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Odisea de una familia suiza en el extranjero

Cornelio y Gusti Hueber. swissinfo.ch

Más de cuatro generaciones de la familia Hueber, oriunda de Basilea-Campo, han vivido entre Europa y Norteamérica, volviendo de nuevo a Suiza.

Este contenido fue publicado el 12 abril 2011 - 14:47

swissinfo visitó a Cornelia y Gusti Hueber en su casa al este helvético, donde gozan de su retiro después de una agitada vida activa.

Gusti Hueber es un típico, autóctono nombre suizo, que no deja entrever que su portador y otros de sus ancestros conocieron a Suiza sólo desde fuera.

"Mi bisabuelo, Augustin Hueber, partió en 1870 de su pueblo natal Zwingen en el actual Laufental de Basilea-Campo para trabajar como curtidor en Delsberg (Delémont) en el cantón de Jura", explica Gusti Hueber hablando alto alemán con un simpático acento holandés.

Augustin, al parecer, aprendió su oficio en Colmar, en la región francesa de Alsacia. "Esto fue determinante en la vida de las generaciones que le siguieron", afirma Gusti Hueber.

Con su mujer y sus cuatro hijos, este ancestro emigró hacia Estrasburgo, donde fundó una pequeña curtiduría. Posteriormente se dedicó a la búsqueda de nuevas técnicas para mejorar el proceso de curtido, que prevalecía intacto desde hacía más de mil años.

Política y patente

Para conocer mejor el procedimiento de curtido patentado en EE. UU., envió a su hijo mayor a Nueva York en 1897. Tras su regreso, juntos desarrollaron los conocimientos adquiridos.

"Debido a que la patente estadounidense constantemente era impugnada, envió a sus hijos a varias partes del mundo para que aplicaran las evoluciones en el desarrollo del proceso de curtido en cada lugar", narra Hueber.

Uno de ellos se fue a España, otro a Estados Unidos y el tercero permaneció en Estrasburgo. Tras la muerte de Augustin regresó Karl de EE. UU. y se convirtió en el encargado de una curtiduría judía, que posteriormente se convertiría en la mayor empresa en el sector de Europa.

Ya que tras la Paz de Versalles en 1871 Estrasburgo se convirtió en territorio alemán y tras el fin de la Primera Guerra Mundial volvió a ser francés, a la familia propietaria le fue expropiado su negocio.

Sin embargo, los descendientes de Augustin tenían más confianza en ella que en el Estado francés. De esta manera formarían pronto la clase directiva de las curtidurías que serían creadas fuera de Francia.

"Una de ellas se encontraba en Oisterwijk, Holanda, donde yo nací", sigue narrando Gusti Hueber. Su abuelo Karl fue el primero en regresar a Suiza en 1938.

Tras las huellas del abuelo

"Nací en Holanda, allí fui a la escuela, mi primer idioma es el holandés. Sólo después de que mis abuelos que vivían en Suiza nos visitaron en varias ocasiones, tuve la sensación de tener aún otra patria."

Gusti Hueber estudió en Inglaterra curtiduría química y quiso sumar experiencia un par de meses en Estados Unidos. Los meses se hicieron años. "Me encontré con varias personas que conocieron a mi abuelo, lo que me ayudó a abrir puertas allí."

Por poseer el permiso de residencia estadounidense fue convocado a participar en la guerra de Vietnam.

"El hijo del jefe, abogado y activo en la política, alegó que yo era indispensable para la compañía." De esa manera le fue apartado ese cáliz, aunque aún está registrado en las listas del ejército estadounidense.

Después trabajó de nuevo en Europa y conoció en sus vacaciones de esquí de 1970 en Austria a la holandesa Cornelia. En la Navidad del mismo año contrajeron matrimonio.

Por su propia cuenta

En 1973 abrió por su cuenta una empresa en Liechtenstein de productos sintéticos para la industria de la piel y el calzado y posteriormente se hizo cargo de una compañía especializada en impermeabilización de superficies.

Principalmente se dedicaba a impermeabilizar basureros, como el de Seveso, que almacenaba productos químicos y que tras la catástrofe de julio de 1976 debió cubrir con una gruesa funda para evitar que escapara el material contaminado.

Patria

La familia Hueber se mudó en 1983 a Wangs, en el Rheintal sangalés. "Mi esposa y yo queríamos darle la posibilidad a nuestros hijos de tener un hogar de verdad en algún lugar. Esa fue la razón de nuestro regreso a la tierra de mis antepasados."

Ya han pasado 25 años de su vida en Suiza. "Para los suizos somos extranjeros a causa de nuestro dialecto y porque nacimos en el extranjero."

Gusti Hueber no se siente extraño aquí. "Por supuesto que ahora pertenezco a este lugar. Puedo participar en la vida oficial. Lo que nos falta es esa cercanía que evoluciona por si sola cuando se nace, crece y se va a la escuela en ese sitio, algo que hace que uno pertenezca de forma más íntima a ese lugar."

swissinfo, Etienne Strebel, Wangs
(Traducido del alemán por Patricia Islas Züttel)

De Uobari a Hueber

Uobari es la primera forma conocida del actual apellido Hueber. Tiene su origen del indogermánico Ubar, lo que significa guardián, cuidador o juez.

En el periodo tardío de la Edad Media, la palabra Hueber era sinónimo de juez laico.

Los antepasados de Gusti Hueber habrían vivido alrededor del año 500 en los alrededores de Basilea.

En 1532 apareció por primera vez el apellido Hueber en el listado de ingresos de la comuna de Zwingen en el Laufental (actual territorio del cantón de Basilea-Campo)

(De acuerdo a datos obtenidos por el propio Gusti Hueber)

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