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Comicios EE UU Suizo-estadounidenses, poco entusiastas

Con máscaras de Mit Ronmney y Barack Obama, dos manifestantes en Nueva York el 18 de octubre.

Con máscaras de Mit Ronmney y Barack Obama, dos manifestantes en Nueva York el 18 de octubre.

(Reuters)

Barack Obama y Mitt Romney se encuentran mano a mano en vísperas del 6 de noviembre. En una carrera tan apretada, la elección se decidirá en un puñado de estados tradicionalmente indecisos. swissinfo.ch toma el pulso de los votantes suizos que viven en esas entidades.

En favor del presidente saliente desde hace mucho tiempo, Pennsylvania volvió a la indecisión desde el triunfo de Mitt Romney en el primer debate televisado.

En el oeste de ese estado, en Pittsburgh, Annemarie Frick votará por Barack Obama, como en 2008. Pero incluso el apoyo a la Casa Blanca de esta “adicta a la política” es relativamente blando.

“Al igual que muchas personas que votaron por Obama, estoy un poco decepcionada, pero sé que el presidente no puede hacer mucho, especialmente cuando los republicanos bloquearon cada una de sus ideas.

"Es decepcionante que no haya podido colaborar más con el otro lado, tuvo la mayoría en el Congreso durante sus dos primeros años en el cargo, pero a veces no contó con el apoyo de su propio partido”, añade esta profesora de lenguas, oriunda de San Gall.

La crisis económica que golpea al país desde 2007, con sus consiguientes despidos, desahucios y sobreendeudamiento público y privado, es la principal preocupación de los votantes.

Primero la economía

Incluso en una ciudad menos afectada, como Pittsburgh. “La economía es mi preocupación principal y la de la mayoría de la gente que conozco”, señala la señora Frick.

Florida es la entidad indecisa de mayor peso en el colegio electoral. En Boca Ratón, sede del último debate televisado, Rolf Marti observa “mucho desempleo e incautaciones”. Ya en el retiro, le preocupa especialmente la deuda pública que supera los 16 billones de dólares.

“Todo el mundo señala a Bush, pero Obama es presidente desde hace cuatro años y tuvo mayoría en la Cámara (de Representantes) y en el Senado durante dos años”, dice Rolf Marti, quien votará por Mitt Romney.

“Obama solamente es presidente porque es negro y un buen orador y eso, con un teleprompter (apuntador  óptico)”, continúa este zuriqués casado con una estadounidense originaria de Colombia.

En Nevada, el estado más afectado por el desempleo, la familia Stettler está dividida con respecto al mejor candidato.

Kurt Stettler vive con su hija en Sparks, por razones de salud y financieras. Considera que Obama “no está realmente calificado para ser presidente porque nunca ha trabajado en el sector privado y todo lo que ha hecho ha sido en el gobierno”. Para este nativo de Eggiswil, el voto por  Romney será, sobre todo, contra el presidente saliente. “No me gustan todas las prácticas de empresario de Romney, pero será mucho mejor que Barack Obama y no quiero 4 años más de Obama”.

La hija del señor Stettler votará por Barack Obama, pero sin el entusiasmo de 2008. Annette Stettler estuvo a punto de perder su puesto en la administración pública de Nevada y su remuneración ha bajado. No culpa al presidente Obama. Piensa que éste “heredó un desastre” y “trata de ayudar a la gente en problemas”.

Sin embargo, está “decepcionada de Obama” y “no está segura” de su balance. Se dice “harta de la política”. ¿Por qué votar entonces? “Porque no quiero que Romney gane, él no tiene idea de lo que es pertenecer a la clase media”, dice.

El apoyo a Barack Obama es más firme en Chantal Aaeschbach-Powell, quien dirige la filial de una empresa suiza en Winchester, Virginia.

“No estoy decepcionada de Obama. Por un lado, no podemos hacer un montón de cambios en solamente 4 años, por otra parte, no podíamos esperar milagros con la herencia que recibió de Bush”, declara.

Madre de tres hijos, esta ginebrina que dice conocer a “muchas personas que buscan empleo” está especialmente preocupada por la incapacidad de la clase política para trabajar por el bien del país. “Usted enseña a sus hijos a trabajar en conjunto y es sorprendente que los políticos olviden esa simple prueba”, explica Chantal Aaeschbach-Powell. Subraya que Obama “habría podido trabajar un poco más duro para colaborar con el partido contrario”.

De todos modos, para ella la alternativa no es aceptable. “Romney no me parece  honesto ni fiable, y como mujer, está fuera de cualquier duda que vote por él a causa de Paul Ryan, algunas de cuyas opiniones son extremas”.

Para Tony Zgraggen, comerciante en Wisconsin, estado natal del compañero de fórmula de Mitt Romney, Paul Ryan, éste “no es extremista”. “Estoy a favor de su plan para reducir el déficit y la deuda”, precisa este emigrado de Erstfeld.

Crisis presupuestal

La crisis presupuestal inquieta especialmente a los votantes que no se identifican con ninguno de los dos partidos que dominan la vida política. Tony Zgraggen es uno de esos “independientes”. Oscila entre demócratas y republicanos. Pero esta vez, va a votar por los republicanos. Un voto de castigo.

“Voté por Obama en 2008, pero ha gastado demasiado en ayuda social, cree que los que trabajan duro son ricos, no ha creado puestos de trabajo, no entiende la economía y el país no va en la dirección correcta ", insiste este hombre de 58 años.

Aunque es vicepresidente del Partido Republicano en su condado de Carolina del Norte, Hans Moser confiesa que no tiene “un fuego interior”.

“No estoy entusiasmado con el boleto”, explica.

La reticencia de esta evangélico respecto al dúo presentado por su partido no se debe al mormonismo de Mitt Romney. “Los mormones no son cristianos en un juego de roles, inventaron su propio cristianismo, eso, por supuesto es molesto, pero no esencial puesto que  Mitt Romney comparte nuestros ideales: acepta al Creador como el Todopoderoso, lo hace claramente con respecto al aborto”, estima este bernés doble nacional.

“Lo que me molesta de Romney es que ha cambiado de opinión varias veces respecto a varios temas”, dice Moser, quien decidió darle su voto. “No tengo opción, y además, Israel es muy importante para nosotros, los evangélicos, e Israel considera que Romney es el mejor de los dos candidatos”.

Un sistema "super mayoritario"

El presidente de Estados Unidos no es elegido por sufragio universal directo, sino por 538 votos electorales. Cada estado tiene tantos como representantes en el Congreso: tres para los más pequeños y hasta 55 para California, el más poblado.

En todas partes, con las excepciones de Maine y Nebraska, “el ganador toma todo”: el candidato triunfador obtiene todos los votos electorales.

Este modo de escrutinio “súper mayoritario” puede permitir ganar sin obtener la mayoría de los votos de los ciudadanos.

Esto ocurrió cuatro veces en la historia del país, la última en 2000. George W. Bush obtuvo 271 votos electorales, uno más que la mayoría requerida. Su rival, Al Gore, había ganado sin embargo el voto popular con más de 539'000 votos por delante.

En diciembre, los grandes electores se reunirán para votar.

A principios de enero, ambas cámaras del Congreso contarán los votos y anunciarán oficialmente el nombre del presidente de Estados Unidos.

swissinfo.ch

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Suiza y EE.UU.

Entre 1700 y 2009, cerca de 460.000 ciudadanos suizos emigraron a EE.UU.

El número de estadounidenses de origen suizo se estima en alrededor de un millón. En la actualidad, 75.000 ciudadanos suizos viven en EE.UU., es decir, alrededor del 10% de todos los suizos en el extranjero.

En el Siglo XIX, una relación de amistad se desarrolló entre las dos “repúblicas hermanas” - Suiza y EE.UU. - sobre la base de valores compartidos como la democracia, el Estado de derecho y el respeto a los derechos humanos.

En 1822, Suiza instaló en Washington y Nueva York sus primeros consulados en EE.UU. Sesenta años después, abrió en Washington su primera embajada fuera de Europa.

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Traducción, Marcela Águila Rubín , Washington, swissinfo.ch


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