El descubrimiento de la leche de camella

Zakaria Farah, investigador somalí en la EPFZ, ve perspectivas para la leche de camella. swissinfo.ch

En el medio de África, cerca del Monte Kenia, hay una lechería y la leche que procesa es de camella. Suiza está descubriendo la importancia de este producto.

Este contenido fue publicado el 21 julio 2006 - 08:36

Un grupo de científicos investiga métodos para aumentar los niveles de conservabilidad de la leche.

El propietario de la lechería keniana es alemán, tiene 42 años y se llama Holger Marbach. Con la leche de camello, que producen los pequeños agricultores de la región, fabrica delicias como helados de canela y cardamón, miel y dátiles, o yogures de piña.

"El camello es el futuro de estos agricultores", sentencia. Cada día, Holger Marbach se enfrenta al mismo problema: el corto plazo de conservabilidad de sus productos.

Una contribución suiza

Un grupo de científicos suizos busca un medio para resolver este problema. El Instituto de la Ciencia de la Alimentación y la Nutrición de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ) y la Estación de Investigación Agroscopio Liebefeld-Posieux (ALP) tratan de encontrar un método para prolongar la conservabilidad de la leche de camella.

El doctor Zakaria Farah, profesor asistente en Tecnología Alimentaria en los países en desarrollo en la EPFZ y autor del manual 'Milk and Meat from the Camel' (leche y carne de camella) es uno de los investigadores.

Su manual sobre la producción de leche y carne de camella recopila los conocimientos que se tienen hoy sobre el tema. El doctor Zakaria Farah, originario de Somalia, es uno de los principales expertos en el mundo en materia de camellos.

En un proyecto conjunto, la EPFZ y la Estación de Investigación Agroscopio Liebefeld-Posieux (ALP) examinaron la posibilidad de aplicar el sistema UHT a la leche de camella.

Juntaron leche procedente de los productores de leche de camella de Kenia para refrigerarla inmediatamente y calentarla a una temperatura ultra alta (UHT) en la quesería experimental de la ALP, en el plazo de 48 horas, utilizando dos métodos diferentes.

UHT, un procedimiento delicado

Con el sistema UHT, que utiliza vapor para elevar la temperatura de la leche a 150 grados en dos segundos, se logró un producto que conservaba todo su sabor. Con el otro, el sistema UHT directo, la leche se calienta en un recipiente y pierde mucho sabor.

Si la leche de vaca UHT puede conservarse meses a temperatura ambiente, la de camella UHT necesita refrigeración, porque a una temperatura de 25 grados se produce la sedimentación, es decir, se corta.

Los experimentos llevados a cabo en la ETHZ y la ALP demuestran que la leche de camella necesita estabilizadores para su conservación y que es recomendable seguir utilizando el sistema UHT para preservar el sabor y la calidad de la leche.

Un producto de futuro

Producir leche de camella no es ni fácil ni barato. "Hemos invertido 294.000 euros (460.000 francos suizos) para formar a los ganaderos y para obtener un producto de calidad", afirma Holger Marbach. "Y los precios del transporte, las medidas de higiene y la pasteurización también son elevados".

Aún así, se trata de un producto competitivo y especialmente saludable, confirma Anthony Bennet, de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

"La leche de camella posee tres veces más vitamina C que la leche de vaca. Asimismo contiene más hierro y vitaminas del grupo B", puntualiza.

Por el momento, Holger Marbach sólo vende sus helados y yogures en Kenia, pero el empresario ha entablado contactos con algunas compañías aéreas que podrían transportar sus productos a los países árabes.

Para los agricultores de la región, la leche de Holger Marbach ya es un buen negocio. "Incluso nos habíamos planteado vender nuestras camellas", explica Lance Tomlison.

Con casi 200 camellas, Tomlison es uno de los ganaderos más importantes de la región. "Ahora, la leche nos permitirá multiplicar nuestra manada".

Potencial hay y las perspectivas de crecimiento parecen excelentes. Anthony Bennett estima en cerca de 10.000 millones de dólares el mercado global para la leche de camella. Una oportunidad que los agricultores de Kenia no deben desaprovechar.

swissinfo, Etienne Strebel y agencias

Datos clave

El camello tiene una gran importancia en África. Además de producir leche y carne, es un medio de transporte interesante.

La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) contabiliza 19 millones de camellos en el mundo.

Más de tres cuartas partes en África y, principalmente, en Somalia, Sudán, Etiopía y Kenia.

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Leche de camella

La leche de camella se diferencia mucho de la leche de vaca. Contiene menos grasas, menos azúcar y es más digestiva. Su composición se aproxima a la leche humana (materna).

La leche de camella es un mejor sustitutito de la leche materna que la leche de vaca.

Ya ha sido propuesto como leche de sustitución a las personas alérgicas a la leche de vaca y como fortificante para las personas que padecen cáncer o diabetes.

La leche de camella está considerada como un 'producto milagroso' en Estados unidos. En cambio, no puede ser vendido libremente en Suiza y la Unión Europea (UE). Aún así está disponible en algunas tiendas.

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