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"Debemos cuidar nuestras relaciones con el exterior"



En Suiza, la fogata forma parte de la celebración del 1 de agosto.

En Suiza, la fogata forma parte de la celebración del 1 de agosto.

(Keystone)

Afirma la presidenta de Suiza, Doris Leuthard, en su discurso dirigido a la comunidad helvética asentada fuera del país en el Día Nacional.

Los suizos en el exterior –cerca de 700.000 personas de un total aproximado de 7 millones con el pasaporte helvético- celebran a la Confederación desde la distancia.

Los festejos comienzan días antes en determinados lugares y en las grandes capitales el encuentro incluso puede tener hasta un tema definido, como es el caso en París, donde esta vez el cantón helvético de Appenzell-Rodas Interiores ha sido el invitado especial.

Incluso el representante gubernamental de ese cantón se dirigió a la capital francesa para presentarlo personalmente, acompañado de una delegación y un cuarteto local, para dar a conocer la música tradicional del Appenzell entre los cerca de 500 invitados al convivio.

Y así como ocurre en París, el escenario se repite en otros sitios: salchichas, rösti –es decir, la torta de patatas conocida como una especialidad helvética, un buen queso suizo y música típica, son el contexto en el que se celebra, a lo grande o de modo más discreto la fecha en la que se firmó el Pacto de 1291 entre tres cantones, y que hoy se considera como el documento de gestación de la moderna Confederación Helvética.

Mientras en Berlín la Embajada de Suiza abre sus puertas este domingo, en Buenos Aires se cierra con broche de oro una semana suiza con la celebración oficial en las afueras de Buenos Aires, organizada por la embajadora Carla del Ponte. Apenas una manifestación de las muchas que se celebran entre las asociaciones de suizos en Argentina, país que recibió en el siglo antepasado un gran número de emigrantes suizos, entre ellos, la más famosa, la poetisa Alfonsina Storni.

Mirada a las virtudes, pero invitación a la prudencia

En La Paz, Bolivia, tuvo lugar una recepción en la residencia del embajador Pascal Aebischer, quien aprovechó para abordar los valores que llevaron a conformar la Suiza actual y las razones de su desarrollo económico:

“El pilar de la economía suiza no lo forman las grandes multinacionales sino las empresas pequeñas y medianas. El Estado promueve la responsabilidad propia y la empresa privada; ofrece un entorno propicio a la economía como un régimen impositivo atractivo para las empresas, una infraestructura bien desarrollada, instituciones funcionando debidamente, seguridad legal y estabilidad política”.

Desde la capital federal, Doris Leuthard, presidenta de Suiza, también dirigió, en ocasión de la Fiesta Nacional, un discurso a la ‘Quinta Suiza’, término que alude a la posición del contingente de expatriados luego de las cuatro comunidades lingüísticas nacionales: alemana, francesa, italiana y romanche.

Embajadores de primer orden

“En sus países de residencia, ustedes representan los valores que mantienen la reputación de Suiza y encarnan el espíritu de apertura que siempre nos ha sido fructífero. Ustedes son embajadores de primer orden. Además, al disponer de la distancia necesaria, están en condiciones de ofrecernos un espejo para confrontarnos con nuestros actos”.

La presidenta helvética tampoco dejó de lado la situación económica actual:

“La crisis económica y financiera nos ha obligado a tomar medidas extraordinarias. Sin embargo, hemos podido dar prueba de clarividencia y de cierta serenidad, que nos han ayudado a atravesar la crisis. Hoy, la posición de Suiza es buena e incluso excelente en comparación internacional. Hasta el desempleo retrocede. Todo esto nos da ánimo y esperanza, pero es conveniente mantener la prudencia: aún es demasiado pronto para hablar de recuperación”.

Por otra parte, Leuthard recordó: “En particular, debemos cuidar nuestras relaciones con el exterior. Como embajadores de nuestro país, ustedes nos apoyan directamente en esta tarea”.

De este modo, los discursos forman parte de la celebración del 1° de agosto, además de los desayunos en granjas y, por la noche, las fogatas y los fuegos pirotécnicos para festejar la creación de Suiza.

Patricia Islas, swissinfo.ch

1º de agosto

La fiesta nacional recuerda el hecho de que a inicios de agosto de 1291 se realizó el juramento de la pradera del Rütli (Suiza interior, en lo alto del Lago de los Cuatro Cantones), un documento considerado como base de la fundación de Suiza.

La celebración comenzó a conmemorarse a partir del año 1891, con motivo del 600° aniversario de la Confederación Helvética.

Se fijó el 1º de agosto a sabiendas de que la fecha exacta del juramento era (y sigue siendo) una incógnita.

El día de la fiesta nacional suiza, el presidente o presidenta del Consejo Federal (Ejecutivo suizo) pronuncia un discurso que se transmite por la televisión pública. También dedica otro especialmente dirigido a la Quinta Suiza.

Es el día de los discursos públicos de políticos y gobernadores en muchos cantones y municipios y también se repite esta costumbre en algunas de las Embajadas de Suiza en el mundo.

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