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Derecho a la educación, ilusión para muchos niños refugiados

No ha habido tantos migrantes en el mundo desde la Segunda Guerra Mundial. Y la mitad de ellos son niños. ¿Cómo garantizar su derecho a la educación? Con motivo de la publicación de un informe de la UNESCO, los especialistas suizos en cooperación para el desarrollo debatieron sobre el tema.

Este contenido fue publicado el 25 febrero 2019 - 15:00
Las condiciones de aprendizaje de millones de niños en el mundo son deplorables, como las de estos alumnos de una escuela rural de Idlib, en Siria. Anas Alkharboutli/dpa

Daniel Endres, del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, considera la situación “catastrófica”. Su apreciación se basa en las cifras del Informe Mundial sobre el seguimiento de la educación 2019 de la UNESCO, presentado la semana pasada en Berna.

Hasta 100 por clase

Al regresar de un viaje por el sur de Etiopía, una región poblada por tres millones de personas, entre las cuales un millón de refugiados, el embajador Thomas Gass, subdirector de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE), se dijo “consternado”. Visitó una escuela que en principio estaba prevista para una población de 5 000 habitantes. “Pero ahora hay un campamento de 70 000 refugiados en los alrededores. Los trabajadores humanitarios construyeron apresuradamente dos salas adicionales de lámina, pero eso, obviamente, no es suficiente. Unos 100 alumnos se amontonan por clase y bajo esas condiciones, los maestros pueden hacer poco más que cuidar a los niños”.

“Los ejes estratégicos definidos en el Informe Mundial son también los de COSUDE. A través de la joven generación debemos romper el ciclo de la pobreza”, dijo el embajador. El derecho a la educación está garantizado en principio por los tratados internacionales y su aplicación forma parte de los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas. “Cuando se descuida la educación de los refugiados y los migrantes, se desperdicia un enorme potencial”, anota COSUDE. La organización quiere ayudar a “evitar la aparición de generaciones perdidas”.

En concreto, la cooperación suiza al desarrollo se ha comprometido en Jordania, Níger o Nepal para ayudar a cerca de 190 000 niños y jóvenes que han huido de la guerra en Siria, de la violencia de Boko Haram o que están siendo formados para trabajar en los países del Golfo.

Suiza es un buen alumno, pero....

Los niños migrantes que llegan a un país desarrollado tienen, obviamente, más posibilidades. El Informe Mundial de la UNESCO cita como ejemplo a las clases para inmigrantes de Zúrich.

Pero en Suiza, “un país rico que no tiene muchos niños refugiados”, como señaló Maria Zumbuehl, de la Universidad de Berna, las recomendaciones del Informe Mundial no siempre se aplican plenamente.

Por ejemplo, si bien Basilea Ciudad ofrece cursos gratuitos de alemán fuera del sistema escolar a los inmigrantes, Turgovia quería que pagaran, incluso en la escuela. Recientemente, el cantón fue llamado al orden por el Tribunal Federal en nombre del derecho a la educación básica gratuita, garantizado por el artículo 19 de la Constitución. Pero la cuestión no paró ahí: la derecha del Parlamento de Turgovia obtuvo la mayoría para lanzar una iniciativa de enmienda de la Constitución Federal.


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