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En nombre de Dios

Dos hombres, la misma oración: ganar la guerra. (Foto montaje) swissinfo.ch

"Dios bendiga a los Estados Unidos." "Alá es grande": dos presidentes y Dios arrastrado a la guerra contra su voluntad.

Este contenido fue publicado el 26 marzo 2003 - 18:43

Pero para los cristianos y musulmanes de Suiza, Dios no está con la guerra de Irak. La religión es una vez más utilizada.

Las cruzadas parecían haber sido relegadas al pasado. La Guerra Santa del Islam un poco menos. Tal vez porque durante años se la usó como espantajo, como una amenaza para el mundo cristiano occidental. Basta decir "yihad" (guerra santa islámica) y todos piensan en el derrumbe de las Torres Gemelas o en los 'kamikazes' palestinos.

Ahora, con el estallido de la guerra en Irak, las partes en conflicto parecen haber descubierto el gusto por los discursos religiosos. Dios como garantía para demostrar que se está en lo justo.

No invocar el nombre de Dios en vano

"La libertad que buscamos no es una donación de los Estados Unidos al mundo, sino de Dios a la humanidad". Lo dijo el presidente Georg W. Bush en un discurso realizado a fines del pasado mes de enero. Es como decir: Dios escogió a los Estados Unidos como un instrumento para llevar la libertad al mundo.

El discurso de Sadam Hussein no se diferencia mucho del de Bush. El pasado 4 de marzo, con ocasión del Año Nuevo musulmán, se dirigió a los iraquíes diciendo: "Saldréis victoriosos gracias a vuestra fe, porque sois justos opuestos a la mentira, virtuosos opuestos al vicio, honestos opuestos a los traidores y sois combatientes de la 'yihad' opuestos a los agresores y mercenarios".

"Es un abuso del nombre de Dios, una instrumentalización de la religión", responden al unísono, Ismail Amin, presidente de la Unión Islámica de Zúrich, y Amadeo Grab, obispo de Coira y presidente de la Conferencia Episcopal Suiza, en entrevista con swissinfo.

Indignación y estupor

Las voces críticas que se alzan en contra del resurgimiento del discurso religioso salieron principalmente en Europa. En primera línea, la del Papa. Nunca tanto como ahora corroboró que la violencia no puede ser utilizada en nombre de Dios.

Pero ¿por qué tanta indignación, cuando en realidad la historia está llena de situaciones de este tipo? Basta recordar el ejemplo de "Dios lo quiere" pronunciado por el Papa Urbano II en 1095 al aprobar las Cruzadas...

La respuesta está probablemente en la evolución histórica de nuestra sociedad, evolución que hizo raro el recurso del lenguaje religioso fuera de la Iglesia. "Por eso la gente se dio cuenta rápidamente del abuso que se hace ahora de la religión", explica el obispo Grab.

"Se pensaba que después de la Segunda Guerra Mundial, después de que 'Dios está con nosotros' de Hitler, no se habría más usado indebidamente el nombre de Dios".

"Todavía existe una búsqueda de Dios que se expresa a través de una forma de religiosidad", agrega Monseñor Grab.

"Precisamente, el hecho de que una comunidad recurra a Dios para encontrar una justificación a sus propias ambiciones y conquistas, es lo que escandaliza a mucha gente", puntualiza.

No a la guerra de religiones

En el mundo islámico la vida civil y religiosa están más estrechamente entrelazadas que en los países cristianos. A Sadam no le bastó con poner en la bandera nacional en 1991: "Alá es grande" y construir numerosas mezquitas para darse mayor credibilidad ante la comunidad musulmana internacional.

"¿Qué tiene que ver Dios con esta guerra?", pregunta a su vez Ismail Amin. "Sadam y el Islam no tienen nada en común. Sadam eliminó el derecho islámico de la constitución; Irak es un Estado laico."

"Por lo demás en los medios de comunicación árabes no se hace referencia a la religión cuando se habla de él. Cierto, hay algunos fanáticos que lo defienden en nombre de la fraternidad islámica, pero es todo".

"Sadam no es mejor que Bush" concluye el presidente de la organización islámica de Zúrich. La invasión de Irak por Estados Unidos es un problema que tiene que ver con la política y el derecho internacional, no con la religión.

¿Palabra de hombres o palabra de Dios?

Ya sea en la Biblia o en el Corán se trata de testos polisémicos que tienen varios significados. Imposible simplificarlos, cada interpretación es un camino que implica el compromiso del lector o de la fe. El error de los fundamentalistas está en la convicción de reducir estos textos a una sola dimensión.

Sin embargo, la tentación de utilizar a Dios como un pretexto es fuerte y muy difundida en varias partes del mundo. Musulmanes y cristianos en Indonesia, musulmanes e hinduistas en la India, católicos y protestantes en Irlanda, hebreos y musulmanes en Israel, y la lista de conflictos podría alargarse.

Están también los legados históricos de las guerras de religión, que van desde las Cruzadas a la Contrarreforma, al exterminio de los judíos en la Segunda Guerra Mundial. Sin olvidar Suiza, cuya última guerra civil - la de Sonderbund en 1847 - enfrentó a católicos y protestantes.

En lo que se refiere a las relaciones entre musulmanes y cristianos, es necesario combatir la desconfianza y la ignorancia recíprocas.

"Muchos prejuicios contra el Islam se remontan al Medioevo, cuando los padres de la Iglesia veían en esta religión un rival del cristianismo", señala Ismail Amin. "Por ejemplo en los libros escolares de Suiza, existen todavía interpretaciones erróneas del Islam, pero se está trabajando para eliminarlas".

El diálogo entre las Iglesias parece ser el único modo de superar una visión simplificada del mundo, una visión que pone de una parte el bien y de otra el mal. El pasado 5 de marzo en Berna, todas las comunidades religiones representadas en Suiza se encontraron para orar conjuntamente por la paz.

Una paz que, tanto Monseñor Grab como Ismail Amin, esperan que triunfe cuanto antes.

swissinfo, Doris Lucini
(Traducción: Alberto Dufey)

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