Eurocopa 2000: UE no puede privar de ganancias a selección yugoslava

La selección yugoslava enfrenta a la de Eslovenia el próximo martes en el marco de la Eurocopa 2000. Keystone

Bélgica y Holanda son desde este sábado centro del mejor fútbol europeo. Varias asociaciones kosovares pretendían que la Comisión Europea impidiera que Yugoslavia reciba su ganancia económica en la Eurocopa 2000. Bruselas desestimó la solicitud.

Este contenido fue publicado el 09 junio 2000 - 18:42

La Comisión Europea considera improcedente la petición, porque la Unión Europea de Asociaciones de Fútbol (UEFA) tiene su sede en la ciudad suiza de Nyon y no compete a la UE decir a Suiza cómo debe aplicar las sanciones impuestas a Belgrado tras la guerra con al OTAN.

Suiza, que no es miembro de la Unión Europea (UE), se sumó voluntariamente a ciertas sanciones adoptadas por la UE contra el régimen de Slobodan Milosevic.

Aplica sobre todo el congelamiento de haberes pertenecientes a personas allegadas al presidente yugoslavo y prohibe la exportación de bienes y servicios.

Sin poner en tela de juicio los argumentos kosovares, la Comisión Europea respondió ajustándose al marco legal. No puede ordenar a la UEFA que no gire a Belgrado la parte económica correspondiente a la selección yugoslava de fútbol.

En efecto, cada equipo participante en la Eurocopa 2000 recibirá, según su clasificación, entre 4,8 y 14,4 millones de francos suizos.

La cuestión es saber si un equipo de fútbol forma parte del embargo y este dinero transgrede la sanción que congela los flujos financieros a Yugoslavia.
A juicio del portavoz del comisario europeo, Chris Patten, Suiza es quien debe juzgar la procedencia o improcedencia del reclamo.

El asunto es examinado en el Ministerio de Relaciones Exteriores de la Confederación.

Entre tanto, la selección yugoslava se dispone a enfrentar a Eslovenia, el martes próximo en Charleroi, al sur de Bruselas, a pesar de la oposición de las instituciones kosovares en Bélgica.

El fútbol no sólo despierta pasiones sino también intereses de distinta naturaleza. Tampoco extraña que se relacione el deporte con situaciones políticas particulares.

Ocurrió, por ejemplo, con la Olimpiadas en la Alemania de Hitler y en la ex Unión Soviética; también en el Campeonato Mundial de Fútbol del 78 en Argentina.

La tentación de aprovecharse del deporte, con buenas o malas intenciones, seguirá creciendo junto con la gigantesca mediatización y comercialización de la actividad deportiva.

Juan Espinoza

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