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Los ecuatorianos salen de la sombra

Los problemas de los ecuatorianos en un dramatizado en las calles de Lausana (swissinfo). Iván Flores Poveda

El 18 de septiembre del 2001 los migrantes hicieron públicas su existencia y sus propuestas de regularización. Desde entonces tienen eco en varios sectores de la sociedad suiza.

Este contenido fue publicado el 04 octubre 2004 - 16:13

La Embajada ecuatoriana, por su parte, trabaja en programas de repatriación.

Los ecuatorianos “salieron de la sombra” el 18 de septiembre del 2001. En ese día se reunieron frente a la Cámara de Diputados de Vaud, en Lausana, para expresar su necesidad de regularización. Era la primera vez que hacían públicas su existencia y sus propuestas.

Una asociación los representa, con un presidente y responsables de comisiones de cultura, comunicación, disciplina y vigilancia. Ellos se reúnen quincenalmente en la Fraternité, con Hernán Garzón a la cabeza.

Con estructura similar actúan los ecuatorianos de Ginebra. El sociólogo Rodrigo Montaluisa es su presidente y su delegado a las reuniones de trabajo de la Comisión Federal de Extranjeros, en Berna.

Además, esta comunidad se encuentra los domingos en los parques de Vessy, para hacer deporte, organizar festivales musicales o gastronómicos y planificar la agenda del grupo.

Luego, el trabajo conjunto entre las organizaciones y los colectivos de apoyo a los "sin papeles" no solo es concientizar a los suizos sobre la situación de los extranjeros, sino también garantizar espacios de acción e integración.

Patricio Parra llegó de Quito a Lausana hace 10 años. Él sabe cuán importante es la organización: “los primeros en llegar sufrimos mucho en Suiza; gracias a la asociación ahora hay información sobre dónde trabajar y dónde recibir ayuda en caso de problemas”.

Así, dos metas alcanzadas en este proceso son el acceso de los migrantes a los seguros sociales y a la escuela básica obligatoria para sus hijos, hasta los 15 años.

“No pedimos la luna”

“No pedimos la luna, solo un permiso para trabajar” es la frase de lucha de los ecuatorianos. Cada 18 de septiembre esas palabras retumban en la plaza de Saint Francois, de Lausana: es el día que los migrantes dedican a la integración entre ecuatorianos y suizos.

La cultura del país latinoamericano y los testimonios de sus migrantes son el gancho. El pasado 18 de septiembre, por ejemplo, el encuentro se desarrolló entre las 10:00 y las 17:00. Hubo comida típica, música y dramatizaciones sobre la vida de los trashumantes.

Cientos de habitantes de Lausana se detuvieron en Saint François para conocer más a los ecuatorianos. Al menos quinientos suizos se manifestaron a favor de la naturalización de esta comunidad.

Largo túnel para las propuestas

A partir de la Iniciativa de Berna, Rodrigo Montaluisa desarrolla escenarios para la naturalización de los extranjeros. Su tesis: la nacionalización debe ser el paso culminante de un proceso existente de integración cultural y laboral de los ecuatorianos en Suiza.

Actualmente, un trámite normal de naturalización toma 12 años. Montaluisa sugiere que se reduzca a 8 y que el proceso de autorización laboral tome tres años. Asimismo, señala que los costos de estas gestiones no sean tan prohibitivos.

En esta materia, los cantones de Ginebra, Vaud, Neuchâtel, Friburgo, Berna y Zúrich facilitan los procedimientos para los extranjeros. Sin embargo, el Gobierno Federal niega los pedidos de trabajo, residencia y naturalización que no comulguen con las normas vigentes en la materia.

Los puntos críticos

Hernán Corrales llegó hace tres años a Ginebra con sus tres hijos. La mayor tenía 14 años y pudo estudiar un año; luego tuvo que regresar. En esta situación está su segundo hijo. “No sé qué hacer. Quisiera un permiso humanitario para que mis hijos continúen sus estudios”, anhela.

Este es un aspecto que preocupa a los migrantes sin permiso de residencia: el futuro educativo de sus hijos mayores de 15 años. En cambio, los descendientes de quienes cuentan con ese aval, pueden avanzar hasta la universidad.

La explotación laboral es otra espina. En Suiza, 20 francos es el salario mínimo por hora entre trabajadores con permiso. Quienes no lo tienen reciben hasta menos de 10.

A los migrantes ecuatorianos con formación superior también les cuesta. El título de Ecuador debe ser convalidado en Suiza, con estudios y exámenes, para conseguir una autorización de trabajo.

La preocupación de la diplomacia

¿Qué puede hacer el Embajador de Ecuador frente a la migración? Jaime Marchán se sincera: revertir el miedo de los ecuatorianos en suelo helvético y gestionar programas de repatriación.

"Muchos ecuatorianos piensan que la Embajada es un punto de contacto con el Gobierno Federal para su deportación", explica. "Por eso, buscamos que nuestros ciudadanos estén bien informados sobre qué pueden hacer en Suiza".

En ese sentido, Marchán comprende la frustración de sus compatriotas. "Una delegación extranjera no puede interferir en la política de un país. Sin embargo, el Gobierno suizo nos ha dado la apertura para que el tema de la migración esté en su agenda".

Actualmente, el Embajador conversa con empresarios suizos para que apoyen programas de repatriación voluntaria de ecuatorianos. La idea es capacitarlos para que monten microempresas en su país, las cuales proveerán de materia prima o productos a las organizaciones suizas involucradas.

En esta proyección, la Cooperación Suiza para el Desarrollo es un vínculo productivo de las gestiones entre los dos países.

Este reportaje continúa en MÁS SOBRE EL TEMA.

swissinfo, Iván Flores Poveda.

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