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El fantasma de la reducción de precios

El precio de la leche se mantiene estable desde hace años en Suiza. RTS

Cuando los bienes y servicios se abaratan con frecuencia en Suiza, el privilegio se torna riesgo, pues ronda la llamada deflación.

Este contenido fue publicado el 14 abril 2004 - 08:06

Desempleo y cierre de empresas son las dos consecuencia más graves, riesgos de los que Banco Central suizo intenta conjurar permanentemente.

Hay sólo ocho países en el mundo en donde los precios de los bienes y servicios se reducen con regularidad. Suiza es uno de ellos, pero en la misma lista se inscriben Japón, Alemania, Bélgica, Finlandia, Noruega, Suecia y Portugal.

Sobre los hechos, esto significa que las bebidas alcohólicas que consumieron los suizos en marzo del 2004 les costaron 16,2% menos que en marzo del 2003, según confirman las cifras de la Oficina Federal de Estadística (OFS).

Suena a privilegio

En tanto, los precios de las legumbres y ensaladas se redujeron 13,3% en promedio durante el mismo periodo; las frutas, 12,5%; el equipo y material telefónico, 9,1%; y los precios del hardware para PC retrocedieron 11,5%.
A primera instancia, dicha evolución de precios suena a privilegio.

Especialmente, cuando sabemos que cientos de países libran una batalla diaria contra la espiral inflacionaria.

Argentina, por ejemplo, registró un incremento de precios superior al 22% durante el 2003, equivalente a la inflación que Suiza ha acumulado durante los últimos 24 años.

Lo cierto es que la reducción consistente de los precios desemboca en el fenómeno conocido como deflación y entraña una serie de riesgos de los que hablaremos a continuación.

¿Qué es exactamente la deflación?

El Fondo Monetario Internacional (FMI) tiene una definición reconocida a nivel internacional.

“Deflación es la caída del promedio total de los precios que se prolonga durante dos trimestres consecutivos”, cita.

Esto es, si sólo se reduce el precio de las legumbres o de la ropa, no puede hablarse de deflación. Tiene que existir un retroceso generalizado del conjunto de bienes considerados en el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

En Suiza, el IPC está conformado por: carburantes, legumbres, frutos, vinos (blanco y tinto), toda clase de embutidos, carnes (res, borrego, pollo), frutos del mar, papas, pastas, especias, productos de panadería y repostería, adquisición de televisores, equipo fotográfico, equipo para deportes de invierno, artículos de computación y ropa.

Cada mes la OFS monitorea estos precios y da a conocer su trayectoria.

La primera vez que se produjo un fenómeno deflacionario intenso en el mundo fue durante la “gran depresión” de los Estados Unidos. El derrumbe de las bolsas y el colapso financiero redujo el poder adquisitivo de las familias, lo que provocó que los precios se contrajeran constantemente (hasta acumular un 24%) entre 1929 y 1933.

Los riesgos latentes

Un proceso deflacionario lesiona las finanzas de las empresas, pues las obliga a vender sus productos y servicios a precios “castigados” para no cerrar.

Esto provoca recortes de personal en las empresas, como camino emergente para mantenerse en el mercado.

Sin embargo, hay otro tipo de secuelas, como la reducción de las inversiones, ya que las empresas no están en condiciones de ver hacia el futuro.

Normalmente, un proceso deflacionario sólo puede frenarse de dos formas:
1)El banco central reduce las tasas de interés, lo que abarata el costo del dinero y permite a las empresas y familias volver a consumir.

2)Esperar. Esto es, permitir que los precios caigan a tal grado que los consumidores están listos de nuevo para reactivar la demanda.

La trayectoria helvética

En marzo del 2003, el Banco Nacional de Suiza, como “banco de los bancos”, tomó una decisión poco convencional: llevó su tasa de interés de corto plazo a cero.

El Banco Central Europeo (BCE) mantiene dicha tasa en 2% para la Unión Europea, pese a las presiones de Francia y Alemania por reducir esta tasa para acicatear las economías de la región.

Regresando al caso suizo, el banco central ya no tiene margen de maniobra para dar un incentivo a la economía, por lo que la decisión de Jean-Pierre Roth fue considerada temeraria por la Unión Europea y por Estados Unidos.

En abril del 2003, el Fondo Monetario Internacional (FMI), se pronunció sobre los riesgos de deflación que existen en países como Suiza, Finlandia o Noruega, y dijo que el único camino que les queda es observar cuidadosamente la evolución de sus precios y garantizar la reactivación económica por otras vías.

Para devolver un poco la confianza en este panorama, podemos decir que si la economía helvética retomó el crecimiento a principios del 2004, según confirmaron los datos de consumo de consumo interno de enero elaborados por la Secretaría de Estado de Economía (Seco) o como lo prevé el UBS.

Por lo tanto, la perspectiva mejora. Sin embargo, cada vez que observemos que en las tiendas y supermercados etiquetan sus precios a la baja sabremos que la deflación aún ronda la economía.

swissinfo, Andrea Ornelas

Contexto

·La deflación es la reducción generalizada de los precios durante dos trimestres consecutivos, según la definición del Fondo Monetario Internacional.

·El proceso deflacionario más grave del mundo lo vivió Estados Unidos durante la “gran depresión” que tuvo lugar entre 1929 y 1993. Japón vive algo semejante, pero en menor magnitud desde hace más de 6 años.

·En Suiza, en marzo del 2004 los precios de las bebidas alcohólicas cayeron 16,2% con respecto al mismo mes del 2003; las legumbres y ensaladas se abarataron 13,3% y las frutas 12,5%, según la Oficina Federal de Estadística (OFS).

·La deflación obliga a las empresas a castigar los precios de sus bienes y servicios, a reducir sus inversiones y a recortar personal, para sobrevivir en el mercado.

·Si la economía Suiza confirma su reactivación en el 2004, el riesgo de deflación se reduce, pero aún no queda conjurado.

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