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La señora presidenta a nadie deja indiferente

Micheline Calmy-Rey actúa también por la causa de las mujeres, aquí se la ve en Pakistán. Keystone

La segunda mujer que en la historia suiza asciende a la presidencia de la Confederación Helvética: Micheline Calmy-Rey, goza de una gran popularidad entre el público y los medios de comunicación.

Este contenido fue publicado el 13 diciembre 2006 - 09:31

Sus actitudes y su 'diplomacia pública' no dejan de suscitar retiscencias en el Parlamento. "Valiente e independiente", dicen los unos; "Terca y egocéntrica", replican los otros.

Ginebra prepara para la noche de este miércoles (13.12) un gran acto de recepción a "su" segunda presidenta de la Confederación, ya que a Micheline Calmy-Rey precedió Ruth Dreifuss en esa alta función. Fue en 1999.

La segunda presidenta en la historia suiza vuelve a ser socialista y ginebrina, hecho que alegra a su camarada de partido Liliane Maury-Pasquier.

"Micheline Calmy-Rey llevará alto el estandarte de las mujeres socialistas en política. Ella defenderá los colores de una Suiza comprometida con el respeto de los derechos humanos en el mundo", declara la diputada en el Parlamento federal.

Los derechos humanos son para la nueva presidenta el caballo de batalla desde su acceso al frente de la diplomacia suiza en 2003.

Gran visibilidad en el extranjero

Apenas nombrada ministra de Relaciones Exteriores exigió en el Foro Económico Mundial de Davos un encuentro con el Secretario de Estado estadounidense Colin Powell, cuyo país se disponía a invadir Irak. En vista de la negativa a emprender "negociaciones de última instancia", Suiza convocó la Conferencia Humanitaria con el fin de atenuar el impacto de la guerra.

La 'diplomacia pública' de Micheline Calmy-Rey ha dado a Suiza una notable visibilidad en el extranjero. La jefa de la diplomacia helvética se manifestó claramente por "una independencia formal" de Kosovo y ha trabajado mucho para la creación del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Por otra parte intervino decididamente en favor de la Iniciativa de Ginebra, un plan alternativo de paz para Oriente Medio, plan que actualmente está en suspenso.

Más recientemente, ante el unilateralismo de la política exterior estadounidense, ha criticado públicamente las ofensivas israelíes "desproporcioandas" en la Franja de Gaza y en el Líbano. Ha abogado además por una candidatura de Suiza en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Lenguaje franco

Su lenguaje franco, sus claras posturas, y ciertas proezas en el terreno -como su paso a pie por la línea demarcatoria entre las dos Coreas-, han convertido a Micheline Calmy-Rey en la "favorita" de los medios de comunicación y en la más popular del público entre los siete ministros del Consejo Federal.

Hasta ahora, Calmy-Rey ha ganado en las tres votaciones populares concernientes a su ministerio, consideradas difíciles e inciertas.

El pueblo siguió su recomendación aprobando la adhesión de Suiza al espacio Schengen en materia de extensión de la libre circulación de personas para los nuevos estados miembros de la Unión Europea y los "1.000 millones" para el fondo de cohesión destinado a esos mismos países.

En ocasión de las campañas, Micheline Calmy-Rey no escatimó esfuerzos y multiplicó las conferencias públicas. Con un estilo menos diplomático supo mostrarse dura, y hasta áspera, frente a sus contradictores en los debates.

Neutralidad activa

Por supuesto que ese estilo no satisface a todos. Los críticos de Micheline Calmy-Rey surgen de todos los partidos burgueses, pero esencialmente de la Unión Democrática de Centro (UDC, derecha dura) que con regularidad denuncia un "activismo", a su juicio, contrario a la neutralidad suiza.

Hace algunos días, el presidente de la UDC Ueli Maurer exigió incluso que Micheline Calmy-Rey sea retirada de Asuntos Exteriores.

"De lo que se trata es de distinguir dos cosas, explica Luzi Stamm, presidente (UDC) de la Comisión parlamentaria de Relaciones Exteriores. Por un lado está la persona, muy amable, positiva, abierta, difícilmente criticable, y por otro, está su política, esa noción de neutralidad 'activa' que es muy perjudicial para Suiza. Si seguimos así perderemos nuestra reputación de país neutro".

Una visión "estática" de la neutralidad que la jefa de la diplomacia descarta. "Quien calla mientras civiles inocentes son blanco de acciones militares indiscriminadas o que no se revela contra el terror no es neutro, lo consiente", suele reiterar la ministra.

A juicio de Luzi Stamm, Micheline Calmy-Rey, como Adolf Ogi o Bill Clinton, forman parte de los políticos "que por aparecer tan simpáticos ante la opinión pública, ésta deduce automáticamente que su política es positiva. Habría que aprender a distinguir entre la persona y su acción".

¿Acción o promoción?

Resta saber si la atención mediática elevada a cada acción de la ministra de Relaciones Exteriores pueda irritar y hacer que uno se pregunte si cada vez se trata de acciones reales, o a veces de operaciones de relaciones públicas.

Para Liliane Maury-Pasquier, la respuesta es clara: "Se trata de una acción real. Pero hay que conservar la modestia; Suiza es un pequeño país con ventajas por su neutralidad, que Micheline Calmy-Rey supo poner en primer plano y en valor cuando se trató sobre todo de hallar soluciones a los conflictos y de defender los derechos humanos".

"Ese es nuestro papel, ese es su papel y pienso que lo cumple muy bien", sostiene la diputada socialista en cuya opinión Micheline Calmy-Rey "no es sólo una mujer inteligente, sino también una mujer de acción".

swissinfo, Marc-André Miserez

Contexto

Micheline Calmy-Rey nació en Chermignon, cantón Valais, el 8 de julio de 1945. Es casada, madre de dos hijos y abuela de tres nietos.

En 1968 obtuvo su licencia en el Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales de Ginebra. Dirigió durante 20 años una empresa familiar de difusión de libros.

En 1979 se afilió en el Partido Socialista de Ginebra, el cual presidió de 1986 a 1990 y de 1993 a 1997.

En 1981 fue elegida al Parlamento del Cantón de Ginebra, donde se ocupó de las finanzas públicas, su carpeta predilecta. En 1998 entró en el gobierno cantonal, instancia en la que, lógicamente, dirigió el departamento de finanzas. En cuatro años reestructuró profundamente sus servicios y administró con éxito el saneamiento de la Banque cantonale genevoise, sumergida entonces en créditos de riesgo.

El 4 de diciembre de 2002, Micheline Calmy-Rey es elegida al consejo Federal (gobierno) para suceder a Ruth Dreifuss, otra socialista ginebrina. Se hizo cargo del Ministerio de Relaciones Exteriores, donde imprime un nuevo estilo de 'diplomacia pública' al servicio de la paz, del derecho internacional público, de los derechos humanos y de la lucha contra la pobreza.

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