Hacia una alianza bursátil

Quizás en el futuro los contactos entre Francfort y Zúrich sean más intensos. Keystone

El mercado de valores de Francfort propuso al de Zúrich “estrechar sus lazos”, paso previo a una fusión que le facilitaría en el futuro la compra de la Bolsa londinense.

Este contenido fue publicado el 19 agosto 2004 - 10:21

El acuerdo implica ventajas para las grandes empresas helvéticas y desventajas para compañías medianas.

La Bolsa de valores alemana, Deutsche Börse (DB), no quita el dedo del renglón en su objetivo por convertirse en el eje del mercado bursátil europeo. Y para lograrlo, necesita el apoyo de Suiza.

Por ello, la DB anunció a las autoridades y a los principales bancos helvéticos en julio (20.07.), su interés por “estrechar su relación operativa” con el Swiss Exchange (SWX).

Los mercados financieros internacionales interpretan este anuncio como la antesala de una intención formal que va más lejos: una fusión que tendría una larga lista de implicaciones.

Las razones de Francfort

A juicio de Werner Seifert, presidente de la Deutsche Börse, “estrechar relaciones operativas” beneficia a las dos plazas financieras, porque permite establecer un mercado de mayor talla, en el que habría compatibilidad tecnológica y más inversionistas.

Dicho fortalecimiento estratégico facilitaría, por otra parte, regresar a la batalla por adquirir el London Stock Exchange –Bolsa de valores londinense-, operación que Francfort intentó en el 2000 y en la que fracasó aparatosamente por falta de reglas claras.

Fuera del discurso oficial, hay una razón adicional que no expresa Seifert, pero que es igual de poderosa: la mancuerna bursátil Suiza-Alemania le permitiría a Francfort competir con todo rigor contra su principal enemigo bursátil, el Euronext.

Este último grupo aglutina a los mercados de derivados de París, Amsterdam y Bruselas, así como al mercado de valores de Portugal, que como subraya Seifert, están detrás de la joya bursátil londinense.

Y Suiza, ¿qué gana...?

En el nuevo mundo globalizado en el que vivimos, los mercados financieros operan las 24 horas de los 365 días del año. Jamás cierran.

De ahí que, tras el anuncio, las reacciones –a favor y en contra- recorrieran todos los corrillos financieros internacionales.
Zúrich se mantuvo hermético con respecto al tema, hasta el domingo pasado (15.08.), cuando confirmó que sí había recibido la invitación alemana.

El lunes (16.08.), el diario alemán ‘Handelsblatt’ dio por hecha la negociación y la edición germana del ‘Financial Times’ fue más lejos, al considerar que no se trataría de estrechar relaciones operativas, sino de una fusión que luce “altamente viable”.

El ‘Financial Times’ basa su argumento en los lazos financieros que ya existen entre Zúrich y Francfort desde 1998, cuando establecieron un mercado común llamado Eurex, especializado en productos derivados.

¿Qué implicaría una fusión?

Dicho en palabras llanas, Suiza y Alemania derribarían sus fronteras bursátiles. En lo tecnológico, se unificarían los sistemas de transacción para integrar plataformas operativas comunes (esfuerzo que permitiría a las dos Bolsas reducir sus gastos anuales de operación entre un 10 y un 15%).

Y para las emisoras (empresas que cotizan en el mercado), el premio sería una mayor ‘bursatilidad’, esto es, que sus acciones se compren y vendan con más frecuencia, lo que las fortalece financieramente.

El nuevo mercado tendría una mayor liquidez y presencia a escala mundial.

Posibles obstáculos

Fusionar dos bolsas de valores no es asunto fácil. Se requieren nuevas reglas de supervisión, la revisión de los mecanismos de compensación-liquidación, y nuevos criterios de selección de los valores que se van a negociar.

Por otra parte, deben armonizarse los impuestos de los países que participan en la nueva bolsa, para evitar que las empresas que cotizan y los inversionistas paguen más (o menos) que en otras plazas financieras.

Todo esto implica la creación de grupos de trabajo que incluyan autoridades de gobierno y empresas emisoras, un largo proceso negociador que desgasta a todos los participantes y que terminó por agotar la iniciativa de fusión Francfort-Londres en el año 2000.

Ganadores y perdedores

Las grandes empresas que cotizan en el mercado de valores suizo avalan la posible integración Zúrich-Francfort.

Entidades como farmacéutica Ciba o la operadora Swisscom disfrutarían de nuevas oportunidades de negocio, sin que esto les implique asumir nuevos riesgos, razón por la que apoyan el proyecto.

Sin embargo, empresas de la misma talla, como la biotecnológica Serono, consideran que simplemente sería complicar el panorama de gestión actual.

A esta posición se suman las empresas medianas, que además consideran que perderían autonomía, ya que tendrían que aceptar una larga lista de ajustes jurídicos y de trámites.

Por ello, la maduración del proyecto tomará tiempo y habrá que esperar a que concluya el segundo semestre del 2004, antes de tener un panorama claro sobre su viabilidad o fracaso.

swissinfo, Andrea Ornelas

Contexto

La Bolsa de Zúrich analiza una posible fusión con la de Francfort.

Ésta hizo una invitación semejante a la Bolsa londinense en el 2000.

El proyecto de una Eurobolsa fracasó por falta de reglas claras.

De haberse materializado, los mercados bursátiles de Francia, Holanda, España, Italia, Alemania e Inglaterra operarían hoy conjuntamente.

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