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Migrantes traumatizados Pocos lugares en terapias para víctimas de tortura y guerra



Huellas de tortura en las manos de un hombre acusado de un atentado con bomba en China y que se vio obligado a confesar un delito que no cometió. Finalmente fue liberado al cabo de 12 meses de prisión.

Huellas de tortura en las manos de un hombre acusado de un atentado con bomba en China y que se vio obligado a confesar un delito que no cometió. Finalmente fue liberado al cabo de 12 meses de prisión.

(Keystone)

Los refugiados provenientes de países en guerra o con dictaduras muchas veces han vivido situaciones terribles. Vieron morir seres humanos, perdieron miembros de su familia o, tal vez, sufrieron tortura u otra forma de violencia. Una Conferencia realizada en Berna en diciembre evidenció que en Suiza, los inmigrantes traumatizados no reciben la suficiente atención psíquica.

Hay actualmente 44 503 refugiados provisoriamente admitidos en Suiza y 68 395 personas con una solicitud todavía en trámite. Seres humanos provenientes de países como Siria, Irak, Afganistán, Eritrea o Somalia que han vivido situaciones de guerra o padecido una dictadura. Según estimaciones, la mitad de los refugiados resultaron traumatizados por los hechos vividos en su país o durante su exilio.

Thomas Maier.

(infoWILplus.ch)

A causa de esas vivencias, sufren sentimientos de vergüenza o de culpabilidad, son muchas veces introvertidos o desconfiados. Tienen otros síntomas como problemas de sueño y de concentración, miedo, irritabilidad y depresión. En los casos más graves, las personas afectadas recurren a sustancias adictivas o pueden tornarse violentas. El traumatismo actúa negativamente en la integración de los refugiados en la sociedad de acogida y en el mercado de trabajo. En ese sentido, una terapia psíquica de los migrantes sufrientes sería indispensable, no solo desde la perspectiva de los afectados, sino también del Estado. Sin embargo, se calcula que en Suiza falta un medio millar de plazas de terapia para las víctimas de la guerra y la tortura. La situación es particularmente precaria para niños y jóvenes.

Los oradores y el público presente en la Conferencia ‘Lagunas en cuanto a la atención psiquiátrica en Suiza de las víctimas de la tortura y de la guerra’Enlace externo, organizada por la asociación ‘Support for Torture Victims’Enlace externo (Apoyo para las víctimas de la tortura) la Cruz Roja Suiza deploraron las debilidades en la materia. Incluso Stefan Spycher, de la Oficina Federal de la Salud Pública lo confirmó. “El problema es conocido. Existen lagunas en el tratamiento de los migrantes”, reconoció, sin avanzar, sin embargo, promesas concretas para resolver el problema.

Los traumatizados necesitan seguridad

Dado que el Estado no actúa suficientemente en este sector, personas voluntarias intentan colmar el vacío. Psicólogos y psiquiatras se ocupan benévolamente de los refugiados –varios de los cuales se encontraban presentes en la sala. El psiquiatra Thomas Maier, de los Servicios Psiquiátricos de St. Gallen consideró escandaloso que la atención de refugiados traumatizados no pueda ser asegurada sin el trabajo de los benévolos. Como jefe de la Clínica Ambulatoria para las víctimas de guerra y de tortura de Zúrich, ha tratado durante siete años a migrantes con traumatismos, procedentes de Turquía, Afganistán, Somalia y de los Balcanes.

Como lo señaló Thomas Maier, los refugiados traumatizados necesitan, antes que nada, seguridad y asistencia social. “Es lo más importante para todas la personas afectadas”, subrayó el médico jefe de psiquiatría aguda, terapia de dependencias y psicoterapia, y señaló como agravantes el estatus incierto de la estadía, la falta de seguridad material y la ausencia de perspectivas de empleo para numerosos migrantes. Factores todos que, justamente, no brindan un sentimiento de seguridad y de bienestar en el país de acogida.

Una incertidumbre que conduce a otras enfermedades. “Gente con buena salud puede afectarse aquí”, señaló la política ecologista Susanne Hochuli, del cantón de Argovia. Cuestiona no solo la falta de apoyo psíquico, sino también social. Para ella, el medio ambiente es determinante. “Es también la responsabilidad de la sociedad civil”, subraya con conocimiento de causa, ya que ella misma ha acogido a dos familias de refugiados - dos madres solteras de Angola y Eritrea- en su granja.

Susanne Hochuli recordó que no son solo traumatizantes los hechos vividos en el país de origen, sino también en el camino del exilio. “No podemos imaginarnos lo que esta genta ha soportado durante su viaje”, afirmó. Se refirió al ejemplo de la madre eritrea que vive en su casa. “Estuvo en ruta un año con su hija de once años y resultó embarazada. No quiero imaginar en qué circunstancias sucedió”.

¿Quién paga el traductor?

Otro problema fue intensamente debatido durante la Conferencia. El de los costos del intérprete durante una terapia y que no son asumidos por el seguro de enfermedad.

Por tal causa, muchas veces se debe convocar a traductores improvisados; es decir, conocidos o familiares del paciente, lo que resulta problemático. “¿Qué puede salir de una traducción hecha por un niño de 12 años?”, interroga Matthis Schick, médico jefe de la Clínica Ambulatoria para las víctimas de tortura y de guerra del Hospital Universitario de Zúrich.

Tales intérpretes improvisados cometen frecuentemente errores por falta de conocimiento médico. Para Matthis Schick, recurrir a ellos es como decirle a un paciente antes de la operación: “Lo sentimos. No tenemos hoy un bisturí. Le rogamos que traiga un cuchillo de cocina…”

Algunos participantes a la Conferencia se declararon favorables a que los costos de los intérpretes sean asumidos por la Confederación. Otros, a que sean pagados por los cantones y unos más, por el seguro médico. Todos coinciden en afirmar que es urgente contar con una ley para solucionar esta problemática.

Las terapias para las víctimas de tortura y de guerra

El primer centro de terapia para víctimas de tortura y de guerra fue fundado en Suiza en 1995. Dada la muy alta demanda, se abrieron otras cuatro clínicas ambulatorias en años posteriores.

Los cinco se reúnen en ‘Support for Torture Victims’.

Sin embargo, esta oferta ya no es suficiente para cubrir todas las necesidades en cuanto a tratamientos, en particular debido al flujo de refugiados provenientes de Siria e Irak.

Fin del recuadro

 ¿En su opinión quién debe asumir los costos de los traductores en el marco de una terapia para las víctimas de guerra o de tortura? No dude en compartir su opinión.


Traducido del francés por Sergio Ferrari, swissinfo.ch

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