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Transparencia ¿Para qué sirve un tratado sobre comercio de armas?

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Los grupos rebeldes son armados a menudo, directa o indirectamente, por los fabricantes de material bélico.

Los grupos rebeldes son armados a menudo, directa o indirectamente, por los fabricantes de material bélico.


(Reuters)

Los países miembros del Tratado Internacional (TCA) sobre el Comercio de Armas celebran su primera conferencia del 24 al 27 de agosto en México. Ginebra aspira a conseguir la sede de la Secretaría del tratado. Pero ¿para qué sirve, cuando en Oriente Medio, por ejemplo, unos Estados arman a otros y grupos rebeldes cometen atrocidades contra la población civil?

“Por primera vez existe un instrumento internacional que es jurídicamente vinculante y que obliga a los países exportadores de armas a realizar una evaluación antes de autorizar las exportaciones. Y tendrán que respetar los criterios que fija este Tratado sobre el Comercio de ArmasEnlace externo (TCA)”, afirma Marc Finaud, experto en desarme del Centro de Política de SeguridadEnlace externo (GCSP), uno de las numerosasEnlace externo instituciones en Ginebra que promueven la paz, la seguridad y el desarme.

Los criterios que enarbola el TCA se sustentan en el derecho internacional humanitario (Convenios de Ginebra), la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El objetivo es responsabilizar a los actores del comercio lícito e impedir el comercio ilícito de armas destinado a grupos terroristas y del crimen organizado.

Un mercado floreciente

El TCA, que han firmado hasta ahora 130 países y ratificado 72 de ellos, busca poner orden en un mercado floreciente. El comercio internacional de armas es un redituable Enlace externonegocio que desde 2009 mueveEnlace externo entre 30 000 y 40 000 millones de dólares cada año. El gasto militar mundial, por su parte, rondaEnlace externo los 1,7 billones de dólares, lo que equivale al 2,6% del Producto Interno Bruto (PIB) global.

“Entre los primeros clientes de los principales exportadoresEnlace externo de armas figuran los países de Oriente Medio, una región de conflicto donde no escasean los fondos”, anota Marc Finaud.

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“Sin embargo, el comercio de armas se ha desplazado hacia Asia en los últimos años. Durante los últimos cinco, este continente ha superado a Oriente Medio en principal zona de importación. Esto se debe a la tensión que provocan diversos conflictos fronterizos (de China con sus vecinos, que están cada vez más preocupados por las reivindicaciones territoriales del gigante asiático)”, explica el antigua diplomático francés.

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¿Se puede hablar de una carrera armamentista? “Sí, al menos parcialmente” responde Marc Finaud. “Los países exportadores han iniciado una carrera encarnizada en la que nadie hace concesiones a sus competidores. Si un país renuncia a vender armamento, otro lo remplazará”, dice.

“De ahí la importancia de que los principales actores se vuelvan más responsables en la comercialización de armas”, apunta el experto.

Muchos observadores opinan que, más que frenar la venta de armas, este tratado busca delimitar claramente las condiciones para otorgar las licencias de exportación y dotarse de las herramientas necesarias para supervisar que las reglas establecidas se respeten.

La principal virtud del TCA consiste pues en dotar transparencia a un comercio que prefiere desarrollarse en la opacidad. Para asegurar su eficacia es fundamental que la esencia del mismo no se diluya durante las negociaciones en curso para ponerlo en marcha.

La Primera Conferencia Internacional de los Estados Miembros del TCA, que se celebra del 24 al 27 de agosto en Cancún (México), quiere dotar de solidez y eficacia operativa a este tratado.

El alcance del TCA, en riesgo

El Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA) es un acuerdo internacional que considera que la compraventa de armamento es legítima siempre que se ciña a un marco de legalidad y de respeto a los derechos humanos.

Por armas, el tratado entiende lo mismo pistolas, que misiles, lanzamisiles, naves de guerra, tanques, piezas de artillería de gran calibre, aviones de combate, entre otros. Su texto prohíbe claramente a los gobiernos utilizar cualquier armamento para perpetrar genocidios, crímenes de guerra o crímenes en contra la humanidad.

El 2 de abril de 2013, un total de 130 países miembros de la ONU votaron a favor del TCA, entre ellos Suiza, Francia, Reino Unido, México, Argentina, Brasil, Costa de Marfil o Senegal; 23 se abstuvieron (China, Cuba, Rusia, Ecuador, entre otros);  y solo tres votaron en contra: Irán, Siria y Corea del Norte.

Para entrar en vigor, el TCA requería que 50 Estados lo ratificaran. Se logró en 18 meses, por lo que el tratado entró en vigor el 24 de diciembre de 2014.

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ONG como Amnistía Internacional denuncian que algunos países apoyen el acuerdo para ser actores de las negociaciones y para velar por sus propios intereses.

Hemos librado una batallaEnlace externo de 20 años para que este tratado aporte trasparencia al comercio de armas.  Pero ahora vemos que algunos Estados que han respaldado el TCA pactan simultáneamente compromisos con países que intentan limitar el alcance del mismo”, lamenta Alain Bovard, miembro de la sección suiza de AIEnlace externo.

El defensor de los derechos humanos cita a Dinamarca como ejemplo, que presentó una propuesta a favor de la participación de ONG para asegurar el correcto cumplimiento del tratado.  Sin embargo, países como Francia o Alemania (que han firmado el tratado) están en contra de esto tipo de iniciativas para garantizar la transparencia. Por otra parte, el Reino Unido fue el primer país europeo en apoyar el TCA y esto aceleró el respaldo de otras naciones. Pero ahora la mayoría parlamentaria es otra y la posición del actual Gobierno es menos contundente en este tema.

Erwin Bollinger, jefe de la delegación suiza en la conferencia de Cancún, disiente de Bovard: “Los países que han ratificado el tratado desean realmente que exista. Los recalcitrantes son aquellos que no lo han firmado”.

Estados Unidos es el principal exportador de armas (más de la mitad de las ventas mundiales). Firmó el tratado, pero aún no lo ha ratificado. “Washington no debe olvidarse del TCA”, afirma Bollinger, responsable de coordinar los controles que sobre exportaciones y sanciones en la Secretaría de Estado de Economía (SecoEnlace externo).

“Para Rusia y China, aún no ha llegado el momento de firmar. Pero el hecho de que otros grandes exportadores como Alemania, Francia y Reino Unido se hayan adherido al TCA muy probablemente influirá en que Rusia acepte al menos algunas de las obligaciones esenciales del tratado”, dice Bollinger.

Suiza lo ratificóEnlace externo en enero de 2015. ¿Cuál es su posición actual? “Estamos a favor de un enfoque inclusivo, queremos que participen la sociedad civil y otros observadores como organizaciones regionales e internacionales. Sin embargo, hay algunos países que prefieren que las discusiones delicadas no sean públicas, de lo contrario se corre el riesgo de que algunos estados no jueguen la carta de la transparencia. Suiza intentará encontrar una solución lo más abierta posible”, apunta el experto de Seco.

Un impacto incierto

La historia reciente está plagada de atrocidades cometidas por grupos rebeldes que fueron armados, de forma directa o indirecta, por los principales fabricantes de material bélico, tanto en Oriente Medio como en África.

¿Cambiará las cosas el TCA? Marc Finaud confía en que así será. “El tratado prohíbe las exportaciones hacia zonas donde el armamento podría ser utilizado para crímenes de guerra. Los países exportadores, y los intermediarios, tienen la obligación de informarse antes de vender. Y la sociedad civil jugará un rol fundamental en la vigilancia”.

Pero no está claro que sea posible, advierte Alain Bovard. “El problema es que está por verse qué información deberán entregar los Estados de forma obligatoria y cuál de forma voluntaria. Son muchos los países que están a favor de publicar la menor información posible. Y esto pone en tela de juicio la transparencia del TCA”.

¿Secretaría en Ginebra?

En la conferencia de Cancún se elegirá también la sede del Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA). Las tres ciudades candidatas son: Ginebra (Suiza), Viena (Austria) y Puerto España (Trinidad y Tobago).

Según Erwin Bollinger, jefe de la delegación suiza, Puerto España es la ciudad que tiene más apoyo, sobre todo de países latinoamericanos. Ginebra cuenta con el respaldo de varias regiones, especialmente de África.

Los partidarios de Ginebra consideran que es la mejor alternativa, porque es la ciudad que concentra más misiones diplomáticas, ONG, grupos de reflexión e instituciones de la ONU vinculadas al desarme.

Ginebra es también sede del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), la Conferencia de Desarme y la Organización Mundial del Comercio (OMC).

swissinfo.ch


Traducción del francés: Andrea Ornelas

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