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Las deudas millonarias del GC

Rainer Gut (izq), uno de los grandes accionistas del Grasshopper, con el presidente del club, Peter Widmer (der)

(Keystone Archive)

Gestionar un club de fútbol y dirigir un imperio económico no pueden ser comparados sistemáticamente. Los dirigentes del Grasshopper (Saltamontes) viven esta experiencia.

Al comprar el club para convertirse en accionistas principales, Rainer E. Gut (69 años y actual presidente honorario del Credit Suisse Groupo), Fritz Gerber (Roche) y Ulrich Albers (empresario de bienes raíces) tenían ante sí una deuda de 15 millones de francos.

Pensaban cambiar la tendencia y dejar las cifras rojas en un lapso de dos o tres años. Grasshoppers salía de una aventura poco brillante en la Bolsa. En 1997 se convirtió en el primer club suizo con estatuto de sociedad anónima y comenzó a cotizar en 1998, pero la desilusión llegó pronto a los inversionistas al ver que el valor nominal de sus títulos bajaba de 20 a 4 francos.

Pasión y negocios

Sin desconocer que invertía en el fútbol por pasión y no sólo por negocios, Rainer E. Gut se vio ante las cifras implacables. Tras un año de reinado, anunciaba un déficit suplementario de 22 millones de francos en el año 2000. Era el saldo de decisiones saldadas con fracasos (contratación del entrenador Roy Hodgson y de figuras en decadencia).

Ni el título de campeón de Suiza, conseguido casi ante la sorpresa general en junio de 2001, fue suficiente para relanzar económicamente a los saltamontes. La eliminación en la Liga de Campeones de Europa y la probable dentro de 48 horas (si no ocurre un milagro) de la Copa UEFA ante el Leeds United no permitieron realimentar las cajas.

Según varias fuentes bien informadas, 10 millones de déficit suplementario serán añadidos al balance, de aquí a fin de año. Desde su oferta pública de compra, el trío Gut-Gerber-Albers habría desembolsado ya unos 50 millones de francos.

GC, objeto de todas las codicias

No se trata, sin embargo, de tirar la toalla. Hay perspectivas son alentadoras. A pesar de no haber recibido eco favorable a su intención de instalar un casino en el complejo de Hardturm, el futuro rimará con un nuevo estadio conjunto de los clubes Grashoppers y FC Zúrich. Los primeros golpes de pico para este cometido serán dados dentro de algunos meses.

GC sigue siendo GC, el club de todas las codicias, de todos los excesos financieros, pero también uno de los pocos que se puede permitir ello gracias al respaldo de empresarios que no fruncen el ceño al sacar la billetera.

Jonathan Hirsch


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