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El quebranto de ‘la paz en el trabajo’

Los trabajadores se deben movilizar para mantener sus conquistas sindicales. Keystone

La presencia de obreros foráneos en Suiza tiene su peso específico en la vigencia del acuerdo obrero-patronal que prevalece - aunque con altibajos-, desde los años 30.

Este contenido fue publicado el 28 septiembre 2004 - 11:04

La relación entre flujos de extranjeros y dinámica del movimiento sindical es de causa-efecto en la Confederación Helvética.

Hacia finales de los años 1970's, las grandes corrientes de inmigración de españoles, italianos, ex yugoslavos y portugueses aportaron una amplia membresía a los sindicatos especialmente activos en la industria de la construcción.

"A mi juicio se trató de un sindicalismo que rompió con el pacto de ‘la paz en el trabajo’, que prevaleció en Suiza desde antes de la Segunda Guerra Mundial (a partir de 1937).

“En los años 1970 se produjeron huelgas no controladas, comandadas por estos nuevos sindicalistas. Y lo que hubo, en realidad, fue una extranjerización de los sectores económicos", recuerda hoy Aristide Pedraza, uno de los líderes hispánicos más combativos de la Suiza de expresión francesa.

Los sectores redimensionados en esos años fueron la construcción, agricultura, hotelería, turismo y mantenimiento.

Profunda transformación

"Esto generó una profunda transformación del mundo sindical. El modelo de sindicalismo practicado por los extranjeros, insisto, quebró el modelo suizo de ‘la paz del trabajo’, particularmente vigente en las industrias de la metalurgia y de la relojería", agrega.

Posteriormente a los años 1970's, cada emigración nueva, de srilankeses y albano-kosovares, trajo nuevos elementos a la vida social helvética.

"Ahora, la industria de la construcción no se entiende sin la emigración albanesa", ejemplifica Pedraza, del sindicato SUR, con 5.000 miembros en el sector educativo del cantón de Vaud.

Los propósitos de Pedraza son corroborados por Vania Alleva, responsable para el sector de inmigración de la gran Unión Sindical Suiza, quien precisa que dos terceras partes del total de sus miembros –que llegan a 500.000 personas—están conformadan por contingentes extranjeros.

Derechos del trabajador

Por esta razón, explica Allieva, las tareas del sindicalismo helvético de hoy no son, exclusivamente, la defensa de los derechos sociales de los trabajadores.

"También luchamos en favor de la emigración extranjera en Suiza, especialmente en temas como la integración y la educación", sostiene a swissinfo desde sus oficinas centrales en Zúrich.

Uno de los conglomerados más activos, el Sindicato de la Industria de la Construcción (SIB, por sus siglas en francés) no sólo usa las tres lenguas mayoritarias nacionales –francés, alemán e italiano—para distribuir sus folletos y demás publicaciones, sino que también lo hace "en las lenguas de la migración", o sea, español, portugués, serbio-croata y turco.

Sindicalismo e integración

Este sindicato ha tomado posición, públicamente, en contra de la Nueva Ley de Extranjeros o, en otros temas, en favor de la regularización colectiva –y no individual—de los "sin papeles", opinión absolutamente contraria a la mantenida por el gobierno helvético.

En las pasadas votaciones del 26 de septiembre, militó en favor de la campaña de naturalización facilitada, que fue rechazada por el pueblo suizo con un 51,6% de sufragios negativos.

Como consecuencia de esta votación, según Allieva, “los sindicatos seguirán siendo un lugar de integración importante.(porque la votación insistía en la integración estrictamente política) y en estos movimientos, la integración es sobre todo económica”.

Además, a juicio de esta militante sindical, los resultados del voto van a dificultar los debates sobre los temas ligados a la integración de los extranjeros.

swissinfo, Luis Vazquez

Datos clave

Italianos, yugoslavos, españoles y portugueses incrementaron el número de afiliados a los sindicatos en los años 1970’s.

Los sectores de la economía que se transformaron por esta emigracion fueron la construcción, hotelería, turismo y limpieza.

En la actualidad, 2/3 partes de los miembros de la Unión Sindical Suiza son extranjeros.

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Contexto

Cronología del movimiento obrero en Suiza.

1918: Huelga general derivada de la miseria de la población: De 4 millones de habitantes, 692,000 carecen de empleo.

1924 ‘Ley Schultess que redujo de 54 a 48 horas las labores semanales. Creación de la Oficina Federal del Trabajo.

1935 Iniciativa de crisis. La Unión Sindical Suiza busca imponer un impuesto de crisis dada la economía de guerra. La iniciativa fue rechazada por 57% del electorado.

1937 ‘La paz del trabajo’. La industria militar estimula a la industria metalúrgica y reactiva la economía. Obreros y patrones crean sendas organizaciones que buscan trabajar en armonía.

1939-1945 Plan Wahlen. Desde 1939 el gobierno planifica una economía de guerra. A la movilización del ejército corresponde una movilización de la agricultura. La política agrícola juega un rol importante para la subsistencia y la cohesión nacional.

1947 Creación de la AVS (Seguro para la jubilación) que aceptan cuatro de cada cinco suizos.

1976 Se establece la semana laboral de 40 horas.

1981 Rechazo del 83% del electorado a la iniciativa ‘Ser Solidarias’ que garantiza a los extranjeros el respeto de los derechos humanos, el beneficio de la seguridad social y la reagrupación familiar.

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