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La primavera árabe reconcilia a Fatah y Hamás

Mussa Abu Marzuk de Hamás (izq.) y Azzam al-Ahmad de Fatah durante la reunión en El Cairo. Keystone

Fatah y Hamás firmaron un acuerdo que allana el camino para la reconciliación palestina. Una medida que, según el experto en Oriente Medio, Riccardo Bocco, favorecieron los vientos de cambio que soplan en la región, especialmente en Egipto.

Este contenido fue publicado el 29 abril 2011 - 12:30
swissinfo.ch

El acuerdo, firmado el miércoles en El Cairo por los miembros de Fatah y Hamas, establece la formación de un gobierno de transición compuesto por miembros independientes. En un año deberán celebrarse elecciones presidenciales y legislativas.

Suiza acogió con satisfacción el acuerdo de reconciliación y “el papel central desempeñado por Egipto en las negociaciones”, según un comunicado del Ministerio de Exteriores (DFAE).

Para Berna, el acuerdo “debe contribuir al avance del proceso de democratización y al respeto de los derechos humanos en todo el territorio”. Y  es necesario establecer rápidamente un alto al fuego duradero, anota  el DFAE.

Riccardo Bocco, experto en Oriente Medio del Instituto de Estudios Internacionales de Ginebra, analiza para swissinfo.ch el proceso de paz palestino. Entrevista.


swissinfo.ch: ¿Cuál es su lectura de este acuerdo, considerado por diversos observadores como sorpresivo?

Riccardo Bocco: Las negociaciones estaban efectivamente estancadas, por lo menos hasta principios de 2011. Los acontecimientos de la “primavera árabe” aceleraron las cosas, empujando a Hamás y a Fatah a reunirse.

Lo que sucedió en Egipto no solo ha alarmado a los israelíes, que podían contar con el apoyo de Mubarak, sino también los palestinos. Ha habido varias manifestaciones de jóvenes palestinos que de una forma velada han puesto en duda la representatividad de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y de Fatah en Cisjordania.

Lo que está sucediendo en Siria genera inquietud en el seno de Hamás, puesto que el apoyo de Damasco podría vacilar.

Cabe mencionar también la voluntad de Mahmud Abbas (líder de Fatah) de declarar un Estado palestino en la reunión de la ONU prevista para septiembre. Es difícil para Abbas presentarse con una propuesta semejante a sabiendas de que la ANP solo controla Cisjordania.

swissinfo.ch: ¿Este acuerdo podría marcar el inicio de una nueva era para los palestinos?

R.B.: La ratificación del acuerdo por Abbas y Jaled Meshaal de Hamás debería tener lugar la semana próxima. Yo prefiero ser cauto: muchas cosas pueden suceder hasta entonces.

En el pasado hemos visto la cancelación de acuerdos que estaban ya casi firmados. No solo por la disidencia interna, sino también por las interferencias externas, principalmente de Israel y de la CIA. No es ningún secreto que después del acuerdo de 2007 los EE.UU armaron a 500 hombres de Fatah, que entraron a Gaza con el objetivo de destruir a Hamás.

swissinfo.ch: Con las declaraciones del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en el sentido de que la ANP debe elegir entre la paz con Hamás o con Israel, el acuerdo está condenado al fracaso incluso antes de su puesta en práctica ...

R.B.: En primer lugar, debemos esperar y ver el contenido exacto del acuerdo. Será interesante la posición de Hamás: ¿Renunciará a la violencia y aceptará reconocer al Estado de Israel? Desde un punto de vista puramente estratégico, Hamás puede hacer concesiones siempre que haya reciprocidad: ellos también quieren ser reconocidos.

Netanyahu no tiene, sin embargo, ningún interés en la unidad entre Fatah y Hamás. No tiene ningún deseo de hacer la paz. Para él, es suficiente una forma de paz económica, que de ninguna manera implica la creación de un Estado palestino. Mientras haya divisiones internas entre los palestinos, Israel puede hacer valer el hecho de que no hay un interlocutor representativo de todo el pueblo palestino.

Yo no quiero con esto defender a Hamás, pero nos enfrentamos a dos terroristas: Hamás mata a gente de la sociedad civil israelí, Israel hace terrorismo de Estado al matar a la población civil palestina. Salir de esta situación implica una voluntad política que solo los EE.UU. pueden imponer.

swissinfo.ch: ¿Cómo influirán los movimientos de protesta en el mundo árabe sobre el proceso de paz en Oriente Medio?

R. B.: Los procesos de cambio en curso, en particular en Egipto, tendrán resultados positivos, por ejemplo, mediante la adopción de un pluralismo político, para impulsar el proceso de democratización en otros países.

Israel estará en dificultades, en el sentido de ya no podrá pretender ser la única democracia en Oriente Medio. En este punto, algunas personas pueden preguntarse sobre el tipo de “democracia” que existe en Israel, un país que discrimina a la minoría palestina y un país que ocupa otro Estado con un proceso de colonización.

swissinfo.ch: Suiza es uno de los pocos países occidentales en mantener un diálogo con Hamás. ¿Su papel como mediador tendrá más peso?

 

R. B.: Que yo sepa, en estos acuerdos de El Cairo no hubo participación directa de Suiza. No sé qué papel tendrá en el futuro, pero puedo estar orgulloso de lo que ha hecho hasta ahora.

Cuando se produjo el boicot contra Hamás en 2006, Suiza fue uno de los pocos países en establecer un diálogo con el nuevo gobierno. La posición del gobierno suizo ha sido muy inteligente. Frente al boicot contra Hamás por parte de israelíes y estadounidenses, Al Qaeda y otros grupos extremistas han podido pensar que seguir la vía democrática para llegar al poder resulta inútil. ¿El resultado? Muchos han continuado su lucha armada.

Palestina, pueblo dividido

Dos facciones se disputan el control de los territorios palestinos: Fatah y Hamás.

Fatah es el movimiento laico fundado por Yasser Arafat en 1959. Hasta 2006 era la mayor organización palestina. El partido, que controla Cisjordania, está dirigido por Mahmud Abbas (Abu Mazen), presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Para Israel, este es el único interlocutor fiable en el proceso de paz.

Hamás es un movimiento de inspiración islámica creado en 1987 por el jeque Ahmed Yassin. Clasificado como organización terrorista por muchos gobiernos occidentales, entre otras cosas, se niega a reconocer al Estado de Israel. En las últimas elecciones (2006), efectuadas con la participación de observadores, ganó la mayoría de los escaños en el seno de la ANP y asumió el control de la Franja de Gaza.

Las tensiones entre Hamás y Fatah surgieron después de la muerte de Arafat y se intensificaron tras la victoria electoral del partido islamista.

Además de contender por el poder, las dos partes difieren en cuanto a las condiciones de apertura de un diálogo con Israel.

Durante los últimos cinco años se ha producido una verdadera guerra civil, especialmente en la Franja de Gaza. A pesar de los diversos acuerdos de cese al fuego y del intento de negociaciones en 2009, el conflicto ha dejado cientos de muertos.

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