato de dos pisos podrá acoger a unos 550 pasajeros y transportarlos sin escala en una distancia de más de 14.000 kilómetros.

La compañía suiza Swissair no ve, por ahora, la utilidad de tal avión. "En primer lugar, explica Jean-Claude Donzel, portavoz del SairGroup, porque el potencial de viajeros que parten de Suiza es pequeño para ese tipo de gran avión. Para llenar un A380 necesitaríamos enormemente vuelos complementarios del exterior".

En segundo lugar, la compañía que desee dotarse de ese tipo de avión debe disponer de líneas frecuentes. Ahora bien, considerando que la principal demanda suiza es hacia Estados Unidos, "preferimos múltiples salidas cotidianas a diferentes horas de la jornada en las que cada uno encuentre su interés, en lugar de un solo vuelo diario en un gran aparato", aclara Jean-Claude Donzel.

Otra cosa es saber si un día los A380 podrán aterrizar en los aeropuertos helvéticos.

En Zúrich no habría problema, en principio, pero se necesitaría un gran esfuerzo adicional. Se está en plena construcción de una nueva zona de estacionamiento de aviones que será operativa en dos años. "Estaremos pues en condiciones de recibir aviones de la nueva generación", dijo a swissinfo Sonia Zuelching, portavoz de la dirección del aeropuerto.

Pero esa perspectiva no parece suscitar por ahora el entusiasmo. Llegado el momento, se espera que los zuriqueses harán todo lo posible para mostrarse a la altura del nuevo desafío.

En el otro extremo de Suiza la situación no es mejor. "No podemos no estar listos", comentó a swissinfo Philippe Roy, portavoz del Aeropuerto Internacional de Ginebra, reconociendo sin embargo que preferiría no tener que recibir, hoy día, un gigante de tales dimensiones: "sería un poco justo para nuestro aeropuerto".

La ampliación de la infraestructura, iniciada hace mucho, tomará todavía uno o dos años. Las nuevas pistas deberían poder recibir aviones de gran tamaño. Quedaría por resolver el problema de la acogida simultánea de 500 pasajeros.

A pesar de todo, Ginebra no se hace muchas ilusiones. Si los A380 aterrizan un día en el aeropuerto de Ginebra Cointrin, solo podrán hacerlo distanciadamente. Y no se tratará de aviones de línea sino de vuelos charter o, como ocurre de vez en cuando, del avión personal de un jefe de Estado que llega acompañado de un numeroso séquito.

Económicamente hablando, la operación tiene cierto interés. Los aeropuertos cobran impuestos de aterrizaje, calculados según el tonelaje máximo de los aparatos.

En cuanto a los ciudadanos, esperan verificar que el Airbus será efectivamente menos ruidoso y menos contaminante que el más grueso de los Boeing, lo que está por demostrar. En consecuencia, pues, de este tema se volverá a hablar en los próximos años.

Bernard Weissbrodt

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