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¿La ONU se volverá obsoleta?

La dimisión del director de la OMC es una advertencia para el multilateralismo

Es improbable que el próximo director de la OMC enfrente un escenario más sencillo que el que vivió su antecesor, Roberto Azevedo. Pero el resultado de las elecciones presidenciales estadounidenses podría ser clave para el futuro de esta organización. Keystone / Salvatore Di Nolfi

La Organización Mundial del Comercio (OMC) ha anunciado dos precandidatos para liderar el organismo multilateral con sede en Ginebra. Por primera vez en la historia se trata de dos mujeres. Sin embargo, el desafío será aún mayor que el que enfrentó el director saliente, Roberto Azevêdo. 

Este contenido fue publicado el 02 noviembre 2020 - 16:39
Jamil Chade

Azevêdo dimitió inesperadamente antes finalizar su mandato. ¿Por qué? ¿Y cuáles son las presiones que debe enfrentar este cargo?

La ministra de Comercio de Corea del Sur, Yoo Myung-hee, y la exministra de Finanzas de Nigeria, Ngozi Okonjo-Iweala son las dos candidatas a dirigir la OMC. El desenlace se conocerá en las próximas semanas.

Dos mujeres son las finalistas de una lista de candidatos para tomar las riendas de la OMC. . Keystone / Salvatore Di Nolfi

Pero un breve recuento de la trayectoria de Azevêdo y de las razones que lo llevaron a abandonar el puesto ofrece un adelanto de lo que le aguarda a su sucesora. La versión oficial del brasileño fue que su decisión era una forma de preservar un sistema que se había visto seriamente socavado.

Desde su perspectiva, anticipar la elección de un nuevo director general de la OMC evitará que coincida con una conferencia ministerial de la OMC prevista para 2021 y la contamine involuntariamente.

Durante varios meses, Ginebra ha vivido una intensa guerra de narrativas sobre el destino que tendrá uno de los principales diplomáticos de su generación y sobre los porqués de su partida. Algunos apostaban a que quería lanzarse de lleno a la política en su país, Brasil. Otros, que dejó la OMC porque experimentaba una gran presión por parte del gobierno de Donald Trump. Y un tercer grupo vinculó su decisión al futuro de su esposa, la embajadora brasileña, María Nazareth Farani Azevêdo.

Sin embargo, el 1 de septiembre se aclaró el misterio de su salida. Azevêdo asumirá el cargo de vicepresidente de PepsiCo en Estados Unidos. Un anuncio que tomó a muchos por sorpresa porque significa abandonar el servicio público.

El gran desafío

En 2013, Azevêdo se convirtió en el primer brasileño al frente de una organización internacional de la envergadura de la OMC. Una vez en el cargo tuvo que demostrar sus habilidades. La OMC atravesaba su peor crisis, era desacreditada por los expertos, marginada por los gobiernos e ignorada incluso por los manifestantes, que ya no se molestaban siquiera en protestar a sus puertas.

Su misión era recuperar cierta credibilidad y la estrategia de Azevêdo era clara: abandonar la idea de concluir de inmediato la entrampada Ronda de Doha, iniciada en 2001, una ronda de negociaciones comerciales que había resultado demasiado ambiciosa en tiempos de crisis internacional.

Azevêdoredujo las ambiciones y eligió un capítulo relativamente fácil de negociar: la facilitación del comercio. Asimismo, decidió que su objetivo era salvar la OMC, no a Ronda de Doha.

Los gobiernos acudieron a la Conferencia Ministerial de Bali a finales de 2013 con la misión de abandonar la isla con un acuerdo en la mano. Y Azevêdo fue un hábil mediador, pasó noches en vela y buscó con ahínco soluciones a cada obstáculo que se presentaba, especialmente entre India y Estados Unidos. Al final, la OMC anunció su primer acuerdo comercial en 20 años y Azevêdo declaró que la organización estaba viva nuevamente. O al menos esperaba que así fuera.

Segundo mandato y Trump

En 2017, los logros obtenidos por Azevêdo le permitieron repetir mandato al frente de la OMC. Pero poco después, desde su oficina con vistas al lago Leman, Azevêdo cómo se avecinaba una nueva crisis en la OMC. El acuerdo parcial de Bali no tuvo el ímpetu negociador que muchos esperaban. No había consenso sobre la Ronda de Doha ni garantías de que la OMC resistiera todos los embates que recibía. Además, se multiplicaban las voces que criticaban al brasileño por ser demasiado favorable a Estados Unidos.

Por ello, aunque Azevêdo fue reelegido sin sorpresas, los siguientes años fueron un desafío sin precedentes para la supervivencia de la OMC. Su segundo mandato comenzó en un momento en que el gobierno de Donald Trump planteó la posibilidad de adoptar mecanismos para sancionar a miembros del organismo sin el consentimiento de la propia OMC.

La postura estadounidense generó una profunda preocupación en los negociadores de Ginebra. Durante su campaña presidencial, Trump afirmó incluso que la OMC "era un desastre".   

Desmantelamiento

Pero la visión y estrategia del gobierno de Estados Unidos tenían otra meta en la mira. La Casa Blanca no abandonó la OMC, pero la atacó desde el interior. Desde 2017, Washington ha vetado cualquier nombramiento de jueces para el Órgano de Apelación, una especie de máxima corte comercial.

El resultado fue un proceso de desmantelamiento de este órgano de apelación en 2019, y el inicio de una era en la que impera la "ley de la selva". Las reglas seguirían existiendo, pero no habría manera de castigar a Estados Unidos si las violaba.

Así, al tiempo que la "joya de la corona" del sistema internacional era socavada, el gobierno estadounidense obligaba a la OMC a someterse a una profunda reforma.

Incapaz de evitar este proceso de desmantelamiento de los tribunales de apelación, Azevêdo se centró en hallar nuevas maneras de recuperar la confianza de los estadounidenses sobre una potencial reforma de la OMC. Pero el agotamiento del brasileño se hizo tan evidente como su incapacidad para encontrar soluciones reales con gobiernos sin voluntad de negociar.

¿Presiones para dimitir?

Cuando abandonó la OMC, Azevêdo aseguró que lo hizo pensando en el bien y la supervivencia de la organización. Pero los rumores no cesaron cuando abandonó Ginebra. Semanas después de dejar el cargo, el libro de Bob Woodward Rage (editorial Simon & Schuster) reveló que Trump lo presionó, e incluso lo amenazó, si no cumplía sus órdenes. Azevêdo negó estas afirmaciones.

Sin embargo, la idea original de Azevêdode facilitar la transición en la OMC comenzó a hundirse casi inmediatamente después de su partida. El objetivo inicial era que uno de los cuatro subdirectores gestionara la entidad hasta que hubiera una nueva elección en noviembre. Pero la perspectiva de una transición tersa se desvaneció cuando el gobierno de Estados Unidos insistió en que debía ser el subdirector estadounidense el que asumiera las riendas de la OMC hasta la celebración de nuevas elecciones. Sin embargo, los demás gobiernos no aceptaron y el impasse en el que se cayó obligaba a los cuatro subdirectores a coordinar sus posiciones para generar consenso, algo que luce totalmente inviable.

Al conocer la noticia de la dimisión de Azevêdo el senador republicano Josh Hawley escribió en sus redes sociales: “Apaga la luz cuando te vayas”.

Traducción del inglés: Andrea Ornelas

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